LA JIRIBILLA
INTERROGANDO A LEZAMA LIMA

Para mí, el cuerpo humano es una de las más hermosas formas logradas. La cópula es el más apasionado de los diálogos, y desde luego, una forma, un hecho irrecusable.

Ciro Bianchi |
La Habana


- Algunos timoratos se han escandalizado con algún capítulo de su novela, particularmente el octavo. ¿Qué opina usted como creador, sobre esa clase de puntos de vistas seudomoralistas?
-En realidad, un artista se manifiesta en su esencia en el mundo inocente, en el mundo donde no existe todavía la conciencia del pecado, como consecuencia del desconocimiento del problema del bien y el mal. En Paradiso aparecen esos problemas en los años infantiles, en los años del descubrimiento del Eros, en que todavía no hay ninguna diferenciación, ninguna dicotomía entre el bien y el mal. Todo aparece de la misma zona naciente y son los capítulos en que hago referencia a los momentos en que el personaje, José Cemí va a la escuela. Andando el tiempo, si puedo, en el tiempo que me queda por los caminos, hacer una continuación a la novela, el personaje va adquiriendo su plenitud, su madurez, y su Eros se va convirtiendo en un Eros de la lejanía, en la evocación de Oppiano Licario. Entonces no habrá escenas de violencia sexual en la escuela porque el personaje lo que está es acariciando un recuerdo y no está descubriendo el nacimiento de las zonas erógenas. Pero, desde luego, yo creo que un artista está por encima de esa limitación de la burguesía y una de las cosas que son más necesarias en nuestros días es la construcción de una nueva ética, la eticidad más profunda en el hombre que la que existe en la actualidad, Es decir, no encuentro ninguna distinción entre el bien y el mal, ninguna conciencia pecadora en el problema del descubrimiento del sexo en los años escolares. Todo el que ha estado en una escuela religiosa, sabe la complicación de los problemas sexuales. En ese sentido me viene al recuerdo una anécdota de Anatole France que el relataba: un amigo del él, coronel, le decía en una ocasión, en Los Inválidos, en la sala donde se conservan todas las grandezas de Francia, desde la batalla del Martillo, frente a los árabes, hasta la batalla de Rocroix, de pronto, en medio de todas aquellas banderas donde estaban todas las glorias francesas, se encontraba que estaban dos soldados haciéndose ridículamente el amor. El comentario de este oficial fue de pronto: pensé fusilarlos pero recordé que tenía a mis hijos en los jesuitas y los perdoné.

- Paradiso al ser publicado produjo cierto escándalo entre determinada crítica y determinados lectores ¿Cómo fue acogido eso por usted?
- Como (...) dije anteriormente, Paradiso es una totalidad y en ese todo está el sexo. En determinado momento del desarrollo de José Cemí ocurre el despertar genesíaco. Ahí se recupera una libertad cuya aparición parece que resintió a algunos acostumbrados a la hoja de parra y aquellos, pintores sastres de los que se rieron los italianos renacentistas, obligados a tapar las castas desnudeces de Miguel Ángel en La creación del Mundo, pero para mí, con la mayor sencillez, el cuerpo humano es una de las más hermosas formas logradas. La cópula es el más apasionado de los diálogos, y desde luego, una forma, un hecho irrecusable. La cópula no es más que el apoyo de la fuerza frente al horror vacui. En un himnario de Santo Tomás de Aquino, de gran belleza, se dice: " Ve lengua, y canta las glorias del cuerpo misterioso." De tal manera que para mí todo lo que haga el cuerpo es como tocar un misterio, es absolutamente imposible descubrir nuevos vicios y nuevas virtudes, ellas estuvieron desde el inicio y estarán en las postrimerías, y talvez sería bueno recordar la visión memorable de una Santa en la que se le reveló que había un infierno, pero que estaba vacío.

Notas:
Fragmento tomado de "Interrogando a Lezama Lima", en Recopilación de textos sobre José Lezama Lima, serie Valoración Múltiple, Casa de las Américas, 1995, selección y notas de Pedro Simón.


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La Habana. 2002
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