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LA
JIRIBILLA
LA GUITARRA, GESTO Y LUZ
"He
cumplido con lo que tengo que cumplir, cumplir con la
guitarra y cumplir con un lugar como este. Si eso se
premia, lo acepto", dijo el
guitarrista Rey Guerra al recibir el premio Pablo que
otorga el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.
Ahmel Echevarría
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La
Habana
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¿Y la guitarra?
—pregunté—
La guitarra,
—dijo Rey— la vida |
Rey de
Talento y humildad
El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau acogió en
su patio, sitio obligado de conciertos donde la guitarra
es la otra voz —esa voz profunda de madera— a un grupo
de trovadores y trovadictos para la entrega del Premio
“Pablo” a un modesto rey. A guitarra limpia y
bajo la sombra de las yagrumas se juntó a la poesía, y
son estas la palabras de Victor Casaus, si hay algo que
junto a la poesía, en este patio, ha llenado durante
tres años, ha sido justamente los acordes de la
guitarra. Por lo tanto, a este vínculo que alcanza un
nivel tan importante en la vida cultural de nuestro
país, nos alegra mucho que esté aquí presente, en este
homenaje que los trovadores cubanos han querido hacer
con sus guitarras y con sus canciones a esta
celebración, que por sí misma es importante y querida
para nosotros, se unió otra que nos alegra tanto y más.
Y esa celebración no era otra que la entrega del Premio
“Pablo”al maestro, a ese Rey de Talento y humildad
según rezan los labios de María Santucho, al maestro
Rey Guerra.
Fue en 1998 que el Centro Cultural Pablo de la Torriente
Brau decidió instituir el Premio “Pablo”. Este sería
otorgado a personalidades e instituciones cubanas e
internacionales que se destacaran en la investigación o
en la creación y acción, encaminadas estas a la
promoción y defensa de los valores de la identidad
cultural y la solidaridad entre los pueblos. Este premio
ha sido entregado -dice Víctor mientras domina un asomo
de nervios-, a personalidades de la cultura y la vida
cubanas, a artistas e investigadores de otros países
como Puerto Rico y España, y hoy tenemos la alegría y la
felicidad de decir que ahora mismo, de las manos de
María Santucho, va a ser entregado el premio Pablo a
nuestro querido maestro Rey Guerra.
Ese mandato mayor
Cubano, guitarrista y profesor, compositor y
arreglista, laureado en Festivales y Concursos tanto
nacionales como internacionales,
considerado el
principal intérprete de la obra guitarrística de otro
gran maestro cubano: Leo Brouwer, ha estrenado en Cuba
el Concierto Elegíaco, Concierto de Toronto,
From Yesterday to Penny Lane, entre otras; obra
que incluso ha cruzado las fronteras de las salas de
concierto hasta adentrarse en la música para el cine.
Este, nuestro Rey, cuenta a trovadores y trovadictos,
desde el pequeño escenario, que el
premio Pablo de la Torriente Brau, le produce un
sentimiento muy extraño en su emoción, porque cuando su
hija le regala una sonrisa en la mañana se la da su
propia familia, y él, además, la espera; se siente
premiado por la familia, porque es parte de la familia
de esta casa, es realmente un sentimiento
desconcertante, le hace sentir cosas un poco extrañas,
pero al final satisfactorias.
Quiero decir que simplemente -expresa luego de una
pausa-, he cumplido con lo que tengo que cumplir,
cumplir con la guitarra y cumplir con un lugar como
este. Si eso se premia, lo acepto.
Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz; Rey
obtuvo el
Primer Premio del Concurso Nacional de Guitarra "Amadeo
Roldán", Cuba 1974 y 1975; Primer Premio del Concurso de
la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1981; Premio
a la mejor interpretación de la música cubana y Premio
Especial Masaru Kohno en el Primer Concurso y Festival
Internacional de Guitarra de La Habana, Cuba 1982;
Medalla por la Cultura Nacional, 1988; Laureado del
Concurso Internacional de Guitarra de Marneurkirchen,
Alemania, 1981 y premios EGREM, obviando detalles, en
1983, 1992 y 1997; estos resultados no fueron
desgranados por el maestro en su pequeño discurso.
Miraba a todos; Rey Guerra, en el patio de la calle
Muralla, el patio donde a guitarra limpia batallan los
trovadores a pura ráfaga de poesía y acorde, sentenció
que “Cumplir
con el deber creo que no tiene premio, aún así agradezco
al Centro Pablo”.
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