LA JIRIBILLA
LA CAPITAL DE LA CORRUPCIÓN

Max Lesnick |
Miami


Las ratas están de plácemes. Cuando se anuncian tempestades, cuando el ambiente está revuelto y se presagian tiempos difíciles, nadie se ocupa de las ratas. Lo mismo sucede con las cucarachas. Y con los políticos corruptos. Y con los ladrones del erario público. 
Estamos tan apesadumbrados por los dolorosos acontecimientos de Washington y New York que no hay espacio ni tiempo para denunciar a los políticos o funcionarios públicos envueltos en escándalos de corrupción en este Miami nuestro. 
La Comisionada Miriam Alonso, que desde su cargo ha cometido los mismos actos reprobables que el ex-comisionado Reboredo, está contenta. Gracias a los terroristas la prensa y la opinión pública no la tienen en primera plana. 
Demetrio Pérez, el socio y amigo del otro Pérez, el Pérez Roura, también duerme a pierna suelta gracias a los terroristas que mantienen a la nación en estado de alerta permanente. 
Eso para señalar solo dos ejemplos de lo que algunos llaman "un mal menor" ante el terrible mal que significa la amenaza del terrorismo. 
Tampoco hay espacio ni tiempo - dicen - para denunciar el escándalo de Madrid donde el Presidente de la Fundación Cubano-Americana y de la empresa de telecomunicaciones Mastec, Jorge Mas Santos, se apropió del dinero de la compañía española Sintel en una operación ilegal de trafico de dinero por medio de una complicada operación de transferencia de fondos a través de bancos internacionales. 
Ni la prensa ni la opinión publica han tenido espacio ni tiempo para ocuparse de las ratas, de los ladrones, de los políticos corruptos, de los bandidos y canallas que han convertido a Miami en la capital del robo y la desvergüenza. 
Hubo tiempos que Miami era la capital del terrorismo. Las bombas estallaban por doquier. Ahora somos la capital de la corrupción. 
Ya en Miami no estallan bombas. Pero en Miami siguen viviendo los terroristas, ahora disfrazados de modosas ovejitas pacifistas. Hoy lo que impera aquí es el robo y la corrupción. Pero dicen que no hay tiempo ni espacio en la prensa para combatir a los bandidos. 
Pero eso es falso. !Eso es mentira! 
En Tribuna abierta si tenemos tiempo y espacio para denunciar al terrorismo y combatir a los ladrones por igual. 
¡Sí se puede! !Y aquí está la prueba de que sí se puede!

Intervención de Max Lesnick en Réplica de Tribuna Abierta

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2001. La Jiribilla. Cuba.
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