LA JIRIBILLA
ENTREGAN PREMIO PABLO
AL CENTRO MARTIN LUTHER KING

El Memorial Luther King es, para nosotros, imagen de trabajo sistemático y dedicado. Es también ejemplo de una organización no gubernamental cubana con amplia experiencia y múltiples y sólidos vínculos en los ámbitos de la fe, la solidaridad, las ciencias sociales, el trabajo comunitario y la cultura.
 
Víctor Casaus | La Habana
Fotos:
Alain L. Gutiérrez


En 1998 el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau decidió instituir el Premio Pablo, para ser otorgado, por una sola vez, a personalidades e instituciones cubanas y de otros países que se hayan destacado en investigaciones, obras de creación y acciones encaminadas a promover y defender los valores de la identidad cultural y la  solidaridad entre los pueblos.

El Premio también es otorgado a personalidades e instituciones relacionadas de alguna forma con la vida y la obra de Pablo de la Torriente Brau -cronista incesante, creador imaginativo, luchador antifascista y antimperialista- y que hayan hecho suyos esos valores en el mundo de hoy.

El Premio se propone enfatizar las premisas éticas, humanas y comprometidas de Pablo, legadas en sus textos y en su propia trayectoria de vida que pasó, rauda e intensa, por tres décadas iniciales del siglo XX, dejando ejemplo y luz para estos tiempos que corren. Entre esas premisas se encuentran, sin duda, el reconocimiento de dos fuentes esenciales de su formación confesadas en textos memorables.

Pablo aprendió a leer en las páginas de La Edad de Oro de José Martí y destacó en el prólogo de su primer libro, los Cuentos de Batey, la herencia ética recibida de su abuelo, don Salvador Brau, quien había declarado con dignidad y entereza que "a los hijos hay que darles, antes que pan, vergüenza".

Al instituir el Premio Pablo, en aquel reciente final de siglo lleno de sombras y de luces, cuando se llegó a anunciar, entre otras cosas, el fin de la Historia, tuvimos por suerte de nuestro lado la historia personal y formidable de aquel hombre que nos dejó en su correspondencia vibrante estas palabras aleccionadoras:

No tengo nunca miedo de escribir lo que pienso, con vistas al presente ni al futuro, porque mi pensamiento no tiene dos filos ni dos intenciones. Le basta con tener un solo filo bien poderoso y tajante que le brinda la interna y firme convicción de mis actos. No me importa nada equivocarme en política porque sólo no se equivoca el que no labora, el que no lucha.

Ese filo es, al mismo tiempo, el del saber y el del compromiso, el de la inteligencia y el de la capacidad para pensar con cabeza propia los problemas de nuestro tiempo.  Así nos lo enseñó Pablo. Así queremos reconocerlo y hacerlo nuestro con este Premio que lleva su nombre memorable y querido.

Entre las personalidades e instituciones que han recibido el  Premio se encuentran sus compañeros de generación y de luchas: Raúl Roa, María Luisa Lafita, Salvador Vilaseca y José López Sánchez; las organizaciones culturales y de solidaridad Brigada Juan Rius Rivera y Centro Cultural Ramón Aboy Miranda, de Puerto Rico; la Asociación Pablo de la Torriente Brau, de Madrid y la Brigada Abraham Lincoln de combatientes internacionalistas norteamericanos en la Guerra Civil Española; los historiadores de nuestras islas don Ricardo Alegría, de Puerto Rico y Eusebio Leal, de Cuba; los intérpretes y compositores Teresita Fernández, Leo Brower, Noel Nicola y Rey Guerra.

Hoy nuestro Centro tiene la satisfacción de entregar el Premio Pablo al Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr.

El diploma que acompaña a este Premio trata de sintetizar en tres líneas las múltiples razones que nos animan y enorgullecen:

Por su labor creciente y generosa

Por su vocación solidaria y su visión abierta

Por sus aportes a la cultura del espíritu y al espíritu de la cultura.

El Memorial Luther King es, para nosotros, imagen de trabajo sistemático y dedicado. Es también ejemplo de una organización no gubernamental cubana con amplia experiencia y múltiples y sólidos vínculos en los ámbitos de la fe, la solidaridad, las ciencias sociales, el trabajo comunitario y la cultura.

Esos territorios no son, felizmente, compartimentos estancos: se entrecruzan y enriquecen mutuamente, se cortan y mixturan, se interseccionan y  complementan. Por ello también hemos participado en proyectos comunes durante estos años, demostrándonos que estamos en el mismo camino, trabajando desde el amor, el análisis y la participación, por un mundo mejor, más justo y más humano para todos.

Pablo también tuvo un sueño en las manifestaciones habaneras de la década del 30, en el exilio de Nueva York y en las trincheras de la guerra civil española. Por ese sueño, por la urgencia de que se cumpla algún día a nivel planetario, estamos aquí, compartiendo imágenes, esfuerzos y esperanzas
.

Hermanas y hermanos del Centro Martin Luther King, gracias por la solidaridad y el amor compartidos.

23 de mayo de 2002

PALABRAS DE VÍCTOR CASAUS EN LA ENTREGA DEL PREMIO PABLO AL CENTRO MARTIN LUTHER KING


2002. La Jiribilla. Cuba.
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