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PUDE VIVIR ESE MUNDO SIN ENTRAÑAS "Todo historiador parte
de su
tiempo y quien no entienda su presente, mucho menos
comprenderá el pasado." Cuando
apareció El Ingenio, la edición en tres tomos de la obra cumbre
del historiador cubano, en 1978, la revista Bohemia
abordó el tema con él en una entrevista Conversar con el historiador
Manuel Moreno Fraginals es siempre agradable: a través
de su palabra fácil se comprende rápidamente que se
está ante un hombre de ingenio... por sus facultades
intelectuales y por la temática de su obra de
investigación. "Esto,
que en cierta forma puede parecer que me alejaba de la
tarea investigativa, resultó de extraordinaria
importancia. En la actividad económica aprendí a
conocer por dentro y en las altas esferas oficiales del
mundo exacto de las burguesías latinoamericanas. Recorrí
esos caminos angustiosos que hoy, por suerte, no se
conocen en Cuba, de la feroz competencia capitalista,
manifestados en la búsqueda de la reducción continua
de los costos, en ver cómo se saca un producto, cómo
se envasa, cómo se vende, cómo se lucha por un
mercado. Pude vivir ese mundo sin entrañas, muy
complejo, de la alta burguesía, como técnico económico. El
objetivo perseguido con el libro lo expone el propio
autor en las "Palabras iniciales" del modo
siguiente: "El azúcar, en su desarrollo creciente,
conformó una serie de fenómenos políticos, sociales,
religiosos, culturales, etc., que generalmente han sido
analizados como hechos autónomos, sin insertarlos en la
estructura productora. Esta obra, por el contrario,
pretende seguir las huellas que arrancan del azúcar y
se manifiestan en la instauración de una cátedra
universitaria, o en un decreto sobre diezmos, o en la
forma característica del complejo arquitectónico
urbano, o en los efectos terribles del arrasamiento de
los bosques y la erosión de los suelos. Y hemos ido
hacia esta investigación porque estamos plenamente
convencidos de que sin un estudio exhaustivo de la
economía cubana no hay posibilidad alguna de
interpretar correctamente su historia." Para
Moreno, su obra es un esfuerzo por apartarse de la línea
tradicional de la historiografía cubana, en la que la
sacarocracia se ha contado la historia del país a sí
misma. Y, por eso, su método de investigación se ha
sustentado en la dialéctica marxista, como única
manera de abrirse paso en el estudio de la historia
desde el punto de vista de los explotados. "Para emprender mis investigaciones conté con la formación básica que obtuve en El Colegio de México, donde el maestro Silvio Zabala había logrado orientar una gran amplitud de estudios en cuanto a materias. Allí se daba como un gran entrenamiento para la investigación histórica. En las actividades económicas que ejecuté después me enfrenté con el estudio de problemas de dirección en empresas, de mercadismo, de programación lineal y del empleo de máquinas IBM en el tratamiento de la información. La suma de ambos tipos de conocimientos, me ha dado la capacidad de emplear técnicas de investigación que son utilizadas hoy por diversas disciplinas sociales. Y creo que para el desarrollo actual de la historiografía se hace necesario el empleo de las mismas sobre la base de un trabajo en colectivo. "Así, los modernos métodos de análisis cuantitativo y de procesamiento de la información por computación deben y pueden ser empleados por los historiadores. Los aspectos tratados en la conversación son los que han dado a El ingenio un gran reconocimiento en Cuba y en el extranjero. Indudablemente, la obra de Moreno ha echado nuevas bases para la comprensión del problema histórico cubano. No olvidemos que el título del libro va acompañado de un subtítulo que indica el alcance de sus ideas: "Complejo económico social cubano del azúcar". Con ello, el autor nos advierte que no estamos solamente ante un estudio de historia económica, sino ante una investigación más amplia que trata de analizar las relaciones de la sociedad cubana en su devenir histórico, en sus complejas interrelaciones, partiendo de las características definitorias de las relaciones de producción. Por eso la obra resulta de indispensable estudio para los interesados por los variados fenómenos de la vida cubana y por ello, la portentosa erudición de Moreno Fraginals aporta datos y observaciones que interesan al lingüista, al sociólogo, al demógrafo, etc. Su trabajo actual, Moreno lo comparte en los finales de dos libros: -Uno es sobre las Antillas. Ya lo estoy revisando. Parece que su título final será "Para entender las Antillas". No es, en rigor, una típicas historia, sino que se estudian los problemas de la región y cómo se han ido formando y desarrollando. Así, se explican los fenómenos de la plantación, el subdesarrollo, los problemas raciales, el colonialismo y el neocolonialismo, la persistencia de la pobreza, las migraciones y hasta los problemas ecológicos relacionados con la disminución de la fertilidad de las tierras y de la pluviosidad. "El otro libro también lo termino este año y es para entregar al Instituto de Historia del Movimiento Obrero y de la Revolución socialista de Cuba. En él se estudia la abolición de la esclavitud y el paso hacia el obrero asalariado. Originalmente iba a formar parte de El ingenio, pero el estudio de una serie de cifras estadísticas de la esclavitud, que ahora estoy tratando de procesar en una computadora, me ha llevado a rehacer ese aspecto de la abolición del régimen esclavista hasta ir formando un libro." Al hablar del panorama
actual de las investigaciones históricas en Cuba,
Moreno encuentra un factor positivo en la presencia de
un numeroso contingente de investigadores jóvenes,
aunque señala en el orden negativo la escasa coordinación
entre las investigaciones y la pobreza de las relaciones
interdisciplinarias que se pone de manifiesto en el
insuficiente desarrollo de trabajos colectivos. El tema
nos lleva hacia sus experiencias como investigador y así
cae por sí sola la pregunta de qué consejos daría a
los investigadores más jóvenes. De momento, Moreno
duda: -Es difícil. No sé... Porque casi siempre los
nuevos consejos son los mismos que los viejos consejos. "Los jóvenes "nos" enamoramos con frecuencia de una idea. Yo he tenido ideas geniales que después he descubierto que se habían expresado ya desde el siglo XVIII. Pero ello no debe excluir la pasión. Hay que trabajar apasionadamente. Juan Marinello decía -y nunca lo he olvidado- que la única manera de ser sincero es ser apasionado. Además, hay que mantenerse actualizado en la información y estar atento a los problemas de hoy. Todo historiador parte de su tiempo y quien no entienda su presente, mucho menos comprenderá el pasado. "Y hay que dominar el marxismo; sin dogmas y sin mistificación. No solo porque es nuestra ideología y por su validez científica, sino porque hoy en día hay una gran cantidad de historiadores burgueses que se dicen marxistas y que, de buena o mala fe, hacen una labor diversionista. Y repito: siempre hay que leer, siempre estudiar. Soy de los que siempre ha mantenido la sentencia francesa de que quien no obtiene grados, degrada." |
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