LA
JIRIBILLA
Miriam Escudero:
UNA LABOR CASI MONÁSTICA
Miriam Escudero, se cuenta entre las más acuciosas investigadoras del legado de "uno de los compositores más importantes que - al decir de Carpentier - se produjeron en América Latina en aquél momento de su historia
artística".
Magda Resik Aguirre |
La Habana
La música virreinal iberoamericana cuenta con exponentes de gran valía en Cuba. Esteban Salas y Cayetano Pagueras, idearon y pusieron a buen recaudo, al interior de las iglesias del siglo XVIII, las primeras pruebas documentales de las sonoridades criollas.
Villancicos y cantadas de Navidad, del repertorio de Salas (1725-1803), es el primero de ocho volúmenes que la musicóloga Miriam Escudero dedicará a la creación de ese eminente habanero. Por primera vez, la Musicología en el ámbito internacional se prestigia con la edición crítica de esas composiciones, algunas inéditas hasta hoy.
Más de cien partituras (obras litúrgicas, villancicos y cantadas) nos regaló ese gran cubano, de cuyos primeros vínculos con las artes se tiene certeza, al registrársele como tiple de coro, en 1734, en la Parroquial Mayor de La Habana.
Luego, y por petición del obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, se consagraría definitivamente a las sonoridades litúrgicas en la Catedral de Santiago de Cuba, donde debía "establecer con firmeza la capilla de música".
Fue precisamente, un gran estudioso de las sonoridades de la Isla, el escritor Alejo Carpentier, quien descubriera para la modernidad, los añejos libros de papel de arroz, que guardados en las estanterías de la catedral santiaguera, nos desvelaron por primera vez, las partituras de Esteban Salas. Composiciones que según el autor de El siglo de las luces, son de "una factura deliciosa, sus letras en español de un frescor exquisito", y desde el punto de vista musical exhibían "toda la lozanía de los maestros de la escuela napolitana."
Esa estela de búsquedas ha tenido su continuidad en las pesquisas de otros musicólogos, hasta nuestros días. Miriam Escudero, se cuenta entre las más acuciosas investigadoras del legado de "uno de los compositores más importantes que - al decir de Carpentier - se produjeron en América Latina en aquél momento de su historia artística."
DESCUBRIR EL SECRETO
-¿Es tu vocación resultado de la influencia familiar?
-"Uno de mis bisabuelos era trovador. Es el personaje más ilustre de los antepasados de mi familia. Y luego un tío que se dedicó a la música: Daniel Escudero. Además, mi mamá fue pianista y maestra durante muchos años. En la familia hay genes musicales."
-Entonces, ¿por qué elegiste estudiar Musicología en el Instituto Superior de Arte y no convertirte en intérprete?
-"Es el dilema de todo musicólogo. La interpretación requiere de las condiciones necesarias para la ejecución, y también del aplomo, característica psicológicas propias del talento artístico. No se trata solamente de una probada capacidad para tocar el instrumento sino de determinado carisma para ser solista
"Un musicólogo es también un músico, que se dedica a investigar y que nunca puede olvidar la interpretación. Cuando me atrevo a tocar junto a la agrupación medievalista Ars Longa, es por mantener viva también esa zona de la creación."
-¿Qué significa ser musicólogo?
-"Poseer todas las herramientas, que no le son permitidas a un intérprete, cuyo rol es preocuparse por tocar correctamente y a veces no repara del todo en la esencia de esos sonidos. Entonces, el musicólogo puede entrar en la música, sentirse intérprete de esos códigos y desentrañar un mensaje que quizás no es visible a primera intención.
"Por supuesto, la teoría aislada de las circunstancias históricas no tiene valor. Es más, ella se modifica de acuerdo al entorno del compositor: ¿para quiénes escribe? Todo eso afecta los códigos que quedan en la partitura, cosas que parecen detalles no pertinentes, pero que modifican el lenguaje de la música en una época. Ese es un ámbito infinito para la Musicología."
-¿Qué dones debe poseer un buen musicólogo?
-"Un investigador de cualquier rama debe tener una curiosidad ilimitada y sana, que te obliga a ir varias veces al mismo sitio, hasta que descubres el secreto."
-Cuando decides interpretar ¿qué instrumento utilizas?
-"Un pequeño órgano de tubo que hace la función de continuo. Como en la música barroca. Se trata de instrumentos de acompañamiento que conforman el soporte armónico de la obra."
-¿Cómo llegaste al órgano?
-"El piano lo aprendí desde niña con mi mamá, después terminé los estudios en un conservatorio. Mi madre también me enseñó de pequeña, en la Iglesia, a cómo tocar el órgano. A veces he tocado el clavecín con Ars Longa, otro instrumento de teclado y cuerdas que también realiza la función de continuo."
-¿Los poderes de un órgano?
-"La caja de resonancia de los instrumentos, por ejemplo, de una guitarra, es bien pequeña. En el caso del órgano es como si la caja de resonancia fuera el edificio donde se encuentra y puedes vibrar con los armónicos. Una experiencia única."
EL MÁS IMPORTANTE MÚSICO CUBANO
-Las partituras que has desempolvado para que puedan ser conocidas por primera vez, ¿aparecieron por casualidad o luego de una intensa búsqueda?
-"En el caso de Cayetano Pagueras, el primer músico que estudié, fue objeto un tanto de la casualidad y otro de la búsqueda. Pero Esteban Salas en un músico ya conocido. En el siglo XIX a través de las publicaciones periódicas y oficialmente desde 1945, al publicarse los estudios sobre nuestra música realizados por Alejo Carpentier.
Sin embargo, a pesar de ser Esteban Salas el más importante músico nacido en Cuba - es el más antiguo y nos dio la gracia de regalarnos composiciones excelentes -, está inédito en su mayoría. Sólo se publicaron algunas obras sueltas, por el musicólogo Pablo Hernández Balaguer, en los años 60 y luego por el musicólogo Hilario González. Pero los estudios sobre este tema después de esa década fueron muy puntuales y escasos."
-¿Estaban muy deterioradas las partituras de Salas?
-"Las del primer volumen del libro están en la catedral de Santiago de Cuba y su estado de conservación en algunos casos es bueno y en otros muy deficiente. El tiempo, la oxidación de la tinta, han hecho que se pierdan esos manuscritos. Entonces, se trata de rescatar los facsímiles, las copias de los originales, más la trascripción de esas obras para que puedan ser cantadas.
"En ocho volúmenes pretendo publicar todas las composiciones de Esteban Salas que se conservan íntegras, a las que no les falta ningún instrumento y pueden ser legibles, o son susceptibles de completarse allí donde el deterioro es irreversible."
-Ese completar algún fragmento perdido por el tiempo, ¿se debe al conocimiento adquirido o a la empatía que alcanzas a sentir con la obra del compositor?
-"Es algo increíble, casi místico. Cuando empiezas a transcribir esas partituras autógrafas, la propia caligrafía de Salas... te vas identificando con su manera de componer, y logras suponer el fragmento mutilado, ese pedazo de música que falta."
-Algunas partituras originales están extraviadas como me decías... ¿Te vales de la intuición para desapolillar archivos?
-"En Cuba la música religiosa está guardada en los armarios de las iglesias. Fue puesta a buen recaudo cuando cambió la liturgia del latín - que no tenía un valor de uso - a la lengua vernácula, es decir al español. En muchos lugares hubo sacerdotes, sacristanes o devotos, que se encargaron de conservar esas partituras. Mi trabajo es localizarlas, desempolvarlas literalmente, catalogarlas y descubrir en todo ese cúmulo de papel, qué hay de valor. Necesito muchas horas y buena dosis de paciencia para esa labor casi monástica, en solitario."
-¿Han sido interpretadas esas composiciones?
-"El libro ha sido muy útil. El grupo Ars Longa, ha grabado un disco en Francia con los Villancicos de Esteban Salas, cuatro de ellos totalmente inéditos. Transcribir la música, estudiarla y luego grabarla, redunda en que el trabajo sea completo. Saltan a la vista los posibles errores en el trascurso de la investigación. Al mismo tiempo, adquieres conciencia no sólo de la música teórica, sino también de la práctica."
-¿Cuáles consideras aportes de Esteban Salas a la música cubana de nuestros días y quizás a la del futuro?
-"La música sacra de Esteban Salas es la cumbre de las composiciones religiosas en Cuba; antecedente de las creaciones de José María Vitier hoy. Salas es el pilar de la música de cámara, de los conceptos instrumental y vocal en una época, que fueron evolucionando durante el siglo XIX, y son los antecesores del gran desarrollo de la música de conciertos que disfrutamos en nuestros días."
-¿Cómo podrías caracterizar a la música sacra cubana del siglo XVIII, representada por Salas?
-"Por una parte la sobriedad. Las composiciones de Salas son preciosas, sencillas, sin muchos aspavientos musicales pudiéramos decir. Del otro lado sus Villancicos, al no ser litúrgicos, le ofrecían posibilidades más amplias al compositor. Podía agregar elementos del folklore español, o de las cantatas italianas... Esta libertad que pudo tomarse Salas, aportó gran riqueza rítmica y nuevas posibilidades de expresión, acercándola a un estilo más universal."
-¿Estamos defendiendo del olvido a la música sacra cubana?
-"Hay que mencionar dos grupos más aparte de Ars Longa que se dedican a este tipo de trabajo: el coro Exaudi, encabezado por María Felicia Pérez, pionera en la grabación en CD de la música de Esteban Salas, y el conjunto de música El gremio, que interpreta repertorios antiguos.
"Los horizontes se están ampliando, a tal punto, que en febrero del año próximo, del 1ro al 14, celebraremos la Segunda Jornada de Música Antigua en La Habana Vieja. Allí tendremos una idea más cercana de las agrupaciones no sólo vocales, sino también instrumentales, que en número creciente están consagrándose a rescatar esa maravillosa y añeja música de Cuba."
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