LA JIRIBILLA
MUJER ADENTRO

Estos poemas fueron tomados de la Selección Poética MUJER ADENTRO a cargo de Teresa Melo, Aida Bahr y Asela Suárez, publicada por la Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2000.                                    

VISITACIÓN


a José Lezama Lima

"acaba de irse"
repitió mirando el sillón
de las visitas.
Y sólo pudo ver la luz
que desprendida
caía de lo alto.
Había sido algo fugaz.
La madre vino a ver
al hijo amado
desde mundos de nieblas
y fulgores
y lo dejó allí
entre dos muertes
con un temblor
de fuego en las pupilas.
"acaba de irse"
repitió,
y la sala fue sitio
de lo eterno.


LALITA CURBELO (Holguín, 1930). Miembro de la UNEAC y presidenta de la Filial de Literatura de Holguín. Graduada de Pedagogía por la Universidad de La Habana. Entre sus poemarios publicados están Tres poetas, Holguín, 1962; Catedrales de hormigón, New York, 1962; Las razones del duende, New York, 1962; He aquí la extranjera, Buenos Aires, 1967; Oficio del recuerdo, Holguín, 1988; Celebración de la muerte, Holguín, 1990; y Sonata inconclusa, Holguín,1992. Sus poemas aparecen en varias antologías nacionales y extranjeras
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ACECHANZAS


La verdadera realidad reside fuera de la caverna.
Platón

Acechan en la oquedad
siluetas que se pierden
en el sinuoso doblez
de los reflejos.
Maestría de luz,
hondo silencio roto
en el ala del ave
y el temblor de los cirios.
Visiones abisales
que las voces esconden
escalando murallas,
despeñaderos.
Al fondo, quieta,
el agua apaga su agonía
de besos en la sombra.


ANA LUZ GARCÍA CALZADA (Guantánamo, 1944). Tiene publicados varios libros de narrativa entre los que están Heavy rock, cuentos, y Minimal son, novela. Sus poemas han aparecido en diversas antologías y revistas cubanas y extranjeras. Es miembro de la UNEAC. Ha obtenido premios en eventos nacionales.
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ODA A LA INOCENCIA

Todo comenzaba con un ensalivamiento entristecido
mientras la Mireille Matthieu se desgañitaba y tu
lengua penetraba mi oído de oírte hasta que me
entreabrías el pelo y descubrías mi cicatriz de
los diez años los vestigios de una caspa lluviosa
y persistente y un lunar indefenso y muerto de frío
entre los aullidos de un pájaro carpintero.
Para ese entonces ya estaba en el séptimo cielo con
la secreta madurez de morirme y propagarme bajo un
fuego lento más bien lentísimo y Mireille Matthieu
cantaba en cámara lenta una canción de amor que se 
desgajaba entre las sábanas.
Me volvía de espalda para degustarme pacientemente y beber todas mis vergüenzas que para ese entonces 
empezaban a esconderse en la almohada que mordía
para no ahuyentar a los insectos salobres ni a los
secretos carcomidos de las paredes.
Me gustaba esa vuelta del amor tu lengua de gato
trasnochado humedeciendo todos mis tejados y
suburbios dejaba de ser virgen quizás una vestal
en su rito a cualquier dios y me vestía de serpiente
cuando pasabas el agua pastosa de tu boca por mi
vientre con fruición de enamorado hambriento y me
descubrías todos los secretos de una vez y el disco
sonaba apagado y yo in crescendo mirando tu sexo a 
dos centímetros de los ojos haciéndolo mi dueño lo
desnudaba dentro de mi boca y jugaba a ponerle
paraguas sombrillitas en la sima bajando por la
costura de un violín empecinado en romperse todas
las cuerdas y borborismos.
En mi ombligo anidaban tus pájaros nocturnos tu 
dulce respiración de pez fuera del agua desovabas
todos mis poros hasta beberme las excrecencias cuando 
ya no sabía qué era si una mujer o simplemente un
árbol despedazado.
Más tarde cuando ya me había olvidado del origen de
la religión llenabas mis pechos con tu esperma
resbaladiza y furiosamente entrábamos por un pasadizo
que nos conducía hacia parajes luminosos donde las
estrellas titilaban beodas debajo de un sol que no
tenía geografía ni continente.
Así nos amábamos como los lobos o las libélulas
encantadas en un apareamiento lujurioso de donde
salíamos limpios y exhaustos como la estrella del
amanecer y después nos parecía fácil tocar la
tierra con las manos y hacerle odas a tus pies
o a mi tristeza definitivamente solitarios bajo
el cielo cómplice e incipiente del invierno.


MARÍA LILIANA CELORRIO ZARAGOZA (Puerto Padre, Las Tunas, 1958). Poeta y narradora. Ha publicado Juegos malabares y La barredora de amaneceres. Sus poemas se encuentran también en diversas revistas y periódicos nacionales. Textos suyos aparecen en las antologías Poesía cubana hoy y Yo te conozco, amor.
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BARQUITOS DE PAPEL

Yo no quería ser reina
yo no quería la sensación de hartura.
En el ojo que mira la mascarada
yo me quise quedar detrás de la retina.
No quería mirar escenarios de atrezzo,
no quería mirar los lugares comunes.

Barquitos de papel puestos en fila
me conjugan el verbo: voy/me vas/te
van/se.
Yo no quería ver cómo se iban
cada quién a su modo y a su aire.
Partía Albis Torres San Lázaro arriba
en un barquito frágil vestido de domingo:
arrastraba mi caja terrenal,
ya no hay conversaciones/
ya no hay carteles donde Lauren Bacall
entorna los ojos en el humo/
no hay agua lamiendo los contornos
del mapa personal.

Con música marcial se despedía el abrazo/persona.
No escribo. No describo.
El amor rellena estas palabras con una tinta espesa.

Se iban en barco casi desvanecido
los que me dejaron la mano del adiós a medio levantar,
no quería ver cómo partían una vez otra vez
ángel, salvador, karim, ignacio.
También me llamaron libertad
y eran belkys, raquel, con rostro ciego
enseñando su modo:
cristal de agua/ pedrada líquida
y sonreír.

Seguramente encontraron días espléndidos para morir
acaso un día de no querer ser reina
de no estar sobre el mapa como un buda feliz.

Barquitos de papel puestos en fila.
También tendremos hambre de querer.

Yo no quería ser reina.
Ahora soy esta pieza cualquiera
diciendo adiós ante mi mar vacío.


TERESA MELO RODRÍGUEZ (Santiago de Cuba, 1961). Miembro de la UNEAC y de la AHS. Licenciada en Filosofía por la Universidad de La Habana. Actualmente trabaja en la Editorial Oriente. Tiene publicados el Libro de Estefanía, Ediciones Caserón, Santiago de Cuba, 1989; El vino del error, Ediciones Unión, La Habana, 1998, con el que obtuvo el Premio de la Crítica 1999. Sus poemas aparecen en diversas antologías: Retrato de grupo, Poesía infiel, Ellos pisan el césped (Ediciones Vigía), Jugando a juegos prohibidos, Donde termina el cuerpo, Hermanos (Brasil), La Isla Entera (España) y Poesía Latinoamericana del siglo XXI (Ed. Siglo XXI, México). Tiene publicaciones en revistas cubanas, de México, Brasil y Holanda. Obtuvo el premio Dador 2000 del ICL con el libro inédito "Las altas horas".
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CUENTAS PARA SACAR SOBRE LA PROPIA CARNE

Hoy me van a matar con los cinceles de quererme a medias
y no es como otras veces
en que la soledad húmeda y apagada me sostiene
y si tengo alguien que me quiera
que lo diga ahora
no con el filoso punto de la lengua
sino con el espacio de paz entre hambre y hambre
con el silencio del dolido
en el agua suavísima de lavar la sangre
sobre las virutas del jabón.
En el cristal de la ventana
por donde he mirado pasar a los que dicen quererme
cristal una y otra vez polvoroso
debajo del paño de mis manos.
Si tengo alguien quien me quiera
ha de estar muy lejos
lo presiento en las cerdas que suenan contra el piso como música
en el crepitar de las comidas sobre la llama
en los insomnios de mi hijo
en sus enfermedades y sus rostros.
Si de veras alguien
quisiera contar los dineros que me faltan
los cabellos que se caen en la saeta de los peines
las lágrimas,
cuentas para sacar el que me quiera
cuentas que no se solucionan
en el ámbito lacónico de la madre
en el amargo equivocado ámbito del padre
ni en el dividido
diferente
doloroso ámbito de los hermanos.
Tampoco en el ámbito ilusorio del amante
o en el ámbito transido de los amigos
ni en la espina del ámbito del enemigo
o en la indiferencia de los desconocidos.
Ya no sé
si realmente el mundo es este enorme espacio de estar solo,
cuentas para sacar sobre la propia carne
sobre la propia casa.
Ahora es cuando manca y neurótica
vengo por ver si hay alguien quien me quiera
espantada de todo
sin refugio
sin fe que provenga de la mezquindad de los que
vienen a quererme.
Lo esperado no deja vivir lo sucedido.
Lo sucedido no alcanza para hacer la fábula.
La fábula es donde los que dicen quererme buscan
saber con cuánto cuento.
El diletante que camina a mi lado
¿tiene alguien quien le quiera?
El actor aclamado cuando baja del cuadrilátero de tabla
¿tiene alguien quien le quiera?
El homnre común que no alcanza para pagar el corte
del pelo como conviene
¿tiene alguien quien le quiera?
El presidente de la República
¿tiene alguien quien le quiera?
La taquillera del teatro
¿tiene alguien quien le quiera?
El que bebe y vomita en la cara de los demás su asco
¿tiene alguien que le quiera?
La que dará a luz dentro de dos segundos
¿tiene alguien quien la quiera?
El discruseador 
el burlador
el loco
el obrero
el homosexual 
el triste
el excelentísimo señor presidente del banco mundial
¿tienen alguien quien les quiera?
Nada me está sobrando
nada le puedo dar al que necesita tener alguien quien
le quiera
porque vacía estoy
y harta
como el más abominable de los seres.
Yo la imagen de mí
de lo que sería de ser yo
diría que no hay nadie que me quiera
no hay nadie que me quiera.
Y si lo hay
que lo diga
y no calle
para saberlo
definitivamente.


SONIA DÍAZ CORRALES (Cabaiguán, Sancti Spíritu, 1964). Poetisa. Miembro de la UNEAC. Ha obtenido premios y menciones en los concursos David de la UNEAC, 13 de Marzo de la Universidad de La Habana, Abel Santamaría de la Universidad Central de Las Villas, el de la revista Caimán Barbudo, América Bobia de la ciudad de Matanzas y Bustarviejo de Madrid. Ha publicado sus poemas en revistas y periódicos cubanos y extranjeros; en las antologías cubanas Tertulia poética, Poesía infiel, Retrato de grupo, Poesía espirituana, Mis barcos nuevamente y en la antología de la Universidad Autónoma de México Un grupo avanza silencioso. En 1997 se publicó la plaquette Diario del grumete por Sed de Belleza y por el Taller Editorial Vigía. Su libro Minotauro (Ed. Letras Cubanas) se presentó en la Feria Internacional de Libro de La Habana en febrero de 1998.



2001. La Jiribilla. Cuba.
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