FIDEL
PUSO LAS COSAS EN ORDEN
Miguel
Barnet |
La Habana
Tuve le privilegio de estar presente
esos días cuando Fidel pronunció ese histórico
discurso en la Biblioteca Nacional. Yo tenía 20 años,
pero ya me mezclaba con los intelectuales consagrados,
otro privilegio del
cual aprendí mucho. Para mí fue una revelación que un
hombre tan joven como Fidel Castro tuviera esa madurez
de pensamiento. Lo veía como un abogado guerrillero,
como un revolucionario, pero no podía medir su
capacidad intelectual hasta ese día. Las discusiones
previas a esas palabras también me alumbraron mucho
porque no dejaron de existir debates y contradicciones
entre los ponentes. Allí hubo de todo: reflexión
profunda de los más sabios, fanatismo, revanchismo, en
fin, intercambio abierto. Fidel puso las cosas en orden
con una visión planetaria, conciliadora, pero sobre
todo revolucionaria.