LA JIRIBILLA
ANTONIO LLOGA IN MEMORIAM
 
La radio está en su salsa; Santiago de Cuba acoge a los realizadores de la Asociación Hermanos Saíz de todo el país en el XIV Festival de la Radio Joven “Antonio Lloga in Memoriam” entre los días 25 y 27 de octubre.


Fidel Díaz |
La Habana


Escucha y debates de programas, conferencias, presentaciones de publicaciones culturales y otras actividades culturales se discuten el tiempo —incluyendo horas de las madrugadas— para la confrontación e intercambio de ideas. Todos esperan, además, la premiación del domingo donde se darán los resultados del concurso, que, año tras año da a conocer los programas radiales más interesantes en cuanto a propuesta artística y mayor grado de experimentación.

A diferencia de los Festivales Nacionales de la Radio, este evento —para menores de 35 años— se centra en sesiones de escucha de los programas, muchas veces delante de los propios realizadores, para discutir abiertamente sobre virtudes y defectos concretos en los diversos aspectos de la realización y, de ahí, conceptualizar y darle vuelo teórico, llevándonos como resultado las experiencias de los demás.

Entre las actividades de este Lloga está la presentación de los últimos números de El Caimán Barbudo (revista cultural de la juventud cubana) y  Dédalo (revista de arte y literatura de la Asociación Hermanos Saíz) en la Universidad de Oriente.

Esperada también la conferencia del joven realizador radial de Manzanillo, Granma, Giordan Rodríguez Milanés, quien nos da un adelanto para La Jiribilla:

—La conferencia se titula “La radio y la cultura del Lada chapisteado”. La idea surge de los carnavales. Tú sabes que en estas festividades siempre hay un número musical que pega y, por tanto, se transmite múltiples veces por la radio; lo que llamamos el superéxito. Generalmente en Manzanillo el carnaval siempre ha tenido como pieza musical insignia un tema de pegada que tenía que ver con las raíces de nuestra región. Esta es una región en que gusta mucho la melcocha, que como sabes es un componente del son, la cumbia, el ballenato, en fin, los ritmos caribeños que tienen que ver con el sur de América. Asimismo, la conga, el son, la guaracha, y otros, sobre todo en versiones del órgano oriental.

Y qué pasa;  que este año es un rap; específicamente uno que dice: Quién tiró la tiza, que es de un grupo habanero. Ese es el hit que pega en este momento. Lo misterioso de esto es que el rap, en nuestro territorio, no se pone en la radio. No nos ha llegado ningún disco por envío, sin embargo, lo ponen quienes tienen equipos de audio en diversos centros de recreación. Es una especie de promoción subterránea y eso es lo que repite la gente ahora en el carnaval.

A raíz de eso yo hice un comentario en mi programa Radar 1590 en un momento en que sale al aire simultáneamente por Radio Bayamo. Mi comentario se preguntaba cómo era posible que un ritmo que muy poco tiene que ver con los ascendentes culturales de la provincia de Granma y tan poco divulgado por la radio tuviese esa repercusión. No te pienses que  el hip hop es como en La Habana, donde hay múltiples agrupaciones. Allá es una rareza; pero eso cuestiona el trabajo de nuestras instituciones culturales, especialmente la radio, que habían estado ajenas a esa realidad. Cómo es posible que esos sonidistas —contratados incluso de otras provincias como Camagüey, Holguín y otras zonas, hagan un trabajo cultural y tengan más poder y más fuerza en el gusto que nosotros, los de un medio tan fuerte como la radio. Me pregunto por qué la radio está ajena a fenómenos como este  en el territorio de Granma. Hay una cultura que existe, que está en los lugares y nuestros medios no la reflejan.

Bueno, pues parece que aquello se malinterpretó y se dio una respuesta airada de un periodista y conductor de otro programa; esgrimiendo criterios como que la radio no podía poner esos temas burdos, marginales que tenía que cuidar una ética, una pureza, etc. Yo estoy de acuerdo con que nuestros medios tengan que cuidar y promover lo mejor culturalmente. Ahora, de que los temas musicales esos sean o no burdos, ya sería otra discusión; pero me niego a asociar directamente lo marginal con lo burdo. Sobre esto trata la conferencia: definir lo marginal, lo que puede ser de mal gusto —que no tienen que estar relacionados. Hicimos un estudio y, por ejemplo, la música espiritual no se pone en la radio, está excluida, sin tener en cuenta que Manzanillo es una de las cunas del espiritismo en Cuba; hay tradiciones, piezas muy bien logradas de esos cantos que están en peligro de perderse. La música de órgano está confinada a un espacio de media hora al día. Nada menos que en Manzanillo que es donde el órgano francés se convierte en órgano criollo; pero además que sigue teniendo un lugar importante de preferencia en la gente, se pone, se baila en las fiestas, lo oyen personas de todas las edades;  sin embargo, no encuentras una de estas interpretaciones en los hit parades, casi no tenemos grabaciones,  ni puedes disfrutar música de órgano en las discotecas u otros programas de nuestras emisoras. Estas manifestaciones también están excluidas, marginadas y eso es burdo, de mal gusto.

La conferencia va por ese camino, por buscar en nuestras raíces, en nuestro entorno y ver por dónde debe estar dirigida la radio para que sea expresión del sentir popular y lo mejor de nuestras tradiciones.


© La Jiribilla.
La Habana. 2002
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