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LA
JIRIBILLA En 1929 la pompa se desinfló. La depresión económica y el desempleo ensombrecieron el panorama norteamericano hasta que Franklin Delano Roosevelt lanzó el New Deal. Se prohibió el trabajo infantil, se dictó un límite a la jornada laboral, se estableció el salario mínimo y los sindicatos pudieron negociar contratos colectivos de trabajo. Un flujo de iniciativas que movilizaban nuevamente la riqueza con inversiones estatales condujo a una lenta recuperación. La Segunda Guerra Mundial se inició bajo el signo de la lucha contra el fascismo pero se convirtió en el vehículo de la expansión acelerada de la hegemonía norteamericana. Cuando terminó el conflicto los Estados Unidos tuvieron un solo oponente de consideración en el mundo: la Unión Soviética, ello dio inicio a la Guerra Fría que tuvo como una de sus consecuencias - en el plano interno -,las persecuciones del senador MacCarthy. La cacería de brujas en Estados Unidos fue una concesión de los liberales que aceptaron un embate preventivo contra los izquierdistas. Los liberales sabían que el anticomunismo podía salirse de cauce y constituir una amenaza a los derechos civiles pero lo asumieron como un riesgo necesario. La histeria exacerbada en torno a la defensa de la seguridad nacional terminó oponiéndose a la libertad de investigación y de expresión. Ocurrieron el famoso caso de los diez de Hollywood y sobre todo el célebre escándalo Oppenheimer, síntomas de la descomposición del cuerpo social. Eran tiempos en que como ha dicho Arthur Schlesinger: "Uno siente, por momentos, que la lucha final de nuestro tiempo se desarrollará entre los científicos y los oficiales de seguridad: entre aquellos cuyo trabajo reside en investigar y propagar la verdad y aquellos que, por el contrario, trabajan para ocultarla".
John Foster Dulles
decidió que Norteamérica debía ser el policía Pero fue un general cubierto de gloria, Dwight Eisenhower, quien al finalizar su mandato presidencial denunció la existencia del complejo militar industrial: la colusión de la importante fabricación armamentista con la dirección de las fuerzas armadas. Su influencia se advertía en todas las esferas. "Existe la posibilidad de que esta potencia conozca un crecimiento injustificado, en unas proporciones desastrosas. Nunca debemos permitir que ... ponga en peligro a nuestras libertades o nuestros métodos democráticos." La mecánica de poder desatada por Teodoro Roosevelt tenía perniciosas consecuencias. Cada día se identificaba más la maquinaria bélica y el gran poder industrial financiero. Bastaba echar un vistazo al destino de los grandes halcones de la guerra: el general MacArthur terminó de presidente de la Remington Rand, el general Leslie Groves, que dirigió la construcción de la primera bomba atómica, fue su vicepresidente, el general Lucius Clay fue nombrado presidente de la Continental Can, el general Doolittle terminó en la Shell Oil, el general Ridgway presidió el Mellon Institute, el general Bedell Smith, antiguo director de la CIA. |
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