LA JIRIBILLA
Y COMENCÉ A DISFRAZAR MIS VERSOS CON MÚSICA
Entrevista exclusiva con el destacado compositor mexicano Vicente Garrido
 
Vicente Garrido, uno de los más importantes compositores latinoamericanos, es entrevistado en exclusiva para La Jiribilla. De visita en La Habana, invitado al festival CUBADISCO, declara: “Siempre traté de colarme como intérprete de mis propias canciones, pero, o no hacía nunca una grabación que realmente me satisficiera, o cuando hice alguna que sí me gustó, la sacaba la compañía tanto tiempo después del que se debía sacar que pasaba totalmente inadvertida.


Bladimir Zamora  |
La Habana


– Vicente, ¿cómo se produce su primer vínculo con la música cubana?
-
Con la primera visita que hizo Bola de Nieve a México, acompañando a Rita Montaner para sus actuaciones en teatros. Mi padre tenía una gran amistad con Rita y organizó una fiesta para recibirlos en casa. Tendría unos ochos años y no me dejaban estar en las fiestas de los grandes. Así que me escabullí y me metí debajo del piano y pude ver con gran asombro una pierna negra, con unos calcetines blancos enrollados hasta abajo, casi hasta el zapato. Al oír tocar el piano al señor Ignacio Villa se me empezó a abrir un horizonte muy especial, que es lo que la música realmente es, sobre todo cuando es música viva y cuando está tocada con el alma, como la tocaba Bola.

Usted ha tenido vínculos con muchas otras personas importantes de la música cubana. Cuénteme sobre su amistad con Elena Burke.
-
Elena llegó a México por el 60 ó el 62. Ya tenía referencias de ella. Me habían llevado un disco, el primero o el segundo que había hecho en Cuba, en el que cantaba Torpeza. Cuando llegue a Cuba la fui a buscar para agradecerle la magnifica interpretación que hizo de mi canción y nos hicimos amigos de inmediato. Hemos tenido siempre un gran afecto y la posibilidad de vernos con cierta frecuencia.

-¿Cuándo fue que nació la aspiración de poder hacer un disco juntos como el que grabaron luego en La Habana?
-
Eso fue algo que ni siquiera pensamos. Te lo digo con falsa modestia porque me hubiera encantado pensarlo. La Señora Sentimiento, la Reina de la Canción Cubana, me hizo el honor de grabar todo un CD conmigo y con mi música. Resultó que en uno de los viajes que hice acá, Martha Valdés se empeño en que grabara un CD con mi música y que se llamó 50 años en la música. Después me preguntó si me interesaba hacer otro pero con Elena. Por cosas del destino que siempre me andan sucediendo, es muy difícil que las empresas se animen a comercializar mi música. Siempre se piensa que es muy fina, que no se puede vender. Siendo una verdadera joya y un documento para la historia de la música latinoamericana, el disco estuvo diez años para que pudiera salir a la luz pública, hasta noviembre del año pasado en que Modesto López de Discos Pentagrama me hizo el favor de que saliera al mercado.

–¿Qué impresiones se va llevando del CUBADISCO?
-Me habían mandado una invitación en la que venía un boleto de avión para el día 22. Lo primero que me impresionó fue que me llamaran para decirme que tenía que salir el 20, porque el 21 se iba a hacer una gala de inauguración en la que me darían una sorpresa. Como tengo tantos amigos en Cuba dije: “estos pachangueros lo que quieren es que nos pongamos de fiesta desde el 21”, pero jamás se me ocurrió que yo iba a estar entre los premiados de honor. Eso fue una gran sorpresa que tuve, no podía ni hablar. Siempre he tenido muchas dificultades con mi música. Siempre traté de colarme como intérprete de mis propias canciones, pero, o no hacía nunca una grabación que realmente me satisficiera, o cuando hice alguna que sí me gustó, la sacaba la compañía tanto tiempo después del que se debía sacar que pasaba totalmente inadvertida. Entonces llego a La Habana y me premian en CUBADISCO. Milagros que suceden en este país.

–La canción como composición y como ejercicio de ser llevada a los demás, ¿qué ha sido y qué es todavía para Vicente Garrido?

La canción es la unión de dos de mis vocaciones mayores: la literatura y la música. Yo empecé haciendo versos desde muy niño, desde que comencé a escribir. Mis composiciones para la escuela, los recaditos que le dejaba a mi mamá, todos los hacía en verso sin tener la menor idea de lo que eran la rima o la medida. Luego empecé a ponerle música a mis versos para hacerlos más asequibles a mis amigos. Cuando a mi casa llegaban las visitas, los amigos de mis papás, y pedían que recitara, las pobres gentes que iban tenían que soplarme los versos, y mis amigos, la gente de mi generación, salían desperdigados y seguramente se iban diciendo: “ya va a empezar éste con sus recitaciones”. Caso totalmente contrario a cuando empecé a ponerle música a mis versos, porque entonces todos los chamacos se venían y rodeaban el piano y me pedían canciones y me preguntaban por lo que había compuesto. Consideraban la poesía como algo pasado de moda por lo que empecé a disfrazar mis versos con música.
 


2002. La Jiribilla. Cuba.
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu