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LA
JIRIBILLA
EL CREDO DE LA REPÚBLICA Tenemos un gobierno republicano cuya soberanía reside en el pueblo, en ese pueblo única fuente de la autoridad legítima y que representa y sintetiza el dogma fundamental de la
democracia...
Carlos Manuel de Céspedes
El Presidente Céspedes se dirigiría al pueblo de Cuba -sus hermanos-, en 7-II-1870, reclamando el apoyo de todos, y al tiempo que revelaba voladamente los obstáculos de la concentración del poder -prácticamente en manos de la Cámara de Representantes- ofrecía fórmulas para fortalecer la lucha insurrecta. Se anticipaba así a los problemas de competencia que surgirían más tarde por la existencia de tres polos de mando: el Ejecutivo, la Cámara y el General en Jefe del Ejército Libertador.
...A mi, que en política pertenezco a la escuela avanzada del progreso, que estoy por todas las reformas que la filosofía y la experiencia recomiendan, que detesto los sistemas rutinarios y envejecidos que a despecho del siglo practican algunas repúblicas, que adoro el ideal posible de un gobierno demócrata radical, que en las instituciones libres veo el principio salvador, a mí no me pueden espantar ideas de Bruto ni de Dantón aplicadas a nuestra naciente República. A lo que si no puedo prestar mi aprobación es al abuso de la libertad, al entronizamiento de la licencia, a que se falseen las bases sólidas que sirven a aquélla de pedestal, a que se quiera ir más allá de lo que permiten las circunstancias excepcionales por que atravesamos, a que se juzgue todo con la ligereza y la versatilidad que se echa en cara a nuestra raza, a que el pueblo se olvide de la guerra por la palabra. Porque la guerra es el primer deber de todo ciudadano mientras la tiranía huelle una pulgada de la tierra de Cuba, Todo, menos la infamia, lo encuentro justo, si concurre al triunfo de nuestras armas; nada, si mata nuestra santa revolución.
...Tenernos un gobierno republicano cuya soberanía reside en el pueblo, en ese pueblo única fuente de la autoridad legítima y que representa y sintetiza el dogma fundamental de la democracia; un gobierno que funciona con regularidad, sus mandatos se obedecen en tres Estados; nuestros correos, mejor servidos que los españoles, recorren todo el país; tenemos un buen armamento, soldados aguerridos, pertrechos en abundancia, medicamentos, vapores cubanos que cruzan los mares enarbolando en la popa la bandera de la estrella solitaria; estamos reconocidos como beligerantes por tres repúblicas y por otra como independientes; tenemos juntas numerosas en el extranjero, con fondos suficientes para enviarnos todos los auxilios necesarios hasta conseguir el triunfo final; nuestros ministros plenipotenciarios residen en casi todas las capitales del mundo civilizado; nuestras armas dominan el territorio desde Baracoa hasta las puertas de Colón y dentro de poco se sobrarán los elementos para vencer a nuestros contrarios en el campo de batalla como ya los hemos vencido en el de la justicia y la razón.
...Al lanzarse Cuba en la arena de la lucha, al romper con brazo denodado la túnica de la monarquía que aprisionaba sus miembros, pensó únicamente en Dios, en los hombres libres de todos los pueblos y en sus propias fuerzas. Jamás pensó que el extranjero le enviase soldados ni buques de guerra para que conquistase su nacionalidad. Cuba sabe, porque lo ha dicho el filósofo, que la libertad es el pan que los pueblos tienen que ganar con el sudor de su frente, y ella sabrá ganarlo, porque su propósito es inquebrantable, porque lo ha jurado a la faz del siglo XIX y porque así está escrito en el gran libro de los destinos de! Nuevo Mundo.
...Hijos de Cuba, hermanos míos, acudid al grito de la patria, engrosad sus batallones, el triunfo nos espera- Odiad las disensiones, preocupaciones y provincialismos; todos somos hermanos unidos por el amor como por el deber. El soldado, que obedezca ciegamente a su jefe; el hombre civil, que cumpla con sus deberes de patriota. Todos, que respeten la ley. ¡Abnegación y patriotismo, y desde un cabo al otro veréis a Cuba independiente y republicana! Camagüey, 7-11-1870
Publicado
con el título "Cuba jamás pensó que el extranjero le enviase soldados ni buques de guerra para que conquistase su nacionalidad",
en Leví Marrero, Cuba: economía y sociedad,
Editorial Playor, s/a, Santa Clara, 4, Madrid
Fuente:
Banc(1956). LIII-LIV, págs. 177-180
Tomado de Cuba,
economía y sociedad, de levi Marrero
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