LA JIRIBILLA
UN BEATLE EN LA HABANA
 
"Tengo que confesar que me estoy enamorando de Cuba": dijo George Martin, de visita en La Habana como parte del programa de actividades del proyecto Islas e Ideas, patrocinado por  la embajada del Reino Unido de Gran Bretaña y la Oficina del Historiador de la Ciudad.


Nirma Acosta |
La Habana


Esta audiencia es hermosa, me la quisiera llevar a casa", aseguró George Martin -emocionado-, al cierre del concierto ofrecido en su honor en el Teatro Amadeo Roldán de La Habana este primero de noviembre. Ya se le habían escuchado otros elogios en las visitas antes realizadas al Parque Lennon, al Museo Nacional de Bellas Artes, un encuentro con la prensa, entre otros.

"Nunca había venido a Cuba -le dijo a los periodistas-. Es como un lugar mágico que quería conocer. Y aunque antes había escuchado música cubana, quería venir a oírla de los propios músicos. Los Beatles fueron un grupo de rock and roll a los que les gustaba mucho la música latinoamericana”.

Durante el concierto dedicado al denominado quinto Beatle, el maestro Leo Brower tomó la batuta frente a la Orquesta Sinfónica Nacional para interpretar su suite From Yesterday to Penny Lane. Luego, invitado por Leo, se vio a Martin subir a escena y tomar los arreglos originales de Hey Jude y Yellow Submarine para dirigir a los músicos. El público, de pie, no solo aplaudió, se dejó llevar por la invitación del sabio maestro y coreó los antológicos temas como si Lennon, George,  Paul y Ringo estuvieran en la sala, acompañándolo y haciendo posible la magia de estar todos juntos en La Habana.

Se incorporaron al homenaje importantes figuras de la escena  y la música cubanas, como Joaquín Clerch -quien tuvo una ejecución magistral junto a la Sinfónica-, Jorge Luis Rojas, Gerardo Alfonso, Luis Manuel Molina -que interpretó pieza dedicada a Martin-, Roberto Carcasés -muy aplaudido en su versión de I want you (She´s so heavy)-, el cuarteto DFM, Nuestra América y el coro Entrevoces dirigido por Digna Guerra, entre otros.

En conferencia de prensa convocada por el Instituto de la Música, Martin había comentado: “Los Beatles tenían tanta curiosidad como yo sobre la música cubana” y agregó “La música hoy es como un crisol, está muy mezclada. La música de Los Beatles era en sí un producto de la mezcla de muchas cosas diferentes, en la que todas se relacionan con las otras. Espero que muchas personas beban de ellos, teniendo en cuenta lo que están haciendo”.

También se refirió a la posible cercanía del cuarteto con la música nuestra: “En Obladi, Oblada, Paul trataba de lograr un  acercamiento a la música latinoamericana. En Live and Let Die también hay una pequeña parte que es parecida a reggae. En Abbey Road, en la sección más larga, hay una especie de imitación a la música latinoamericana, se inventan palabras que no significan realmente nada, pero para un angloparlante suenan como palabras del español o del portugués”.

Como parte de la agenda en la Isla, el productor de los Beatles se interesó por las colecciones inglesa y norteamericana del Museo Nacional de Bellas Artes y visitó junto a su familia, la escultura de Lennon en el parque que lleva su nombre, obra del artista José Villa Soberón.  “No lo vi como una estatua, comentó a la prensa, estaba allí, sentado en un banco, muy cuidadito. Me imaginaba a John de pie y me lo encuentro  mejor cuidado y más grande que lo usual. Es una obra preciosa. Atrapa su look, sobre todo el detalle de sus labios. Es conmovedor ver que aquí las personas le quieren y le recuerdan de esta manera”.

Evocando los días en que compartía sueños y utopías con los muchachos de Liverpool, recordó lo que calificaría como uno de los  momentos más maravillosos de su época junto a Los Beatles: “Una vez John se paró frente a mí en el estudio mientras consultaba su guitarra acústica, me mostró una canción que había escrito y me preguntó qué pensaba sobre ella. Entonces, le pregunto: ¿qué hago con esto? y John me responde: ese es tu trabajo… Era el mes de noviembre de 1966. Fue la primera vez que escuché Strawberry Field. La primera vez que alguien la escuchaba, y fue mágico, porque fue muy hermoso”.

En la rueda de prensa, Martin también recordó a Harrison: “Era el más gentil de Los Beatles. Iba a decir el más agradable, pero me retracto porque eso quiere decir que los otros no lo eran y no es justo. Él era un solitario. Paul y John trabajaban juntos, a veces uno contra el otro, pero siempre juntos. George, cuando hacía sus canciones, las hacía solo. Sin embargo, trabajaba con ellos con increíble paciencia y yo me lo imaginaba como un hombre tratando de bordar una alfombra con mucha calma. Era un amigo muy leal. Si alguna vez tenías un problema, era George la persona indicada para ayudarte. Hace unos años, estuve enfermo y vino a verme,  me trajo un gran ramo de flores y una pequeña estatua de madera, un dios hindú con una trompa de elefante. Me dijo que la tuviera cerca de mi cama, que me protegería. Todavía está allí, a mi lado, y yo estoy bien. Siempre lo recuerdo cada vez que miro la estatuilla”.

Al reclamo de los periodistas sobre una posible visita de Paul o Ringo, comentó: Paul está muy ocupado. Recientemente terminó una gira por Estados Unidos, está en estos momentos en Australia, y cuando regrese nos vamos a encontrar en Inglaterra, en donde tendrá varias citas que se extenderán por todo el continente. Él nunca para. Es muy difícil en ese programa tan apretado insertar una visita a la Isla. Pero le diré sobre Cuba. Tengo que confesar que me estoy enamorando de Cuba y por supuesto que voy a tratar de persuadirlo para que venga.

Aún quedan otros encuentros y emociones, pues la expectativa y el cariño de los cubanos por los Beatles y por su obra crecerá seguramente luego de esta visita como parte de las actividades del proyecto Islas e Ideas, patrocinado por  la Embajada del Reino Unido de Gran Bretaña y la Oficina del Historiador de la Ciudad.
 


© La Jiribilla.
La Habana. 2002
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