EL LEVANTAMIENTO
DEL BLOQUEO JAMAS SIGNIFICARIA UN PELIGRO PARA LA
CULTURA CUBANA
Ricardo Alarcón, presidente del
Parlamento cubano, reflexiona sobre las huellas de la
intervención de Fidel conocida como “Palabras a los
intelectuales”, y otros muchos temas de las relaciones
cultura con la emigración cubana y la vida intelectual
y artística entre ambos países. "Los cubanos
tenemos el deber de ayudar a nuestros compatriotas
dondequiera que vivan"... “Luchar contra la
mafia, y contra el imperio que la inventó y la
sostiene, ha sido, es y será una admirable proeza de
nuestra Patria. Llevar
a cabo esa lucha allá, en medio de esa descomunal
porquería, descubrir sus siniestros planes contra Cuba,
mantener intactos la integridad y los valores de su
pueblo, como lo han hecho los cinco compatriotas recién
condenados por un tribunal miamense, es una heroicidad que las
palabras no pueden describir”, afirma en exclusiva
para La Jiribilla
Rosa Miriam Elizalde
| La Habana
CONSPIRAR EN LIBRERIAS
—Se cumplen
por estos días cuarenta años de la intervención de
Fidel conocida como Palabras a los intelectuales”.
Usted, que era dirigente de la FEU en junio de 1961, ¿podría contarnos en qué contexto se produjo ese suceso y
qué estela ha dejado?
—Se puede afirmar que en Cuba,
con la Revolución, surgió una intelectualidad y
su público. No quiere decir que no existieran
grandes escritores y artistas anteriormente, pero tanto
ellos como sus destinatarios eran minorías.
Independientemente de los aportes que hicieron muchos de
esos intelectuales antes de la Revolución, no se puede
decir que hubo una intelectualidad integrada orgánicamente.
Hay múltiples evidencias de lo que era la vida cultural
antes de la Revolución. Por ejemplo, escritores de
mucha valía que publicaron sus obras costeándose ellos
mismos las ediciones, estas últimas de muy cortas
tiradas para que las leyeran gente que por su parte
publicaban sus cosas también costeándose los gastos.
Tengo recuerdos de aquella época. El famoso concierto
de Alicia Alonso en el estadium de la Universidad en época
de Batista. ¿Por qué fue ese concierto ahí? Era una
forma de responder a la pérdida del subsidio, bastante
modesto por cierto, que había obtenido el Ballet del
anterior gobierno. El grupo Los Once se dio a conocer
exponiendo en el Salón de los Mártires de la FEU. Para
ellos no había ni un local donde poder presentar sus
obras. Estudiaba Filosofía y Letras y recuerdo que a
nuestras conferencias semanales, como parte de nuestras
actividades en la Sociedad Cubana de Filosofía, asistía
un público integrado por media docena de personas. No
se puede decir que en Cuba no hubiera personas dedicadas
a la filosofía en aquella época, pero nos cocinábamos
todos en una olla no muy grande.
Recuerdo haber conspirado en librerías de La Habana.
Ahora pienso en eso y lo miro desde otro ángulo: ¿cómo
se podía conspirar en una librería? Porque era un
lugar desértico. Había algunas librerías que usábamos
para realizar contactos clandestinos, para trasegar
propaganda y otras cosas. Cualquiera podía entrar, pero
poca gente deambulaba por ahí. Cuando piensas en la
realidad de la Cuba de hoy y en la que empezó, la que
estalló al triunfo de le Revolución, se puede apreciar
la diferencia.
NUNCA MAS GRUPOS AISLADOS
Ahora, ¿qué ocurre con la Revolución? En primer
lugar, la enorme transformación del país en meses: la
Reforma Agraria, la eliminación prácticamente de la
pobreza absoluta, del desempleo, algo que se hizo de
inmediato con pocas medidas. La rebaja de los
alquileres, las medicinas. En fin, toda una serie de
medidas que van a emancipar socialmente a grandes masas.
Y eso tiene desde el principio un componente cultural
muy fuerte: la alfabetización; la nacionalización de
la enseñanza; en el caso universitario, la reforma
universitaria; el plan de becas. Uno ahora lo puede ver
como una “simpleza”, pero hay que recordar que en
aquellos días se estableció un plan de becas para que
el muchacho del campo, el que no podía pagar ni
siquiera la matrícula de la universidad que no era tan
cara, y que no podía sostenerse en la ciudad. Sin haber
cambiado la sociedad cubana, comenzar con el plan de
becas al inicio de la Revolución significó tener que
utilizar grandes edificios de La Habana para alojarlos.
Tres de los edificios mayores de la ciudad de La Habana
se llenaron de jóvenes. Había una masa de muchachos
que no hubiera podido estudiar, si no hubiera sido de
ese modo, sin la extensión de la actividad
universitaria, su irradiación por todo el territorio
nacional. En aquellos tiempos se hablaba de la
universalización de la universidad, que tuvo también
importancia en el sentido de democratizar la educación.
No era solo moverse hacia la capital para estudiar una
carrera, sino que de la capital salieron los núcleos de
los que saldrían facultades y nuevas universidades en
nuestro país. Y la educación obrero-campesina:
más allá de la alfabetización, ¿cuánta gente
comenzó a estudiar en Cuba por las noches o mediante
estudios dirigidos, sistemas de encuentros, etcétera?
A eso súmale los instructores de arte y las ediciones
masivas. Se acabó el drama del poeta buscando quién le
prestaba dinero para publicar quinientas copias de su
poemario. Aparecieron ediciones de decenas de miles de
ejemplares de libros. Te voy a poner algunos ejemplos
personales. En aquella época se hizo algo parecido a lo
que se está haciendo ahora, una experiencia que se llamó
la Universidad Popular, que se transmitía los domingos
al mediodía. Un programa de televisión tipo
conferencias, y además publicábamos los folletos, los
textos de las conferencias en ediciones de decenas de
miles de ejemplares que desaparecían.
En 1975 ó 76 yo iba caminando con unos amigos cerca de
Guane, íbamos hacia Guanahacabibes, y me presentaron a
un campesino, un muchacho joven alto, delgado. Y él
me dice: “Sí, yo lo conozco” (yo era
entonces el embajador de Cuba en la ONU). Usted era,
el de la Universidad Popular.” Aquel hombre allá,
en los remates de Pinar de Río, siguió con tanta
fijeza el programa, que me reconoció. Y ya para esa época
hacía más de diez años que el programa no existía.
Sin embargo, él me identificó no por la FEU, ni por la
embajada en la ONU, sino por un programa que la gente veía
con avidez, con un nivel de audiencia elevadísimo. Es
decir, hay todo un cambio y una transformación que,
además, estábamos iniciando realmente.
Creo que el sentido principal de “Palabras a los
Intelectuales”, de la intervención de Fidel en
aquella ocasión, era una invitación a los creadores a
sumarse a participar, en una obra que estaba comenzando
apenas en el plano de la cultura, de la transformación
profunda de la espiritualidad en nuestro país; una
invitación a que aportaran su contribución a continuar
avanzando por un camino que estábamos en aquel momento
realmente inventando. Sin exclusiones, sin sectarismos,
con la mayor amplitud, con el espíritu de sumar, de
incorporar. Creo que esa es la intención del texto. Las
“Palabras a los Intelectuales” están enmarcadas y
precedidas, además, por muchas discusiones y debates
entre los propios creadores cubanos. No olvides que,
mientras estaba pasando esa gran transformación, ¿qué
es lo que había en Cuba en el plano intelectual?
Algunos escritores, algunos pintores, músicos, pero
todos aislados en un oasis, en un mundo que no se puede
comparar con lo que iba a venir después.
Iban a descubrir que escribían, pintaban o
interpretaban su música para millones de gentes; en
todas las actividades de la cultura, pues, exceptuando
la música popular, ninguna actividad en este sector tenía
un sentido masivo, una participación real de la gente.
De entonces para acá, la cosa cambió para siempre.
Nunca más fue una actividad de grupos reducidos, sino
una gran participación de la sociedad cubana.
NO SON PALABRAS EN EL VACIO
—Entonces, ¿por
qué los enemigos de la Revolución suelen interpretar
estas palabras de Fidel como una propuesta a la exclusión?
—A cada rato me encuentro por ahí
con intentos de falsificar las “Palabras”. Se reduce
todo un discurso a una sola frase, manipulada además.
El discurso no se produce en el vacío. No es un hombre
hablando consigo mismo. Es un discurso en medio de una
gran reunión donde él hace un montón de
consideraciones, de análisis de algunas de estas cosas
que ya he dicho. Y la famosa frase: “Dentro de la
Revolución todo, contra la Revolución nada” ha sido
leída como fuera
de la Revolución nada, que es la visión más sectaria,
más absurda. Nunca se dijo así y todo el discurso lo
está probando. Se pueden sacar varias frases de ese
discurso de Fidel que hablan de la libertad estilística,
la variedad, la diversidad de cada cual con su propio
aporte. No era un llamado a poner en fila india a los
artistas. Pero además, y también se olvida eso, ubiquémonos
un poco en el contexto. No era un país con un enorme
movimiento cultural, con miles de creadores, con una
actividad cultural super amplia; ni viene un señor ahí
a decir: “un momentico, nada fuera de esto; la línea
es esta”. No señor. Es un país donde había una gran
precariedad y la Revolución ya había ido creando las
bases para el tremendo florecimiento cultural que luego
se da en este país. Y
es ese el contexto de la discusión. Y Fidel
traza ahí un enfoque que es aplicable hoy mismo. Las
ideas fundamentales tienen una vigencia absoluta.
—¿En qué momento están
las relaciones culturales con la emigración? ¿Cuáles
son los problemas que la lastran?
—No sé si sería mejor hablar de las emigraciones, porque hay que tomar en cuanta este
aspecto, para poder definir después los problemas que
la lastran. Hay una primera emigración, la emigración
olvidada, la ignorada. Los que escriben fuera de Cuba,
con muy pocas excepciones, se presentan como si ellos
hubieran sido los “Cristóbal Colón”, los primeros
emigrados que llegaron de Cuba a Estados Unidos. Y
cuando digo emigración ignorada me refiero a los
cubanos que salieron de Cuba antes del Primero de enero
de 1959.
Cuba era en 1958 el segundo país emisor de emigrantes
hacia Estados Unidos en este continente. Sólo México
superaba a Cuba. Estamos hablando de decenas de miles de
emigrantes cubanos en Estados Unidos registrados
legalmente. Por supuesto, había muchos otros que iban
ilegalmente o que iban como visitantes y se quedaban
trabajando. Ayer, casualmente, estaba leyendo un artículo
sobre Guillermo Álvarez Guedes donde él cuenta, entre
otras cosas, que cuando fue allá en los años cuarenta
como turista y se puso a trabajar, no como humorista,
sino fregando platos, lo botaron porque estaba
trabajando ilegalmente. Se había quedado. Hizo lo que
hicieron miles de cubanos. Ese sector, esas decenas de
miles de cubanos han sido deliberadamente discriminados,
excluidos, maltratados por la derecha, la mafia
batistiana anexionista, que se posesionó del enclave de
Miami.
LA EMIGRACIÓN IGNORADA
La Ley de Ajuste Cubano se dictó para legalizar el
estatus migratorio de los batistianos que se habían ido
de Cuba al Triunfo de la Revolución y para ser usada
como instrumento de desestabilización. Se creó para
provocar, para atraer a candidatos a emigrar de Cuba,
mientras al mismo tiempo cerraban las vías legales
normales, también discriminaba a esos cubanos. Todas
las Leyes de Ajuste que dicta Estados Unidos para
ajustar el estatus de grupos migratorios, siempre tiene
plazos para que quede claro a quienes no beneficia. Y
esa dichosa Ley en cada párrafo menciona una misma
fecha: Primero
de Enero del 59, “para los que llegaron ese día, o
después”, que es una forma decir no
a los que llegaron antes. Y te repito, solamente México
tenía más presencia de emigrantes en Estados Unidos
que Cuba en 1958. Esos son cubanos, parte de la realidad
cubano-americana que
ha vivido en Estados Unidos y tiene vínculos con la
patria. Esa
es una emigración ignorada.
Están, además, los que se fueron el Primero de Enero,
que han sido los que han ejercido la hegemonía en el
enclave: el gueto de Miami. ¿Quiénes son esa gente?
Los que saquearon el tesoro público cubano, los que han
vivido a costa del presupuesto norteamericano. Son
cuarenta años de diversos programas federales, de
diversas formas de ayuda material y financiera que ha
ido a engrosar la plata que se habían robado de este país.
Esa gente ha dominado los medios de comunicación
locales: la radio y algunos periodiquitos, y se llevaron
para allá sus métodos gansteriles, sus vicios y su
corrupción. Y han asumido la representatividad haciendo
ver como que la emigración cubana es eso, ocultando la
realidad.
Los batistianos se fueron hace cuarenta años para allá
y se han pasado todo ese tiempo hablando mal de Kennedy.
Ya estamos en la siguiente generación de los Kennedy y
todavía no le perdonan al Presidente asesinado que no
hubiera invadido a Cuba, directamente, cuando Playa Girón.
A mí esta característica me parece esencial. No es
solo un sector anexionista, sino que es anexionista
parasitario e ignorante.
Si vamos hacia atrás, hacia el siglo XIX, encontramos
un movimiento anexionista. Pero una cosa es José
Ignacio Rodríguez y otra cosa es Ninoska Pérez; una
cosa es Gaspar Betancourt y Cisneros y otra cosa es Mas
Canosa. Tú le preguntas a Ninoska y no sabe ni quién
diablos es José Ignacio Rodríguez, ni quién es El
Lugareño. Estoy seguro de que no tiene la menor idea.
Por lo menos aquellos eran anexionistas cultos que
estudiaron, que escribieron, que tenían preocupaciones
intelectuales y que además alguno de ellos expusieron
el pellejo. En el siglo XIX hubo invasiones,
conspiraciones anexionistas. Según la historia del
anexionismo de José Ignacio Rodríguez, hubo todo un
martirologio de anexionistas.
Los anexionistas de ahora viven pegados al presupuesto
yanqui, esperando que estos le devuelvan el país, cosa
que llegaron a consagrar con la ley Helms-Burton. Una
ley que, en esencia, lo que plantea es eso: que se
eternizará el conflicto entre Cuba y Estados Unidos,
mientras ellos no recuperen las propiedades que dicen
perdieron en la Isla. Y no hablan de venir a buscarla,
sino de que se la den los norteamericanos. El principal
problema para las relaciones, culturales y en general,
entre Cuba y su emigración, es que hay que acabar de
liquidar definitivamente a esta camarilla y destruir
toda la mixtificación que se ha creado alrededor de los
emigrados.
Aquí tengo un articulito de un señor que dice que en
la segunda mitad del siglo XX vio huir a dos millones de
cubanos, y aquí tengo a otra socióloga que dice que el
quince por ciento de la población de Cuba se fue para
Estados Unidos. Estas no son confusiones de ignorantes,
porque para ellos no es nada difícil buscar las estadísticas
oficiales norteamericanas. No hay nada más fácil que
entrar al sitio del censo del Servicio de Inmigración.
El 9 de marzo de 1999, según las cifras del Buró del
Censo de los Estados Unidos, había en ese país 736 971
personas nacidas en Cuba. No llega ni a la mitad de lo
que dice este hombre de los “dos millones”
Ahora, fíjate: hay dos elementos claves ahí. Primero,
se falsifica la cifra. No es verdad que la población
cubana, la emigración cubana, haya tenido nunca las
cifras millonarias que ellos manejan.
Y lo segundo, huir implica gente que salió de
Cuba para allá en condiciones de persecución, de
escapatoria. Sin embargo, la inmensa mayoría que ha
emigrado de Cuba a Estados Unidos lo hizo en vuelos
directos en avión desde La Habana a Miami o a Nueva
York, donde hubo vuelos hasta la Crisis de Octubre,
después fue desde Varadero. Ahora hay varios vuelos
todos los días.
LA LEYENDA DE LAS NOVENTA MILLAS
Es verdad que alguna otra gente lo ha hecho por otras vías,
la vía marítima. Pero ahí viene la segunda leyenda:
los “balseros”que “navegaron noventa millas”,
cuando todo el mundo sabe que, hasta el 2 de mayo de
1995 en que Estados Unidos cambia su política, lo que
hacía el servicio de guardacostas era recoger y
trasladar hacia Cayo Hueso a las personas interceptadas
en alta mar. Los famosos Hermanos al Rescate de Basulto,
¿a qué se dedicaban? A sobrevolar el estrecho para
avisarle a los guardacostas dónde recoger a esas
personas y las llevaran hasta las costas
norteamericanas. Aparte de que por supuesto hubo grandes
oleadas, como la del Mariel o Camarioca, que fueron
organizadas, en flotillas, con escoltas, con acompañamiento.
Durante todos esos años sí hubo montones
de balseros en el Caribe: haitianos, dominicanos,
gente que lo último que querían era que el Servicio de
Guardacostas supiera de su presencia. A ninguno se le
ocurriría organizar un sistema de monitoreo para
avisarle.
Ahora puede ser que algún cubano tenga que hacer la
travesía de las noventa millas, porque se supone que el
Servicio de Guardacostas no lo va a llevar, sino que lo
va a devolver. Por eso se ha puesto de moda el contrabando con métodos sofisticados, toda una
conspiración para eludir a las autoridades. Luego, la
tesis de la escapatoria, de la huída también es falsa
y solo sirve para la leyenda de la mafia anexionista que
trata de hacer creer que no hay una emigración cubana,
sino un exilio, el primer exilio político de la
historia que está compuesto por personas que van y
vienen al país de donde supuestamente escaparon --130
000 el año pasado. Como ves hay dos realidades. Hay un
fenómeno que es muy antiguo, y también esa es otra
parte de la leyenda: el cubano descubrió la emigración
con la Revolución y Cuba nunca fue un país de
emigrantes.
Hasta en Miami uno encuentra gente seria. Jorge
Castellanos recuerda
en uno de sus libros que, solamente entre febrero y
septiembre de 1869, emigró por el puerto de La Habana,
básicamente hacia Estados Unidos, en muy pocos meses,
unas 100 000 personas. En aquella época eso no era un
diez por ciento de la población de Cuba. Era muchísimo
más, en intensidad, en número de personas, que
cualquiera de los fenómenos que ocurrieron en el siglo
XX. ¿Cuántos descendientes de aquella gente no
quedaron por allá, en toda la zona de la Florida? ¿Quién
piensa en ellos cuando se establecen estas políticas a
partir del 59? Si en algo pensaron fue en excluirlos. Y,
por supuesto, a lo largo del siglo XX se ha seguido
dando el fenómeno migratorio como se da hoy.
Ahora, mientras aquella camada original, la mafia
anexionista, llevaba en sus maletas la anticultura
nacional, los que fueron saliendo después,
independientemente de lo que alguno de ellos haga, no se
pueden despojar de los atributos que les dio la propia
Revolución. Dile al Servicio de Inmigración o al Buró
del Censo que te dé el nombre de un emigrante cubano
analfabeto, algo común entre los emigrantes en general.
En el Servicio de Inmigración —yo lo sé, porque me
reúno con ellos periódicamente—, cuando reciben a un
latino sin documentación son capaces de adivinar si es
o no cubano por su educación. Cualquiera que sea.
Cuando el Mariel yo escribí un articulito sobre eso,
porque hay una declaración oficial del Centro de
Control de enfermedades donde se dice que lo único que
había aparecido era algunos casos de catarro común. No
encontraban gente con otras enfermedades, con un estado
de salud más precario. Por otra parte, esos cubanos que
han ido saliendo y los que seguirán emigrando sí
tienen vínculos reales y naturales con su país.
¿Cómo propiciar que se desarrolle? Eso pasa, en primer
lugar, por quebrar el dominio de la mafia. Tiene que ver
con la farsa del
exilio, con destruir toda esta falsificación de las
cifras y del modo en que emigraron.
LOS CUBANOS TENEMOS EL DEBER DE AYUDAR A NUESTROS
COMPATRIOTAS DONDEQUIERA QUE VIVAN
¿Cómo esa gente va a sobrevivir y desarrollarse en
los Estados Unidos como cubanos? En esto el papel de
Cuba en eso es bien importante. Los cubanos tenemos el
deber de ayudar a que nuestros compatriotas, donde
quiera que vivan, para que mantengan su cultura y los vínculos
con su país. Ellos tienen dos grandes inconvenientes.
Primero, estar viviendo en un entorno que reprime a la
cultura cubana, que conspira contra las posibilidades
normales de los vínculos que la mayoría de la emigración
tiene con su país. En un entorno más amplio se tendría
que tomar en cuenta un país extranjero y una cultura,
además, que está siendo asediada por la mercantilización
y la banalidad que caracteriza al neoliberalismo.
Por otra parte está viviendo en un entorno que va
cambiando cada vez más. Ya ni siquiera en Miami se
pretende mantener la leyenda de una emigración cubana
única. Los cubanos son cada vez más un grupo
minoritario. Las oleadas migratorias de todos los países
de América Latina, en número y proporción superan a
los cubanos. Entonces, cada vez más, el emigrante
cubano está viviendo en un mundo donde la realidad
latina es creciente y con la cual tiene,
inevitablemente, que interactuar.
Una cosa es tener un gueto cubano en una ciudad que era
básicamente anglófona, anglosajona, judía, y
afroamericana, que en una ciudad en la que cada vez hay
más nicaragüenses, más colombianos, más puertorriqueños,
etcétera. Fíjate que te empecé hablando de que en el
58 eran México y Cuba los que tenían más emigrantes:
los cubanos eran más que todo el total de América
Latina antes del triunfo de la Revolución. Ya hoy no es
así, porque el fenómeno es universal. Ese es otro
problema para Estados Unidos: los millones de
latinoamericanos que están entrando y que van a entrar.
Es dentro de ese marco que se van a desarrollar
inevitablemente las culturas de cada una de esas
nacionalidades. Creo que en definitiva hay que ver esto
con optimismo, porque precisamente todo esa transformación
en el fenómeno migratorio norteamericano cuestiona las
bases mismas de esa noción falsa, fabricada
deliberadamente por el grupo batistiano y el gobierno de
Estados Unidos de ese excepcional exilio cubano.
—Sin dudas se ha producido
un incremento del intercambio cultural entre Cuba y
Estados Unidos. ¿Cómo aprecia el interés hacia la
Isla de este sector de la sociedad norteamericana? ¿Hacia
dónde deben evolucionar estos encuentros?
—Sí,
aquí han estado unos cuantos. Hay un interés creciente
por Cuba en Estado Unidos. Es emblemático el caso de
Buena Vista Social Club. Pero no solamente eso. Ha
habido en varios diarios norteamericanos importantes
trabajos sobre la danza, el ballet, el teatro y la
cultura cubana en general. Siempre ha habido una base de
interés por Cuba y también de solidaridad. Y quizás
ahora también hay un poco del factor sorpresa. Diez años
después de desaparecida la Unión Soviética a Cuba la
ven como algo alternativo, como algo que vale la pena
descubrir.
—Elián
también motivó el interés, sobre todo en sectores
populares...
—Elián ha ayudado bastante sobre
todo en términos masivos. Elián hizo que a nivel de
las grandes masas norteamericanas, la gente que ve los
noticieros todos los días comenzó a tener alguna
referencia de Cuba, y sobre todo a recibir una visión
distinta de la que ellos hubieran deseado del llamado
exilio cubano. Realmente este exilio demostró que vivía
en un gueto y que no tiene la menor noción de los
valores de la sociedad en la que está “exilado”, lo
que explica que se pusieran delante de una cámara de
televisión todos los días e intentaran demostrar que
un niño debía estar con Demetrio Pérez, actualmente
procesado como un vulgar delincuente, o con otros
delincuentes, y no con su papá. Eso solamente le podía
caber en la cabeza al que viviera en ese gueto tan
enajenado, informándose del mundo a través de unas
emisoras de radio estridente e incultas. Solamente ese
tipo de gente podía no darse cuenta de que se estaban
clavando un puñal en medio del pecho ante millones y
millones de norteamericanos, entre los que se encuentran
muchos ciudadanos que todavía no entienden cómo pudo
durar tanto tiempo esa barbaridad.
En el mundo cultural norteamericano siempre hubo una
actitud mejor hacia Cuba, aunque yo creo que ha habido
una desproporción entre el interés y el conocimiento
de Estados Unidos por los cubanos, y el que se
manifiesta del otro lado hacia la intelectualidad y los
artistas cubanos. No creo que la Isla no tenga
escritores de la importancia de los escritores
norteamericanos. Lo que digo es que cualquier estudioso
e incluso lector común en este país conoce a Hemingway
y a otros escritores de los Estados Unidos mucho más
que lo que se sabe de nosotros del lado de allá. Tiene
que ver tal vez con la industria. Se traduce más fácilmente
a otros idiomas a partir del inglés. No son muchos los
norteamericanos que han leído a Martí o a Carpentier.
Lo mismo puede decirse de la plástica. Solo se salva en
esto la música, que siempre ha tenido, y ahora tiene
mucha más influencia en Estados Unidos.
LO QUE HAY QUE LIMPIAR ES
MUCHO
—El gueto parece que sí se dio cuenta del lastre
que significó Elián y está ahora en una ofensiva de
lavado de imagen, de
presentar a Miami como una ciudad tolerante y
cosmopolita, gracias a los cubanos vinculados a la
industria contrarrevolucionaria. Ahí, está el festival
de cine, la recuperación de los grammy latinos...
—No estoy seguro de que haya la
voluntad de limpiar nada. Cuando pienso que hace poco
enterraron en Miami a Esteban Ventura Novo. Esteban
Ventura murió dirigiendo una agencia privada de
detectives. Durante cuarenta años y con algunos de los
compinches que trabajarían con él, un asesino pudo
beneficiarse de la libre empresa en esa
ciudad. Cuando revisas la literatura miamense,
puedes encontrar desde las memorias de Ventura, los
Tabernillas, el coronel Orlando Piedra...
—Las memorias
de Posada Carriles...
—Sí, y también puedes exhibir, vender comprar la
obra pictórica de Posada Carriles y Orlando Bosch. Y
encuentras además a un público que las compras porque
les gusta y para ayudarlos a ellos financieramente. Y
esa gente se pasea por las calles tranquilamente y yo
nunca supe de nadie que le hubiera dado una bofetada a
uno de estos
individuos. Lo que hay limpiar es mucho. Sí creo que ha
habido otras cosas. No hacer o no permitir determinadas
actividades, como las que tú has mencionado, plantea
varios problemas. En primer lugar, la ciudad de Miami
como tal no es el gueto fabricado por el exilio
batistiano ni mucho menos. Cada vez lo es menos.
Siempre, antes de que hubiera este crecimiento de la
emigración latinoamericana hacia esa zona de Estados
Unidos, ellos eran una minoría si los comparas con los
norteamericanos anglosajones y los afroamericanos. La
idea de Miami como una ciudad militantemente
anticastrista, cerrada, etcétera, a quien más insulta
es a la gente de Miami. Esa es una ciudad cosmopolita.
Es la torre de babel. Hay gente de todos lados y
lógicamente tiene que resentirse de que una
minoría, con el apoyo oficial, como parte de un esquema
de política exterior de Estados Unidos de fabricar un
exilio, de fabricar una oposición a la Revolución y de
usarla como instrumento de su política, le han
desbaratado una ciudad y se la han convertido en otra
cosa. Ahora, eso, en la práctica, no pasa de ser un
cucurucho, un gueto, una minoría que tiene muchos
problemas. Por ejemplo, la radio en español sigue
hablando con el mismo estilo batistiano del 58, pero el
público, las personas que viven en esa ciudad, cada vez
más no son cubanas o son otras generaciones de origen
cubano y tienen
otros intereses.
Si creo que hay, por supuesto,
intentos de maniobrar, de tratar de presentar una
imagen diferente. La Fundación Nacional Cubano
Americana se está presentando desde su origen como una
fundación política de lobby, que busca cambiar a Cuba
pacíficamente, y todo eso es mentira. Es la Fundación
que propició la Ley Helms-Burton, que claramente
establece como meta reapoderarse de toda Cuba, como
condición para que pongan fin a la guerra económica,
que es prácticamente la disolución de la nación
cubana, su absorción por Estados Unidos. Esa es una de
las obras de ellos. Además ha estado involucrada en
toda la actividad terrorista contra Cuba. Posada
Carriles es el mejor ejemplo. Por eso es que Bosh anda
libre por Miami y Posada ha entrado y salido de Miami,
como se movía libremente por Centroamérica y además
vende sus cuadritos allá y publica su librito y se lo
venden, lo lanzan en una librería.
Tratar de limpiar la imagen de Miami y presentarla como
una ciudad tolerante y cosmopolita, es algo que puede
ser cuestionado. Miami es eso: una ciudad tolerante y
cosmopolita por definición y cada vez lo va a ser más.
Lo que hay es como un quiste metido ahí, y que cada vez
se va convirtiendo más en un quiste dentro de la propia
comunidad cubana.
EL MOVIMIENTO DE LOS 60:
PRELUDIO ANTIGLOBALIZADOR
—Usted fue testigo de la influencia en la vida
norteamericana del movimiento cultural de los años 60,
particularmente en la literatura, la música y el cine
de ese país. ¿Cómo ve en la distancia esos
acontecimientos? ¿Cuánto aportó y cuánto se ha
traicionado?
—Yo le agregaría el mundo académico
universitario, porque a mi juicio fue bien importante.
Lo que se ha llamado generación o movimiento de los
sesenta —sesenta en un sentido no necesariamente
cronológico—, comienza a fines de los cincuenta y
llega hasta los setenta. Fue, esencialmente, una rebelión
de los jóvenes contra la injusticia y la mediocridad
del capitalismo, un movimiento cuya importancia se irá
reivindicando más todavía. Es significativo que en los
últimos años, prácticamente no hay año en que no
parezca un par de libros con una revisión crítica de
aquel período y la intención de atacarlo. Hay que
preguntarse por qué. Hay alguna gente que fue del
movimiento y tiene sus razones para quererse limpiar de
eso. Pero ha habido otras
que han puesto un especial interés en revisar críticamente
aquel período.
Yo creo que eso está ocurriendo en un momento en que,
al revés de lo que se cree, es como una reproducción
de aquello. Nada más parecido a lo que se vivió en los
sesenta, que lo que está pasando desde Seattle hasta
Gotemburgo y asistir a esas movilizaciones en las que
las nuevas generaciones de jóvenes cuestionan los
valores, las ideas básicas del capitalismo...
Quizás la vestimenta no sea igual, quizás hayan
cambiado algunos elementos formales, pero son en esencia
las mismas motivaciones. Incluso lo que antes
criticaban, es lo mismo que le cuestionan ahora
al movimiento antiglobalización: su diversidad,
su carácter amorfo, el que son gente que lucha por la
mayor diversidad de temas. Igual a los sesenta.
Este fue un movimiento de lucha por los derechos
civiles, por los derechos de la mujer, por el
cuestionamiento a determinadas concepciones morales en
cuanto al sexo. Fue más allá de lo que era un
planteamiento puramente político. Pero en primer lugar
creo que hay que considerar sus aportes. Hay varios
importantes, sobre todo en Estados Unidos.
En materia de los derechos civiles, fue parte de esa
lucha la que hizo que por lo menos se consagrase, en términos
legislativos, los derechos electorales de los negros.
Por eso es que hay un grupo de Congresistas negros que
el año pasado conmemoraron su trigésimo aniversario.
Treinta años atrás, no había un grupo de congresistas
negros en los Estados Unidos. Los hubo, al principio,
a raíz de la guerra civil, antes de que
volvieran a la carga los racistas y colocaran a los
negros en su lugar, les quitaran todas sus posibilidades
electorales.
Por cierto, que ahora en Miami yo creo que la mafia se
fue bastante de rosca. Porque lo que ocurrió con la
farsa del año 2000 le ha recordado a los negros
norteamericanos que esa lucha no se ha acabado y muchos
están viendo cómo el próximo escenario de esa batalla
serán las elecciones del año que viene en la Florida,
que va a ser el momento de un ajuste de cuentas político.
Los 60’s generaron también un movimiento por los
derechos civiles: creo que la mujer norteamericana avanzó
muchísimo en términos de reconocimiento social de sus
derechos como consecuencia de aquella lucha. Desde
entonces, se acepta como un lugar común en Estado
Unidos la imposibilidad de enviar tropas a combatir a
ningún país. Eso no quiere decir que sus gobernantes
se hayan vuelto pacifistas. No; ahora destruyen un país
por control remoto. Pero a lo que no se atreve ningún
político norteamericano es a ser partidario de enviar a
miles de muchachos a combatir a un país extranjero.
Todavía se acuerdan de Viet Nam.
Otro aporte de aquella lucha: hoy es posible acceder a
parte de la verdad de la política norteamericana. Es
posible encontrar documentos que el gobierno se ve
obligado a desclasificar. Y eso tiene que ver con
aquella batalla que, entre otras cosas, tuvo el
componente de denunciar el manejo oculto de cuestiones
que afectaban a todos los norteamericanos. Eso estalló
con Nixon a inicios de los setenta. De manera que en términos
de libertades civiles también ha habido un cierto
avance.
ESTAMOS NUEVAMENTE EN LOS SESENTA
¿Por qué aquel movimiento fracasó? A pesar de que
hubo estos aportes, algunos pueden hoy ufanarse de que
aquello terminó sin que en definitiva se destruyera el
imperialismo y se alcanzase la utopía universal. Está
bien, pero creo que hay que tomar en cuenta varios
factores. Aquel movimiento ocurrió en medio de la
guerra fría, en circunstancias en que era muy difícil
el debate ideológico limpio, determinado por toda la
realidad y la retórica de la guerra fría. En estados
Unidos ese movimiento se inicia casi después del fin
del macartismo, una etapa de una represión que no por
hipócrita o sutil fue menos intensa. En estos días se
cumplió otro aniversario de la muerte de los Rosemberg.
Y el movimiento de los sesenta fue objeto de una represión
implacable, algo que después se ha ido descubriendo. El
FBI, la CIA y todo el mundo emplearon millones de dólares
para penetrar, dividir, sabotear, al movimiento negro o
pacifista. Y el contexto global no era favorable por la
guerra fría, por el enfrentamiento entre el Este y el
oeste. Hoy, ya no hay guerra fría, pero la globalización
neoliberal arrasa con todo y afecta los intereses no sólo
de los países del Tercer Mundo, sino de los
trabajadores, de los pobres, del pequeño empresario,
del campesino y en muchas porciones del mundo
desarrollado, incluyendo, en primer lugar, a la clase
obrera. Ahora se crean condiciones que no existían antes, porque en
Seattle no había solamente jóvenes “revoltosos”:
estaba también el movimiento sindical norteamericano, y
en las manifestaciones en Europa participan los
sindicatos de esos países.
Ese es otro factor que perjudicó grandemente la lucha
de los sesenta en los Estados Unidos. Los sindicatos
actuaron como opositores del Movimiento Eran los famosos
cascos blancos que usaba Nixon, quien pudo apelar a
algunos sindicatos que reprimían a los jóvenes
estudiantes. Hoy, marchan juntos contra la globalización.
Por eso es que hay un intento de despotricar contra
aquel movimiento. Hemos dado una vuelta, regresamos
nuevamente a los sesenta y ellos saben que eso está
apuntando a una realidad diferente. Hace poco en Estados
Unidos, en el 92, exactamente en el aniversario
cincuenta del libro de Joseph Schumpeter, Capitalismo,
socialismo y democracia, era
medio divertido el cumpleaños, porque lo festejaron
ciertos grupos de algunos intelectuales norteamericanos,
gente que regresó de los sesenta habiendo cambiado de
mentalidad. Y al pobre Schumpeter, después de cincuenta
años de haber publicado su libro, le han caído en masa
para tratar de combatir una idea. Es un libro
anticomunista, defensor del capitalismo, pero se le
ocurrió hacer una profecía. Él la formuló así:
“Alguna forma de socialismo surgirá inevitablemente
de la también inevitable descomposición del
capitalismo”. Y esa inevitable descomposición del
capitalismo él la veía como resultado del triunfo del
capitalismo, de su implantación como único sistema
que, al desarrollar todas sus potencialidades,
inevitablemente iba a entrar en una fase de descomposición.
Hablaba de que los intelectuales, los universitarios,
los artistas, los jóvenes, serían el elemento clave en
la lucha para acabar con ese sistema e implantar alguna
forma de socialismo.
EL COUCHE POTATO FRENTE AL TELEVISOR
—¿En qué ámbitos
discurren hoy en el mundo las influencias más nocivas
de la maquinaria ideológica norteamericana?
—Lo peor discurre hoy por otros caminos. Uno, es la
desinformación; otro, es la búsqueda del
embrutecimiento, lograr que la gente deje de pensar.
Estamos asistiendo tanto a un pensamiento
impuesto, como a un plan deliberado para que la gente no
piense. Y para ello se valen de medios modernos. En los
Estados Unidos hay una tradición,
Chomski se ha referido a ella en numerosos
trabajos, y antes de Chomski, el viejo Mark Twain lo había
explicado de maravilla. Para mí quien lo formuló de un
modo más claro hace treinta años fue Brzezinski, un
profesor de Columbia, un académico, un tipo serio,
indudablemente experto en comunismo, un hombre que de
académico salta a Asesor de Seguridad Nacional en el
período del presidente más liberal de los últimos
tiempos, de Carter. Brzezinski habló de la “era
tecnotrónica” en un trabajo que escribió en 1969 y
se publicó en el
70, cuando no existía Internet. Cuando hablar de
tecnologías modernas era hablar de la televisión
internacional, que entonces empezaba, él dijo que en el
capitalismo anterior la gente se comunicaba y se
organizaba mediante partidos políticos, sindicatos y el
vehículo principal era el periódico, la publicación
impresa. Pero con la televisión se abrían
posibilidades distintas, que era la del individuo
aislado, sin sindicatos, sin partidos, sin la formas de
organización clásicas asociadas al capitalismo. A ese
individuo aislado frente al televisor se le podía
manipular los sentimientos y controlar la razón. Es el
momento de mayor sinceridad de un gran ideólogo del
capitalismo. Imagínate con lo que ha ocurrido en los últimos
treinta años en el campo
tecnológico.
En esto, para mí, hay dos ideas básicas: el individuo
aislado y la necesidad de controlar sus sentimientos y
razonamientos, con imágenes, con preconceptos, con fórmulas
que se te introducen no a la antigua. ¿Qué es lo que
se busca? La transformación del ciudadano en un
consumidor pasivo. Había una expresión muy buena, la couch
potato, cuya traducción significa algo así como un
tipo embobado, como un bulto de papa frente al
televisor. Y con el televisor, decía Clinton, la gente
se siente desvinculada del sistema
político norteamericano, el hombre está como un
couch potato
frente al televisor y por ahí, con imágenes, pequeños
spot, le hacían creer en los candidatos y finalmente no
lo motivaban a ir a votar.
Esto se remonta a la época de Wilson y de los grupos de
propaganda que se formaron en aquel momento, y de cómo
convencieron a la gente para ir a la guerra. Pasan del
pacifismo a la guerra. Walter Lippmann le dedicó un
montón de trabajos a eso, al hombre, el ciudadano como
un objeto que contempla y que ve a la distancia lo que
otros deciden fuera del alcance de su conocimiento.
Esa es la esencia dela trampa famosa de la
“democracia”. Fíjate el tiempo que llevan con el lío
del ALCA. Desde 94 y la reunión de Miami, han dado tres
cumbres, cuatro comités ministeriales, nueve grupos de
negociación, una cantidad de reuniones de las cuales,
todos los medios, antes, durante y después, incluyendo
la última asamblea
de la OEA. ¿De qué hablan?, de la cláusula
democrática, de la carta democrática, como si fueran
reuniones para fortalecer y desarrollar la democracia
representativa. Sin embargo, ningún medio ha podido
explicar el contenido del proceso del ALCA, mientras los
grandes “demócratas” están negociando un tratado
que afectaría a todo el mundo en el continente. Y sin
embargo, todavía nadie ha visto el proyecto. Y no te
olvides de que iba a entrar en vigor el 1 de enero del año
2003. El año próximo tendrían que haberlo firmado,
pero ¿firmado qué?, porque
no lo ha publicado nadie, en ninguna edición ni
digital o impresa. Nadie puede publicarlo porque es
secreto. ¡Y qué mejor forma ante un mundo de bobos que
mantener un secreto hablando de democracia!
ESTA POR PRODUCIRSE EL PRIMER ESCANDALO EN UN
PARLAMENTO
Se ha emprendido aquí la acción
más autoritaria que pueda haber, que es decidir
sobre la vida y el destino de centenares de millones de
gente sin contar con ellos. Y para que la gente no
piense en eso, tú le haces creer que lo que están
hablando es de democracia. Un debate fabricado
deliberadamente para que la gente no mire lo que está
pasando. Y para colmo ese proceso comienza en el 94, el
año en que estalló el escándalo por Europa del
AMI, que fue lo mismo a escala universal. Y si no es
porque una ONG francesa lo encontró y lo puso en
Internet y
se armó un escándalo, el AMI a lo mejor ya estaría
aplicado. Me acuerdo de que aquellos días, en
de los circuitos alternativos que alguna gente
alertaba:. la
idea es meterlo por otra parte y, efectivamente, Clinton
invitó a sus amigos a Miami y de pronto se aparece con
lo mismo: el TLC de México extendido a toda América
Latina o la idea del AMI de libertad absoluta para el
desplazamiento de los capitales, de modo que los
gobiernos no puedan regularlos, ni controlarlos, ni
hacer nada. Todavía está por producirse el primer escándalo
en algún parlamento de este hemisferio, una denuncia
porque eso esté ocurriendo y no hayan contado con
nadie. Desde que puso en boga el término de
globalización, ¿cuál es su principal característica?:
nunca antes en la historia de la humanidad se habían
tomado tantas decisiones que afectan a tanta gente, sin
contar con nadie. Esa es la definición de la
globalización neoliberal y para eso se usa toda una
maquinaria, no sé si ideológica, no es tanto como
cauce para trasladar ideas como acondicionadora de las
mentes y de los sentimientos.
—Y el texto del
ALCA perdido...
—Bush dijo en Québec que se iba a publicar el texto.
No es que no haya un texto. Hay uno, pero está ahí sin
que se dilucide, sin que la gente pueda opinar sobre él
y sin que la gente se queje por eso. Esta gran
maquinaria infernal le impide a la gente pensar.
Claro que en Québec hubo miles de personas
protestando en las calles. Y precisamente vi por la
televisión norteamericana que todos los periodistas que
hablaban sobre esto siguieron la misma línea, criticar
a los manifestantes porque no se entendían sus
protestas. ¿Qué quieren esta gente?, ¿por qué hay
tanta mezcolanza?: uno defendiendo las ballenas, otros a
los indígenas. Y le preguntan a una mujer: “¿Por qué
luchan ustedes?”. Y la mujer estuvo genial. Dijo: en
primer lugar es cierto que hay muchas reivindicaciones,
porque aquí están todos los pueblos. Pero la primera
reivindicación es que salgan de esas murallas y
expliquen lo que están negociando allá atrás, que lo
hagan público, que participe la gente, que haya
democracia. Y la que la estaba entrevistando se quedó
como que no entendía nada, cuando la periodista debía
estar protestando porque le estaban incorporando a ella
misma en una función adormecedora. Todo eso no es
accidente. Hay toda una escuela de pensamiento que donde
se encuentra más claramente es en Estados Unidos.
LA
CULTURA NORTEAMERICANA ES TAMBIEN SU PENSAMIENTO
POLITICO
—En Cuba ha habido una actitud desprejuiciada hacia la
cultura norteamericana, y en ocasiones una franca pasión.
¿A qué lo atribuye? ¿Por qué este proceso no ha sido
recíproco?
—Recuerdo, de mis juventudes tempranas, que entre la
gente en Cuba que le gustaba la literatura, que escribía,
indudablemente había una influencia grande de Faulkner,
Hemingway, de los escritores del período entre guerras.
Eran bastante conocidos acá. A qué se atribuye no sé
si sea una de las pocas cosas positivas que Estados
Unidos ejerció sobre Cuba. Eso también nos trajo el
cine norteamericano y quizás trajo aquí primero un
texto publicado en Estados Unidos que algo publicado en
Inglaterra, Francia o Alemania. En el caso de Hemingway
es más especial. Él vivió aquí parte de su vida y
parte de su obra tiene que ver con Cuba.
—¿Y
sus preferencias?
—En música, el jazz. En cine,
Woody Allen. En literatura ya los mencioné. A Faulkner,
a Tom Wolfe, que es excelente. Ahora, no me considero
ningún experto de la cultura norteamericana. Yo viví
mucho tiempo en Nueva York. Nueva York no es Estados
Unidos y en términos culturales también es Puerto Rico
o una vertiente muy importante de la cultura
puertorriqueña. Entre mis preferencias está Raúl Juliá,
por ejemplo. Fue un actor norteamericano, pero un
puertorriqueño y patriota de pies a cabeza. En términos
de música,
digamos, yo vivía en un mundo en el que Roy Brown el
Topo, Willie Colón, Dany Rivera, Lucecita, eran la música
de los puertorriqueños de Nueva York y nosotros vivíamos
mucho en ese ambiente.
Parte de la cultura norteamericana está también en el
área del pensamiento político. Yo leo mucho a algunos
pensadores norteamericanos que además tuve la suerte de
conocerlos. Estoy pensando sobre todo en Leo Hubermann y
Paul Sweezy, dos marxistas de mucho peso en los Estados
Unidos. Los editores de la revista Montly Review. Ese es
un movimiento muy importante de pensamiento marxista
independiente, gente socialista, muy consecuente y que
tiene grandes influencias. Quizás no sea de una
masividad imponente, pero es un pensamiento que
sobrevivió la Guerra Fría, sobrevivió el macartismo
que es muy creador capaz de criticar y ver los errores y
deficiencias del socialismo real y, básicamente, muy
solidario con Cuba.
Hay otros autores marxistas-leninistas más ortodoxos,
pero que como cubano aprecio mucho además, como Phillip
Foner. Gracias a él es algunos americanos conocen
textos de Martí y de las relaciones de Cuba y Estados
Unidos. En el terreno jurídico, que además coincide
con la solidaridad con Cuba, Leonard Boudin y Victor
Rabinowitz. Leonard, que ya murió, era uno de los más
prestigiosos abogados norteamericano en materia de
derechos civiles. Estuvo muy involucrado en la lucha de
los sesenta, igual que Victor Rabinowitz
que ha sido un abogado sindicalista durante la época
de la guerra fría. Dos personas de izquierda. Victor
fue comunista y dejó el Partido hace muchos años atrás,
aunque nunca dejó de ser un hombre revolucionario.
Tiene un libro que se llama Un izquierdista no
arrepentido. Y, por cierto, todavía está en prisión
la hija de Leonard, Kathy Budin, quien lleva veinte y
pico de años presa y le quedan todavía unos cincuenta
más.
EL LEVANTAMIENTO
DEL BLOQUEO NO SERIA UN PELIGRO PARA CUBA
—En el orden ideológico, algunos alertan del
peligro que supondría el levantamiento del bloqueo para
la Revolución y su cultura. ¿Qué habría que esperar
en este sentido?
—El fin de la guerra económica y
política contra Cuba. Algún día asistiremos a la
solución del viejo conflicto entre Cuba y Estados
Unidos. Por supuesto, el levantamiento del bloqueo no
plantea ningún peligro para la nación ni la cultura cubanas. Todo
lo contrario. Sería poner fin a la amenaza que ha
existido sobre ella desde el comienzo.
Lo importante está en no perder la perspectiva del
problema mayor, del problema real, la pretensión de
Estados Unidos de apoderarse de Cuba, que es el secreto
de su política. Mientras exista eso, aunque no haya
bloqueo, nosotros tenemos que dar una gran batalla en el
plano de las ideas, en el plano de la política para que
no se vaya a dar el plan histórico norteamericano por
otras vías. En otros momentos hubo distintas variantes:
comprar a Cuba, la intervención militar del 98. En
estos momentos es la guerra económica, el terrorismo.
No se puede excluir que un futuro haya otro modo y creo
que hay que combatir todos y cada uno de esos métodos
hasta que no se llegue a algo totalmente nuevo que todavía
no ha aparecido en el horizonte, que es el fin de la
pretensión norteamericana de apoderarse de Cuba, de
ejercer sobre ella su dominio. Acabar de aceptar
realmente la independencia de Cuba. Eso no puede
plantear ningún peligro para Cuba ni para la Revolución
ni para la cultura ni el futuro cubano. ¿Dónde está
el peligro? En que no fuéramos capaces de darnos cuenta
de que, restableciendo el comercio, las relaciones económicas,
poniéndole fin al bloqueo, pueden proponerte la absorción
de Cuba, es decir lo mismo de siempre, por otros medios.
Hay gente que lo ha
planteado en Estados Unidos, pero no han podido
avanzar mucho en este enfoque, por la estrechez de la
ultraderecha y de la mafia que no se contenta con otra
cosa: que le entreguen el país en bandeja de plata.
Pero podemos caer con este tipo de pregunta en el
futurismo.
El mundo futuro no va a ser exactamente como es el mundo
de hoy. Parte de la manipulación de las ideas es
hacernos pensar a los cubanos acerca de nuestro futuro
como si este futuro se pudiera dar en un mundo aislado,
congelado, tal y como es hoy día. Pero tal y como es
hoy día no va a existir mucho tiempo. ¿Cómo va a
ser?: yo no sé. Ahora, sí sé que lo que viene por
delante es un mundo donde Estados Unidos no podrá
seguir siendo exactamente como es hoy, las relaciones
internacionales no podrán seguir siendo como son hoy.
Será dentro de ese mundo cambiante, en el que Cuba
tendrá que bregar con esos futuros desafíos.
Dicho esto, debo agregar que, salvo algunos pocos
legisladores muy consecuentes en el espectro político
norteamericano, nadie está hablando hoy del
levantamiento del bloqueo norteamericano. De lo más que
algunos hablan es de algunos cambios que le permitan a
ellos vendernos algunas cosas sin comprarnos nada. Es a
lo más lejos que ha llegado un grupo de legisladores
norteamericanos. Y por supuesto hay algunos que son muy
claros en su rechazo total a la política de bloqueo
contra Cuba.
Antes hablábamos de los intelectuales, de las
relaciones culturales. ¿Hacia dónde debíamos ver cual
debía ser la meta, el objetivo?:
en las relaciones de la cultura cubana con la
cultura norteamericana, en dar nuestro aporte, nuestra
ayuda para que llegue el día de que en Estados Unidos
se derrote completamente la política imperialista.
Cuando empezaba Mark Twain denunció esa política no
solo por el daño que le hacia a los demás pueblos,
sino por el daño que le hacía a la sociedad y a la
cultura norteamericana. Eso va a tener que llegar. Y
quizás no se vea tan visiblemente en este mundo pero en
alguno de esos textos que yo te comentaba antes de un
hipercrítico, un veterano transvestido de la época de
los sesenta que con mucha amargura señalaba en una
conferencia que el marxismo seguía vivo en algunas
universidades norteamericanas. Eso era lo que más le
chocaba a él de aquella generación. Y eso lo sabemos
los hemos tenido oportunidades de dar conferencia en
Colombia University u otros centros universitarios. No
es que sea marxismo-leninismo, no es que sea el
socialismo científico, real, aquel lenguaje de los
sesenta, pero sí ves una juventud que cuestiona el capitalismo a partir de su mediocridad, su falta
de justicia, de moral. Y eso no va a desaparecer. Eso
inevitablemente tiene que crecer.
El día que se levante el bloqueo, el día que haya un
cambio va a ser en un mundo que no será igual. Cuba
habrá avanzado más porque desgraciadamente esto no va
a ocurrir de inmediato. Y en todo caso yo no tengo el
menor temor a que eso ocurra. Si se levanta el bloqueo,
incondicionalmente —de eso si no puede caber la menor
duda— el día que eso ocurra se va a producir una de
las mayores victorias políticas del pueblo cubano y yo
no le temo a eso. Por supuesto que van a haber cambios
importantes en la vida cotidiana. Tú no te acuerdas de
eso, pero yo si me acuerdo de lo que pasó cuando vino
el bloqueo. Cambió la vida completamente,
desaparecieron cosas que tú estabas acostumbrada a ver
en la esquina de tu casa. Después vino el segundo
bloqueo. Pero la Revolución cubana y el socialismo
nacieron de movimientos que surgieron,
se desarrollaron y triunfaron en una Cuba que no
estaba bloqueada; fue en una Cuba que tenía una relación
privilegiada con Estados Unidos. Era la joya de la
corona norteamericana de aquella época y sin embargo ahí
fue donde surgió la Revolución. ¿Por qué temer
entonces que en una Cuba sin guerra económica abierta
de Estados Unidos, vaya a convertirse en un problema la
ausencia del bloqueo?... Sin dudas, nos plantea un desafío
a todos los cubanos, pero bienvenido sea un desafío que
no implique tener las carencias, las limitaciones, las
estrecheces de hoy. Es absolutamente preferible.
ELLOS ATESORAN MAS DIGNIDAD QUE LA QUE PUEDA JUNTARSE
EN MIAMI
—Por supuesto, es inevitable no hablar en esta
entrevista del hecho noticioso del momento: el injusto
encarcelamiento de los cinco jóvenes cubanos...
—Algunos barrios de Miami son, desde hace muchos años,
verdaderas guaridas de terroristas y asesinos.
Allí compran armas y explosivos, allí se jactan
públicamente, incluso en lo que llaman prensa radial y
escrita, de sus crímenes, y desde allí salen para
sabotear, destruir y matar en Cuba y regresar
tranquilamente sin que les pase absolutamente nada.
Allí ha reunido Estados Unidos una insólita
colección de bandidos, traficantes y delincuentes.
Si Estados Unidos combatiera el terrorismo
verdaderamente, como su propaganda afirma, hace rato que
habría lanzado sus poderosos mísiles sobre Hialeah.
Si hubiera habido algo de verdad en su embustera
retórica hace mucho tiempo que su Guardia Nacional habría
ocupado la “sagüasera”
y habría terminado con el relajo y la
ilegalidad de los mafiosos.
No habrían sufrido bajas.
Un par de nalgadas bien dadas a los cacareados “líderes”
del “exilio”
habrían sido suficientes.
Las autoridades yanquis los conocen perfectamente bien y
saben todo lo que hacen.
Ellos los crearon, los entrenaron y les pagaron
su mesada desde el primer día puntualmente.
Con ellos se han acostado en la misma cama
durante cuatro décadas.
Luchar contra esa mafia, y contra el imperio que la
inventó y la sostiene, ha sido, es y será una
admirable proeza de nuestra Patria.
Llevar a cabo esa lucha allá, en medio de esa
descomunal porquería, descubrir sus siniestros planes
contra Cuba, mantener intactos la integridad y los
valores de su pueblo, como lo han hecho los cinco
compatriotas recién “condenados”
por un tribunal miamense, es una heroicidad que las
palabras no pueden describir.
Acusados falsamente por fiscales carentes de moral, en
un juicio realizado en una ciudad convertida en antro de
malhechores y terroristas, bajo la presión de un
incesante barraje de propaganda mentirosa, en un
ambiente de histeria, soborno y amenazas, fueron
declarados culpables.
Fue así, pese a que en el juicio se presentaron
abundantes pruebas que demuestran que si en aquel paraje
existiera algo parecido a la idea de la justicia la más
severa condena habría recaído, inapelable, sobre las
autoridades que los acusaron.
Los cincos héroes, los cinco jóvenes cubanos
injustamente encarcelados, regresaron a la prisión pero
con ellos iba el cariño, el respeto y la admiración de
su pueblo. Ellos
atesoran más dignidad, más honor, más decoro que los
que puedan juntarse allí.