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LA
JIRIBILLA
Amaury Pérez:
Atrapado por su poesía
La idea de ese proyecto no es mía. Es un proyecto de Casa de las Américas del año 70. Por eso años Casa ya había editado un sencillo con cuatro poemas musicalizados por el mexicano Oscar Chávez. Por el 72 o el 73, no recuerdo ahora, Pablo Milanés hace un trabajo que es una novedad: varios discos sencillos de placa en los que él musicaliza algunos versos sencillos y otros poemas rimados. Tal fue el éxito del proyecto que Haydee decidió que aquello debía mantenerse como un proyecto cultural permanente.
Después, aparece el que fue el primer disco de Sara González, en el Sara musicaliza a Martí con arreglos de Leo, Pablo Menéndez y otros. Y esta es sin dudas una propuesta ya mucho más osada.
En el año 77 me invitan a mí. Yo estaba un poco desubicado respecto a la poesía de Martí y la pregunta que me hice, ayudado por Roberto Fernández Retamar, fue qué estaba haciendo, qué escribió Martí cuando tenía la edad que yo tenía entonces: 22 años. Fue así como musicalicé su poesía. Me propuse, durante todo el 77, musicalizar sus poemas de acuerdo al estado de ánimo que tuviera en ese momento. Y así musicalicé muchos más poemas de los que aparecen en el disco. Era preciso encontrar también los poemas idóneos, porque si no aquello corría el riesgo de convertirse en poesía con música. Era necesario convertir los poemas en canciones.
El disco salió el 28 enero del 1978 orquestado por la sinfónica en pleno, algo que no recuerdo que se hubiera realizado antes en un proyecto de ese tipo.
Más tarde apareció, aunque era un disco realizado desde antes, el de Teresita Fernández cantando el Ismaelillo.
Se ha musicalizado mucho a Martí. En la llamada música culta se puede encontrar obras como las de Roberto Varela y Calixto Álvarez, dos grandes obras sinfónicas para coro y orquesta.
El grupo de renovación musical a finales de los 50 y principios de los 60, Harold Gramatges, Jesús Ortega, Leo Brower, María Álvarez Ríos, todos ellos musicalizaron textos de Martí y algunas de esas piezas están en disco.
Músicos más contemporáneos lo han hecho: Beatriz Corona, Pedro Luis Ferrer, Miguel Porcell que, aunque no está en Cuba, su obra sigue siendo nuestra, y José María Vitier.
En cuanto a mi obra me gusta decir, y no es un cliché, que no fui yo quien llegó a Martí sino fue él quien llegó a mí. En mi adolescencia fui atrapado, por suerte para siempre, por su poesía primero, que por su actuar como patriota o político. Es así como siempre me entra a mí la gente, da igual sea quien sea, por su poesía.
Martí, como dijo Lezama, es un misterio que nos acompaña. No concibo la cubanía sin adorar a Martí. Martí ha influido no sólo en mi obra sino también en mi comportamiento social, político y, sobre todo, amoroso.
Hay unos verso de Martí que me agrada recordar:
Por el amor se ve
Con el amor se ve
Es el amor quien ve
Sara González:
Él es un gran maestro
Hacer mi primer disco musicalizando poemas de Martí fue una experiencia muy grande, más grande de lo que yo podía dar en aquel entonces. Yo empezaba como compositora y lo que hice fue seguir el ejemplo de Pablo, que ya había realizado un disco parecido. Me alentó mucho a que hiciera el mío.
Como resultado de ese trabajo, Martí se volvió para mí algo inagotable. Yo lo había estudiado y leído en la escuela, pero no con la profundidad con la que tuve que hacerlo para poder llevar a cabo ese proyecto. Desde entonces su obra se convirtió en mi libro de cabecera para buscar, aprender, para seguir amando esta tierra. Muchas cosas me sucedieron a partir de ese momento y creo que a partir de ahí empecé a ser otra.
A veces oigo el disco y pienso que hubiera podido quedar mucho mejor, más valido. No obstante es un disco que quiero mucho.
A Martí no lo puedo separar de mi obra si ha influido tanto en mi vida. Otro tanto ha ocurrido con mi obra que es, a fin de cuentas, la misma cosa. Me ha enseñado mucho. El es un gran maestro.
Pedro Pablo Oliva:
Un homenaje sencillo
Admiro a José Martí, su pensamiento, su acción . Rindo honor a ese hombre capaz de dialogar hasta con su enemigo y no ceder un ápice cuando se sentía dueño de su verdad. Historias de familia hicieron que me sintiera con algunos complejos históricos, pues mi abuelo estuvo de parte de los españoles cuando emboscaron y mataron a ese quijote caribeño. Rindo, en aquellos cuadros míos donde la imagen de Martí aparece, un homenaje sencillo a ese hombre al que intento traer a la vida cotidiana, y lo hago de esta manera: vivo, mío y hogareño.
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