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LA JIRIBILLA
POESÍA ERÓTICA FEMENINA
"Según creo, lo erótico trata del deseo, la ardedura, implosión o explosión, sin importar demasiado si se cumple o no; es decir, lo que interesa es ese movimiento en dirección al objeto que, por un instante o para siempre, se manifiesta como imposible, investido de atributos que hacen que lo imaginemos al modo de una puerta hacia la totalidad. Según lo anterior es que se incluyen aquí diversas muestras de extremo por entero opuesto, los momentos en los que lo erótico muere aplastado de cualquiera circunstancia, historia o particular de los amantes..."
Víctor Fowler
(Tomado de La eterna danza. Antología de poesía erótica cubana del siglo XVIII a nuestros días. Editorial Letras Cubanas, 2000)
IMPROVISACIÓN
(al ver a una joven sentada debajo de unos árboles)
Al pie de un árbol sentada
sobre la grama naciente,
palpitante y fatigada
con una rama inclinada
casi tocando su frente;
estaba tan hechicera,
y en tan natural descuido
una beldad placentera,
que ninguno que la viera
pudiera echarla en olvido.
Que en la posición aquella
de la siesta en los ardores,
tan voluptuosa y tan bella
brillaba como una estrella
entre hojas, yerbas y flores.
Y en su cuello jugueteaba
un rayo dulce y caliente
que al seno se deslizaba,
mientras la rama temblaba
dándole sombra a su frente.
Y sus ojos amorosos
lánguidos por la fatiga,
de sus párpados sedosos,
húmedos y cariñosos
buscaban la sombra amiga,
y su brillo se exhalaba
con cansancio tan risueño
cuando el sol los lastimaba,
que indolente los cerraba
como si tuviera sueño.
Y así cuando parecía
que al blando son de las cañas
lenta y cansada dormía,
con languidez entreabría
sus abundantes pestañas.
Y semejaba indolente
en abandono tan bello
sentir insensiblemente
temblar la rama en su frente
y el sol jugar en su cuello.
LUISA PÉREZ DE ZAMBRANA
(El Cobre, ¿1835?- La Habana, 1922)
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ÚLTIMA RIMA
Yo he soñado en mis lúgubres noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
con un beso de amor imposible,
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Yo no quiero el deleite que enerva,
el deleite jadeante que abrasa,
y me causan hastío infinito
los labios sensuales que besan y manchan.
¡Oh, mi amado! ¡Mi amado imposible!,
mi novio soñado de dulce mirada,
cuando tú con tus labios me beses
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma!
JUANA BORRERO
(La Habana, 1877- Cayo Hueso, EE.UU., 1896)
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EL ÚLTIMO AMOR DE SAFO
(Fragmentos)
II
YO
Tengo el color de golondrina oscura;
sombríos los cabellos ondulantes,
y mis ojos ¡tan negros! ¡son diamantes
en cuyas chispas la pasión fulgura!
Es urna de coral y esencia pura
mi boca, en que los besos palpitantes
buscan -cual pajarillos anhelantes-
¡de la tuya el calor y la dulzura!
Mi cuerpo es una sierpe tentadora
y en el mórbido seno se doblega
¡lánguidamente el cuello como un lirio!
¿No es verdad que es tu Safo encantadora?
¡Oh, ven! Y en este amor que a ti me entrega,
¡tú serás el Placer y yo el delirio!
X
LOS ALFILERES
¡Mátame sin temor! Yo fui quien puse
más de un fino alfiler en la almohada
de tu Mirene, mi rival odiada,
y su rostro de Venus descompuse.
¿Y quieres saber más? Después me impuse
en su alcoba secreta con Andrada,
¡Y con Cintia y Friné...! Desesperada,
¡gritó, lloró!... Remedios le propuso,
y aunque atenderla con piedad fingimos,
¡cómo luego a hurtadillas nos reíamos!
¡Por Júpiter! ¡Qué triunfo! Yo creía
que todos los placeres conocía,
¡Y es el más grande, a una rival temible
la encantadora faz dejarle horrible!...
MERCEDES MATAMOROS
(Cienfuegos, 1851- Guanabacoa, 1906)
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DESEO
Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra...
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve y único horizonte de carne:
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente en tus brazos!...
DULCE MARÍA LOYNAZ
(La Habana, 1903-1997)
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SI LA PALMA INOCENTE DE TU MANO
Si la palma inocente de tu mano
fuera menos ardiente y sensitiva
y si el cálido aliento del verano
no me dejara triste y pensativa...
Oh, fiel amigo, si tu voz de hermano
otro tiempo tan neutra e inofensiva
no fuese de repente eco lejano,
amoroso rumor, flor agresiva...
Pudiéramos seguir -luna y lucero-
un apacible diálogo mentido,
pudiéramos mentir como no quiero
con inútil pupila o manos ciegas
o romper el silencio enardecido
en que de sangre y llanto me doblegas.
RAFAELA CHACÓN NARDI
(La Habana, 1926)
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RELACIÓN ENTRE EL AMADO Y LA MUERTE
Temida
como su boca y sus dos manos.
Reclamada
tanto como su boca
y sus dos manos.
Mordida por ella
y sostenida
como por su boca y sus dos manos.
CAPITULACIONES
Vuelve conmigo al sitio
que fue trono para los dos,
en el que rey o vasallo tú,
esclava yo o señora,
nunca
supimos si en la obediencia o el mandato
radicó la dicha.
GEORGINA HERRERA
(Jovellanos, 1936)
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EL CUERPO ENDEREZADO DE B.
El cuerpo enderezado de B. sobre la rigidez infantil de E. se extiende incontroladamente ocupando todos los espacios libres obligando a E. a una posición exageradamente incómoda contra la que no se resiste doméstica y complaciente satisfecha con su papel gata imbécil sujeta por los cabellos la sonrisa cobarde incapaz de mover cualquiera de sus miembros dentro de los límites impuestos espíritu servil libre de todas maneras con la ventana o la mesa o la silla a su alcance la puerta también a su alcance insensata frágil fácil de manejar toda la habitación convertida en una dulce prisión manos blancas y perfumadas B. incapaz de hablar E. negándose a tragar o a morder o a lastimar El encuentro había sido previsto de antemano imaginado y saboreado de antemano ningún detalle sin preparar; la savia corre y se derrama en abundancia un bálsamo irresistible una alucinación un campo de flores los socorros llegados a tiempo la revelación siempre esperada El lento parpadeo de B. es un presagio y los amorosos brazos de E. se ocultan bajo la almohada es posible detestar todo de pronto las caricias son un fruto meloso y desagradable el calor que desprenden las brasas la seguridad de haber guardado bien los alimentos una aventura cínica y perfecta Un solo movimiento una sola insinuación y el miedo produciría catástrofes no acercarse ni tampoco retroceder hay que vigilar el sueño de los débiles una cortina de humo un cerco de alambres una neblina impermeable y enceguecedora no desechar tampoco la más mínima porción de tiempo la cabeza fresca de B. sobre el pecho tranquilo de E. es una novedad.
BASILIA PAPASTAMATÍU
(Buenos Aires, Argentina, 1940)
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LIANAS, PECES Y ALGAS
Camino sobre el río.
La luz del sol alumbra suavemente.
Mecida por un haz de extrañas flores,
lianas, peces y algas, voy bogando.
Una fuerza me empuja y no lo sé.
Un marino de cobre me contempla desnudo.
Mecido por un haz de extrañas flores,
voy bogando entre peces, lianas y algas.
Estamos, lado a lado,
mirando hacia la orilla.
Unas mujeres hablan. Otras mujeres cantan.
Tú y yo, marino, nos dejamos llevar,
nos dejamos llevar.
Camino sobre el río. Caminas sobre el río.
Aquellos ojos nos señalan,
sus pupilas desprenden el fuego más profundo.
Una fuerza me empuja y no lo sé.
Una fuerza del agua nos arrastra.
Allá vamos hundidos,
allá vamos hundiéndonos,
allá vamos, hermosos,
entre las dulces aguas del río.
NANCY MOREJÓN
(La Habana, 1944)
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MUCHACHO LOCO: CUANDO ME MIRAS
Muchacho loco: cuando me miras
con disimulo de arriba a abajo
siento que arrancas tiras y tiras de mi refajo...
Muchacho cuerdo: cuando me tocas
como al descuido la mano, a veces,
siento que creces
y que en la carne te sobran bocas.
Y yo: tan seria, tan formalita,
tan buena joven, tan señorita,
para ocultarte también mi sed
te hablo de libros que no leemos,
de cosas tristes, del mar con remos,
te digo: usted.
CARILDA OLIVER LABRA
(Matanzas, 1922)
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UNA RAMA
como una cesta de paja
mi mano blanca y su pulgar girando
mi mano fina y oscura
para tocarte
cuando hacemos su juego
en el aire mi mano alta
de arrancar las frutas prohibidas
y abrir la yerba
mi mano constante precisa
que me permite definir esos contornos
la materialidad del mundo
la forma del placer mis ojos
mis oídos en la noche de espasmo.
mi mano que se mancha en la soledad
y vibra con sus pequeños dioses
la mano que se alarga húmeda
y toca el infinito con sus alfileres
como puentes de fuego.
es un pez una rama una sombra
de pájaro en el laberinto.
REINA MARÍA RODRÍGUEZ
(La Habana, 1952)
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EN LA MEMORIA
Irremediablemente
va a caer la tarde
sobre los cielos del mundo.
nunca como aquella
en que te di mi humana
desnudez,
las manos en el agua
la ternura:
flor abierta a la luz de tu
orilla.
Nos separan
incontables atardeceres,
y sólo somos dos jóvenes
haciendo el amor en la
memoria.
LUCÍA MUÑOZ
(Bayamo, 1953)
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ESTOY EN LOS ANDAMIOS
salta
mientras me balanceo sobre el mundo
cambian las profundidades de campo las imágenes
y en la cabeza pájaros que no salen nunca de su
jaula de aire
me estoy secando el corazón y se me caen
trastos compañeros que no probaron mis labios
sólo la memoria eficaz los guarda
salta y húndete mucho
oscila conmigo y que vibren las cosas
cambien
y giren siempre hacia la luz
CIRA ANDRÉS ESQUIVEL
(Florida, 1954)
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VENTANA CONTRA VENTANA
Cuántas veces a la salida del agua
no he sorprendido tu azagaya golpeando mi cadera.
Te delata el aliento que quema las persianas,
te delatan las manos mordisqueadas y sucias de adolescente
agazapado a la espera de una visión
para enriquecer sus vigilias.
Por eso tomo venganza a la noche,
cuando reposas sin otra protección que una sábana
que a veces te traiciona,
y juegas con tus pies, abres las piernas,
se te arquea la espalda buscándote el ombligo.
Soy yo entonces quien mira, calcino las maderas
que me soportan en el sondeo del espacio iluminado
donde encantas la sierpe de todos los días,
ahora magnificada,
con el arte voluptuoso de un flautista.
CHELY LIMA
(Güira de Melena, 1957)
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ROMANZA DEL AMOR RARO
Ella huye de mis manos mariposa nocturna
aletea desnuda al borde del sillón.
Ella nunca fue mía
antes fue de su madre y sus amigas
antes fue de la patria y esas lejanas tierras exquisitas.
Inventó otros amores fue feliz
compartiendo el rumor pausado de otras lenguas
y ciertas explosiones en la mañana bélica.
Entonces tampoco ella era mía
era de la aventura cercana de la muerte
y de otras aventuras más cercanas.
Ella nunca fue mía y sin embargo
quizás nadie fue mía como ella
ni yo tuve insistencia más rara que su amor.
Porque arqueaba su espalda y yo resplandecía
me tragaba su lengua dentelleaba.
En las tardes ardientes aún sueño nuestros cuerpos
el humo del cigarro
el rocío final
y entonces sé que ella fue mía a su manera
y eso basta.
ODETTE ALONSO YODÚ
(Santiago de Cuba, 1964)
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FIEBRE DE CABALLOS
Cuando te quedas,
Lidia,
más desnuda que estas paredes
yo siento miedo
de ser una mujer.
Tengo feroces dientes carniceros.
Comiérame tus ojos,
tus rodillas.
Cuando veo un sauce que se agita
no me acuerdo de Safo,
pienso en mí.
DAMARIS CALDERÓN
(La Habana, 1967)
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