LA JIRIBILLA
KARLA SUAREZ: NO CREO QUE EL MUNDO ESTÉ CONDENADO
No creo que a la hora de enfrentar el acto creativo, una mujer deba proponerse hacerlo con una mirada feminista. Cada cual refleja en su obra lo que piensa, y sobre todo desde la perspectiva en que se encuentra en esos momentos.
Amir Valle |
La Habana
Seguro siglos después, si viviera, recordaría la tarde en que Karla Suárez, por entonces, una amiga que escribía unos cuentecillos imperfectos, le entregó en la Dirección de Literatura un original impreso en computadora de la novela Silencios. Recordaría también que llegó a su casa y comenzó a leerla, quizás a eso de las cinco de la tarde y que no se levantó de la cama hasta las diez o diez y media de la noche. Recordaría que tachó algunas cosillas, recomendó otras y que al final puso en algún rincón vacío de una página: "Karlita, es sencillamente genial". Seguro, siglos después, podría contar la anécdota completa de la novela, describir sus personajes, respirar otra vez el aire sórdido, entristecido, gris, que flotaba sobre toda la trama, cosa que, dicen, solo ocurre cuando se ha leído ese bicho raro que llaman "gran literatura".
Por eso no me extraño que en sus emails se manifestara como la misma Karla que salió una vez de La Habana, sin creer en la fama real que iba adquiriendo, sin creerse siquiera esa gran escritora que presentaban al mundo los medios de prensa en Italia, Francia, Alemania y España. Por eso surgió esta entrevista: primero las preguntas viajando por los rápidos canales de Internet hasta su casa en Roma, después las respuestas llegando a retazos, una foto donde parecía una actriz de televisión, las portadas de sus libros, otra foto, el resto de las respuestas.
-En un mundo donde los elegidos del mercado no son precisamente los de más calidad desde el punto de vista literario, ¿qué cambios significaron para la Karla escritora que su novela se incluyera dentro de esa lista de privilegiados?
-Bueno, no creo que sea una lista de privilegiados, Silencios fue incluida en la relación de los 10 mejores noveles que publica El Cultural de El Mundo, cada año. Para mí esto, ante todo, fue una gran sorpresa, con la consecuente alegría. Es verte reconocida por gente que ni imaginabas hubieran podido leer tu novela. ¿Qué cambios pueden significar? Todas las listas, o premios, o trabajos críticos están basados, lógicamente, en criterios subjetivos, con esta selección la novela puede ganar más lectores y ese es uno de los objetivos de quien escribe. Al final serán los lectores quienes decidan.
-Esos personajes que literalmente viven la vida de Silencios como zombis, bajo el signo de un existencialismo feroz, ¿son parte de una psicología sobre la vida?
-Creo que sí, aunque no todos los personajes tienen esta psicología. Hay un poco de todo en la novela. Yo he encontrado en La Habana a personas que van por la vida con un existencialismo feroz, como dices, viviendo al día y sin grandes planes. No es una nueva psicología sobre la vida, al contrario, lo que sorprende es que para muchos todavía sigue funcionando.
-¿De algún modo te representa la protagonista de tu novela?
-De algún modo sí, pero no solo la protagonista, creo que todos los personajes son un desdoblamiento del propio autor, al menos en mi caso sucede así. Esta niña-mujer de la novela vive el tiempo que yo viví, y sus dudas son mis dudas, algunas superadas y otras en "compás de espera". Representa, digamos, un tipo de persona que conocí, compartí, y rechacé, en distintos momentos.
Ahora me tomo un diez, estaba trabajando en mi novela actual. Voy un poco lenta, porque estos personajes... chico, a ver, ¿por qué estos personajes tienen que ser tan raros?, siempre llenos de manías y de cosas y una a tener que estarles atrás. Están muy mal acostumbraditos estos personajes, bueno...
-¿Qué diferencias básicas observas como narradora entre esas múltiples perspectivas entre el libro de cuentos Espuma y la novela Silencios?
-Los relatos de Espuma fueron escritos mucho antes de Silencios, incluso entre ellos hay distancia de tiempo, por esto puedo notar diferencias, quizás en cuanto a estilos, de unos con otros. Claro que la novela y el cuento son cosas bien distintas. Diría que básicamente mis inquietudes se mantienen, cambian algunos tonos, y el modo de narrar. Silencios es una novela veloz, pasan demasiadas cosas en 200 cuartillas, y de aquí viene la necesidad de cambiar el modo.
-Algunos críticos hablan de que la marca diferenciadora de tu narrativa es una sensualidad desbordada, a un tiempo agresiva y a un tiempo magnánima, como un Dios. ¿Cuál crees que sea el sello que te hace distinta a narradoras como Ena Lucía o Anna Lidia Vega, cuya temática es bastante similar a la que te ocupa?
-Lo de marcar diferencias toca a los críticos, yo puedo decirte solamente impresiones. La literatura de Anna Lidia y de Ena Lucía, es efectivamente diferente y creo que justamente por eso me gustan tanto. Pienso que tenemos modos diversos de aprehender el mundo y trasmitirlo. El hecho de ser contemporáneas nos puede unir en temáticas, pero también está la experiencia personal, que siempre será distinta. Creo que en mi caso, hay más de reflexión, de detenimiento, no sé, una extraña manía de querer "desmenuzar" a los personajes. Lo bueno de ser distintas, pienso yo, es que podemos ofrecer puntos de vista diferentes e incluso enriquecernos nosotras mismas.
-La nostalgia. ¿Es la nostalgia una enfermedad del escritor en el exterior? ¿Eres de las que necesita el aire de tu tierra para escribir? ¿Sientes que ha cambiado tu modo de enfrentar la literatura bajo la perspectiva de vivir en otro país?
-¡Ah! ¡La nostalgia, qué controvertida enfermedad! Te digo que en los primeros tiempos de estar fuera de Cuba, me costaba escribir. El cambio implica un cambio total en todos tus sistemas y lógicamente la escritura no escapa de esto, por fortuna, pasa el tiempo, y las cosas comienzan a restablecerse. A mi favor (y contra la nostalgia) tengo que voy todos los años a La Habana, me carteo con amigos y recibo revistas de allá (gracias a un buen amigo). Preguntas por el modo de enfrentar la literatura, yo no creo que haya cambiado, de lo que sí estoy segura es de que se ha ampliado en temáticas. Un narrador, debe contar, lo que ve, lo que siente, y creo que ver el mundo desde perspectivas diferentes ayuda a ampliar tus horizontes.
Cuba está fuera de todas las normas posibles, ¿sabes? Estando en la Feria del Libro de Gijón, alguien (extranjero, por supuesto) me preguntó por qué era tan importante para nosotros la Feria de La Habana, que no era de las más importantes ferias del mundo. Dije, es verdad, pero es lo único que tenemos, coño, la única mediana posibilidad de al menos hacerse ilusiones de conocer a alguien. Es muy jodido. El problema es que hemos estado aislados. Mientras tanto en Cuba se escribe buena literatura que nadie llega a conocer afuera. Para que se conozca un libro tiene que venir acompañado de una campaña publicitaria muy grande, si no pasa simplemente, y eso, en Cuba, ¿cómo coño se hace?
-De alguna manera, hay cierto feminismo en tus historias ¿Crees en la necesidad de una mirada feminista a la hora de que una mujer enfrenta el acto creativo?
-Creo que se ha abusado mucho del concepto de "feminismo", yo prefiero que me llames "femenina", es mucho más bonito y más genérico. Mira, no creo que a la hora de enfrentar el acto creativo, una mujer deba proponerse hacerlo con una mirada feminista. Cada cual refleja en su obra lo que piensa, y sobre todo desde la perspectiva en que se encuentra en esos momentos. Bueno sería poder recrear mundos tanto femeninos como masculinos, con todas sus diferencias, pero sin una mirada cargada de estereotipos, ese me parece un buen reto en el acto creativo.
-¿Reconoces algunas influencias en tu carrera literaria?
-Te puedo mencionar algunas pasiones y por ahí seguramente se escapan influencias. Sabes que soy de los amantes de Cortázar y de Borges.
-En Silencios hay un intento de gritar al mundo que todo está condenado. Uno siente al terminar el libro que no hay caminos que salven a la humanidad. ¿Crees que sea una novela pesimista o es que el mundo para ti está realmente condenado?
-¿Te parece tan pesimista? En Silencios cada personaje encuentra su propio camino, unos por decisión personal y otros como alternativa ante la imposibilidad de hacer otra cosa. Yo soy, fundamentalmente, una persona optimista, y defiendo la libertad individual de decidir nuestra propia vida, de otra forma nos estamos condenando a "dejarnos vivir" como digo yo. Creo que en Silencios más que pesimismo, hay una especie de retrato de un tiempo, que quizás no fue demasiado optimista. No creo que el mundo esté condenado, pero bien valdría la pena descubrirlo a tiempo.
-¿Crees que ya puede hablarse de nombres que quedarán en la literatura cubana, específicamente dentro de la llamada narrativa del 90?
-La narrativa del 90 es una promoción joven y dentro de ella ya hay muchos nombres que se van conociendo. Hablar de los que quedarán me parece que es un juicio demasiado prematuro. La literatura es oficio de años e imagino que lo mejor está aún por venir. Lo que sí veo, y de esto creo que por fortuna se van dado cuenta muchas editoriales del mundo, es que hay calidad y sobre todo diversidad. Mira, he tenido la oportunidad de leer últimamente mucha literatura latinoamericana de esta promoción, no digo que la nuestra sea mejor, pero de que tiene un alto nivel estoy segura.
-¿Cómo se ve desde Europa la literatura cubana? ¿Es tan importante y reconocida allá como, chovinistamente hablando, decimos que es?
-No sé en el resto de los países, yo estoy en Italia y aquí de literatura cubana circulan solo algunos nombres. El hecho de conocer o no a un autor tiene que ver con la publicidad que se haga de su obra, el libro no escapa de estos mecanismos comerciales. Yo creo que la literatura cubana ha padecido de demasiados estereotipos como sucede, en general, con la mal llamada literatura "sudamericana". Quizás llegué tarde a estas tierras, pero ese gran reconocimiento no lo he visto. Italia es un país donde las cosas suenan un día y mañana ya no existen. Me parece que en España la situación es diferente con respecto a nuestra literatura, quiero decir, que hay más interés y sobre todo se conoce mucho más.
Conocí a latinoamericanos que me decían que en su país eran desconocidos hasta que se publicaron en España. Con toda Latinoamérica pasa lo mismo, solo que en Cuba la situación es aún peor. Por otra parte muchos de los narradores en la isla continúan pensando que en Europa lo único que se vende es sexo, putas y jodedera, llegará el día en que los editores terminarán por desinteresarse por los escritores cubanos.
-¿Impone normas el mercado a la hora de la escritura? ¿Cómo lo enfrentas?
-No podría hablarte mucho sobre esto. Tengo solo una novela publicada, así es que todavía no estoy verdaderamente dentro de ese mercado. De cualquier forma pienso, y espero seguir tomando las cosas como siempre lo he hecho. No creo en prisas o en temas preconcebidos. Un libro me sigue pareciendo un acto meramente individual hasta que termina de escribirse.
-¿En qué proyectos andas ahora?
-Acabo de terminar un libro de relatos que se llama Carroza para
actores. Son doce cuentos y pienso que saldrá publicado el año próximo. En estos momentos trabajo en otra novela, pero por el momento no puedo contarte nada, es una historia larga, y apenas estoy en los inicios.
-Cuéntame bien cómo fue el proceso de Silencios en Europa, premios, traducciones, recepción...
-Silencios ganó junto con La piel de Inesa, de Ronaldo Menéndez, el premio Lengua de Trapo 1999, convocado por la editorial madrileña del mismo nombre. Fue publicada en noviembre en España. Tengo que decir que la editorial, a pesar de no ser uno de los monstruos editoriales, hizo un gran trabajo de publicidad. En ese período salieron recensiones en periódicos y revistas, entrevistas y toda clase de comentarios. Unos meses después (2000) Silencios se tradujo al italiano y fue publicada por la editorial Besa. También este año firmé contrato con la editorial alemana Rowohlt, en estos momentos trabajan en la traducción y la novela saldrá en el 2001. Y bueno, está, además, lo de la lista de los 10 mejores noveles del 2000 en España.
-En Silencios y Espuma, la realidad rodea a tus personajes solo en una especie de tamiz transparente que los incita, pero no los determina. ¿Cómo enfrentas el dilema de que una realidad social tan convulsa como la nuestra no se engulla los conflictos humanos de tus personajes?
-Intento que así sea. Para mí lo fundamental es siempre el individuo, saber lo que se busca, lo que se quiere, y luego encontrar la forma de alcanzarlo. Nuestra realidad es convulsa, pero de realidades convulsas está lleno el mundo, así es que me parece demasiado fácil la opción del "así sea". Pienso, y esto quizás te parezca un tanto utópico, que tu vida será eso que tú te construyas, con esto no niego las influencias que puedas recibir, claro está, vivimos siempre dentro de una sociedad con leyes bien determinadas. A mí lo que me interesa, dentro de esa sociedad es la partícula más pequeña: la persona y su conflicto.
-Háblame de La Casa del Escritor Cubano en Italia, alguna anécdota de esos escritores que han pasado por el sofá de tu casa.
-El sofá de los escritores fue el nombre que le dimos, sí. Por aquí estuvieron mis amigos, primero Yoss y luego Ana Lidia. ¿Quieres una anécdota divertida? Los últimos días de estar Ana aquí se rompió el calentador, así es que le sugerí que calentara el agua en el jarrito y se bañara con el cubo, si no quería helarse con el agua que salía de la tubería. Que las cosas se rompen en cualquier parte del mundo, ¿no? De todas formas, ya sabes que aquí está el sofá esperando nuevos huéspedes (juro que el calentador ya funciona bien).
-En tus cuentos hay una mirada característica, digamos, sensual, sobre la realización de pareja, como un acto de alimentación enriquecedor, contrariamente a la visión que sobre el mismo asunto tienen otras narradoras de tu promoción, pues lo ven precisamente como algo destructivo para sus personajes. ¿Cómo ve Karla mujer la relación hombre-mujer en un mundo tan deshumanizado como el nuestro y bajo qué presupuestos Karla escritora lo lleva a sus cuentos?
-Como mujer podría verlo tan simple como tan complicado, la relación siempre depende de los dos individualmente y de lo que ambos quieran o no construir. Por ahí vienen los relatos de mi último libro. Como escritora llevo a los cuentos muchas veces historias que escucho de los otros, y de esta forma puedo, incluso, llegar a entender el funcionamiento de ciertos mecanismos.
-Metida como estás, de víctima feliz, en el mundo de la promoción internacional del libro, ¿qué cuestiones podrías sugerir a nuestro sistema de promoción nacional para la promoción de nuestras obras y autores en ese mercado que ya apunta sus deseos hacia Cuba?
-No sé exactamente en estos momentos como está la promoción y no quisiera errar. Sé del programa de TV y del espacio que se ha abierto a la literatura en los órganos de prensa, todo esto me parece magnífico. Podría sugerir mucha promoción y promoción, (dentro del país y fuera), llevar más escritores a encuentros internacionales, aprovechar suficientemente los recursos de internet con boletines (como el de Letras en Cuba que tú diriges que sé llega ya a más de 800 importantes escritores en todo el mundo), y ventas on-line, cosas así.
-Cuando hablé de esta entrevista, me dijeron: "como siempre... hay que darse a conocer afuera para que lo tomen en cuenta a uno acá". ¿Crees que sufriste esa suerte? ¿Te sientes ahora más reconocida que antes?
-Bueno, realmente, nunca imaginé leer mi nombre en el Granma y esto fue una gran sorpresa. Mira, mi obra aún es joven, tengo apenas dos libros publicados, uno no se hace escritor "reconocido" de la noche a la mañana. Es muy reconfortante que la primera novela que escribes reciba cierto reconocimiento, esto te da buenos ánimos para seguir. En mi caso, puedo decirte que me siento más reconocida que antes, sí, pero antes solo tenía un pequeño libro de relatos, ahora tengo el inicio de una obra.
-Ahora el cuéntame tu vida: cuando empezaste a escribir, cómo influyó en tu creación literaria el tiempo en que fuiste cantante, que otros mundos te han influido, si has recibido apoyo de tu familia, qué nuevas perspectivas te ha dado conocer una parte del mundo, qué es Cuba para ti, qué extrañas de acá.
-¿Todo eso en tan poco espacio? Bueno… de niña escribía, escribí siempre historias, poemas y muchas reflexiones. Me lo tomé más en serio cuando estudiaba ingeniería en la CUJAE, preguntarás qué tiene que ver la ingeniería con la literatura, yo no sé, pero al menos sé usar bien la computadora. Luego, bueno, ya no pude dejar de escribir. ¿Mundos que me han influido? Casi todos, mi época de cantante que me permitió conocer buenos amigos, el mundo de la ingeniería, las "guerrillas" por la isla, sabes, es que te dije que lo que escribo siempre está centrado en el individuo, así es que conocer personas de mundos diferentes te permite aprender mucho. En cuanto a apoyos, mis padres y ahora mi compañero me han ayudado siempre, es más, creo que de alguna forma mi madre es la culpable de mis aficiones literarias. Conocer otras tierras te amplía la visión que tienes del mundo e incluso la visión que tenías de tu propio mundo. Puedes confrontar culturas diferentes, y esto es fundamental para un escritor. ¿Qué extraño? ¿Qué me falta? Mis padres, y mis amigos, las noches que se pasan conversando como si fuera el último día del mundo, sin prisas ni relojes.
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