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LA
JIRIBILLA
LAS POLLUELAS
Guillermo Vidal
Una mañana Adria trajo
media docena de pollos americanos y luego más y como a
la semana daban gusto, colorados y bobalicones, mirando
por la tela metálica; después hubo necesidad de agrandar
el cuartucho y era una especie de cuarto salvaje.
Olía a pienso húmedo y a mierda de pollo americano. Al
principio solo nos asomábamos pero luego nos permitieron
entrar y nos cagábamos de lo lindo.
Con lo que nos gusta el olor a pienso húmedo y a cagada
de pollo.
La comida extraerla de los sacos del fondo y regársela
ti ti ti ti ti ti.
Pero los pollos americanos son medio zoquetes y tienes
que agitarlos para que vayan hasta el lugar de la caseta
donde les echas el pienso. Entonces ellos comen
tranquilamente y hasta se dejan acariciar y solo gritan
asustados si los cargas.
A las polluelas americanas tentarlas por si están de
poner y tienen el culo caliente cantidad y a uno le
entran ganas. Una vez tuvimos todas las ganas porque
acabábamos de ver a María Julia en chores de mezclilla y
ella ni nos miró, pero nosotros fuimos hasta el cuarto
de los pollos americanos con una farruquera pinta. A las
polluelas americanas tú les pasas la mano por el cogote
y las acaricias y les miras los ojos bobalicones y el
pico abierto, jadeando.
Todo el tiempo en María Julia sin que se te escape nada.
Luego vas haciendo perro cráneo en el que María Julia te
dice que le quites el chort de mezclilla. Todo eso
tocando suave la polluela americana recién escogida.
María Julia termina de quitarse todo y está como loca
queriendo.
Darse cuenta si no se asoma Adria y poner un muchacho de
los más chiquitos a que vele. Sentarse cómodo cada uno
con su polluela, no hagan mucho ruido.
Entonces suponer que María Julia te secretea cochinadas
a viaje y el olor de ella es más fuerte que el de la
polluela.
Las polluelas americanas casi siempre crían piojillos y
luego qué les pasa muchachos y esa rasquiña.
Los piojillos son cabrones, joden como loco.
Los piojillos son de madre.
A esa hora quién va a fijarse más o menos. Lo importante
es coger una polluela gorda y que sea en verdad una
polluela y no un pollo.
María Julia tan satona acariciándote.
Si es un pollo te mira con un odio y grita y se muere de
rabia. Piensa si fueras un pollo y se equivocan qué
condenación.
Pero nosotros que somos conocedores vamos y las pescamos
al tiro.
María Julia tiene los ojos pardos.
Las polluelas también tienen los ojos pardos pero no son
María Julia. Ni hablan cosas lindas ni dicen cochinadas.
Cierra los ojos.
Los cierro.
Piensa en María Julia.
Pienso.
Ella te está haciendo puercadas.
Ya.
Toda encuerota y el pelo largo hasta los senos.
Ya tienes la polluela en posición anotadora.
Bárbaro.
Ya estamos haciendo puercadas raca raca fuiqui fuiqui.
A las polluelas americanas no llevarlas recio porque con
este calor y ellas que no están acostumbradas quedan más
zoquetas y no quieren levantarse. Las pones entre el
pienso despachurradas y no quieren levantarse.
Se les ve clarito el botón de rosa y no se levantan y
boquean y les pones agua y ni quieren.
María Julia es una basura y ni nos miró, ah.
Ni está tan buena, vaya.
El chor de mezclilla le queda fú.
Y en definitiva ella ni nos ha mirado.
Si la polluela no se levanta trata de reanimarla
urgente.
Si de todos modos queda pataleando di que les está dando
el mal a los pollos americanos, que eso andan diciendo.
María Julia que se vaya a la porra, si no la queremos.
No la queremos hasta mañana.
Las polluelas americanas siguen poniéndose patulecas.
María Julia sigue ahí, no la podemos dejar de mirar.
Van quedando solo los pollos porque el mal es de
polluelas, le contamos a Adria y ella está por creerlo
porque en el otro barrio pasa lo mismo.
No dejen a los grandotes porque esos las dejan listas en
el primer round. Ellos nos echan la culpa y ahorita
quedan solo los pollos.
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