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Iván
Camejo
Actor y director
En el año 1996 se
invitó, por primera vez,
una obra humorística al
Festival Nacional de
Teatro. Siempre se
estrenaron comedias;
pero era la primera vez
que una obra del Centro
Promotor del Humor se
incluía. En aquella
ocasión se presentaron
Ciclos, del grupo
Salamanca, y
Marketing, de
Humoris Causa, el grupo
que yo tenía en aquel
momento. Esta vez, con
Reir es cosa muy
seria, resulta un
honor participar en el
evento. La obra obtuvo
el Premio Villanueva de
la crítica, que para
nosotros es también muy
importante porque es la
primera vez que una
puesta producida por el
Centro Promotor del
Humor recibe este
premio, y la estrenamos
durante el Festival de
La Habana. Gracias a esa
coyuntura muchos
dramaturgos, actores y
directores, que
usualmente no van a ver
humor al teatro,
asistieron a la función
y recibimos muy buenas
críticas. Por ese camino
llegamos a Camagüey, que
es estar con lo mejor de
la producción teatral
cubana de estos
momentos. El hecho de
que el Festival no sea
competitivo me da igual,
se trata de un evento de
gran popularidad que las
personas esperan. Más
allá de los premios, que
casi siempre están
permeados por la
subjetividad de un
jurado, pienso que los
valores esenciales que
tiene una obra se los da
el público cuando va a
la sala y la disfruta.
Consuelo
Duany
Actriz de Estudio
Teatral Macubá
El teatro cubano está
muy mezclado ahora.
Hablar de teatro joven
es complicado porque hay
tres generaciones de
artistas sobre las
tablas; pero creo que
tiene muy buena salud,
que se ha ido
recuperando y que la
inserción de nuevos
talentos ha sido
importante para todos
los que nos debemos al
teatro en Cuba. Yo he
tenido una formación
bastante empírica, y
para mí, el hecho de
tener profesores activos
y haberme formado sobre
las tablas es una de las
mejores cosas que me ha
pasado, porque el
trabajo de nuestro grupo
es muy de la región
donde vivimos y eso ya
lo tenemos dentro. Me
parece muy agradable el
hecho de que el Festival
no sea competitivo esta
vez, porque nuestro
trabajo es mirado y
analizado desde otras
perspectivas. No se
trata de que uno le
tenga miedo a la
competencia o de que no
se deseen los premios;
pero, sin competencia,
las personas se han
conectado mejor y los
intercambios han sido
pasivos y respetuosos.
Fátima
Patterson
Directora de Estudio
Teatral Macubá
Como no existe la
competencia en esta
edición, se nota mucho
más la fraternidad de la
integración. Las
personas están
reconociéndose, leyendo
obras, analizando con
ojo crítico. No hay
tensión; es un encuentro
sano y un diálogo
diáfano. Eso es bueno
para los artistas,
porque el teatro
contemporáneo tiene que
revisitar temas, tiene
que ir a las esencias
para trascender a la
universalidad. A veces,
nos olvidamos del
contexto en el que
estamos, quiénes somos o
de dónde venimos; y el
artista debe tener un
ojo muy crítico ante su
realidad para poder
abordar todos los temas.
Julio César
Ramírez
Actor y director de
Teatro D´Dos
Soy uno de los
abanderados (creo que
desde el año 1996) de la
idea de que el Festival
no fuese competitivo,
porque creo que eso en
el teatro está en desuso
desde hace mucho tiempo.
Además, para nosotros
tampoco es favorable
porque, aun cuando hay
encuentros fraternales,
la competencia produce
una disposición
diferente en la gente.
Es humano y natural que
en la competencia se
luche por ganar; pero
particularmente en el
teatro no tiene que
tratarse de una
emulación por ganarle a
otras obras. El teatro
cubano necesita tener un
espacio para el
encuentro porque es muy
diverso y los niveles de
esfuerzos personales por
parte de los teatristas
son tan intensos que no
merecen competir, pero
sí encontrarse para
debatir y compartir
estas experiencias. El
teatro cubano está ahora
en un buen momento, y no
me propongo ser
demasiado optimista, en
tanto hay algunas zonas
que son aun muy débiles,
como es el trabajo del
actor. Es necesario el
entrenamiento y la
preparación del actor en
la escena, porque
nosotros somos herederos
de una escuela teatral
de grandes actores que
nos demostraron los
niveles de preparación
que podían alcanzar. Es
por este momento del
teatro cubano que pienso
que la competencia no es
necesaria.
Gina Caro
Actriz de Teatro D´Dos
A partir de todas las
personas que nos
antecedieron, creo que
esta juventud que está
haciendo teatro tiene
una pujanza, una fuerza
y una vitalidad
extraordinaria que a mí
como ser humano me
contagia y me maravilla,
porque veo el
pensamiento cubano
artístico presente en
los jóvenes. Eso me
reconforta, porque en
definitiva todo en la
vida es un proceso de
nacimiento, desarrollo y
luego perecer. Se llama
relevo, no hay otra
palabra. Ellos han
asumido con una
extraordinaria
responsabilidad su
trabajo. Pero también
pienso que no es el
momento para estar
compitiendo por nada.
Como isla estamos
pasando por un momento
muy difícil a partir de
la situación de crisis
mundial que existe; ese
fenómeno afecta la
espiritualidad del
individuo, su sentido
humanitario y
filosófico. Competir
aquí hubiera sido
agresivo, porque no
hubiéramos tenido la
conciencia muy limpia
que digamos como para
establecer un criterio
imparcial, sino que nos
habríamos destrozado
inconscientemente.
Armando
Mora
Director de Guiñol Los
Zahoríes
Existen compañías de
teatro integradas por
jóvenes que en su aval
solo exhiben hasta ahora
recortes de periódicos a
los que les gustaría
participar en la
premiación de un
festival como este; pero
de todas maneras no creo
que el Festival haya
perdido su
majestuosidad. Existe un
comité organizador que
ha hecho una selección
rigurosa de las obras y
es un tremendo placer
para nosotros estar
dentro de esa selección,
que funciona como una
elite teatral del país.
Una de las cuestiones
más importantes de
Camagüey es el público
que tiene, ya que los
teatros se abarrotan. Y
mejor que eso no hay
nada.
Damaris
Pacheco
Actriz de Guiñol Los
Zahoríes
El hecho de que el
Festival no sea
competitivo en esta
edición tiene aspectos
positivos y negativos.
No somos deportistas
para estar compitiendo,
pero los jóvenes
artistas que recién
comienzan su carrera no
tienen premios, en tanto
ya casi ningún festival
es competitivo. En
definitiva, los lauros
son importantes porque
de cierta forma hablan
de tu trabajo; pero se
hizo una selección por
todo el país y se supone
que si hay solo ocho
obras de teatro para
niños, entonces son las
ocho mejores. Y que una
de esas sea la nuestra
nos llena de alegría y
satisfacción.
Ariel
Bouza
Director de Teatro
Pálpito
El teatro contemporáneo
siempre ha estado en
crisis y siempre lo
estará, porque es
justamente de las crisis
que sale lo nuevo. Los
factores son muchos. En
primer lugar que
aparezcan buenos textos,
que aparezcan buenas
ideas y actores más
talentosos. Por ejemplo,
como director me
preocupa la carencia de
inteligencia de muchos
de los jóvenes que están
saliendo de las escuelas
de arte, y a veces la
falta de responsabilidad
profesional en ellos.
Por eso me parece que la
decisión de que el
Festival no fuera
competitivo este año es
lo más saludable que le
podía haber pasado. Como
siempre, se hizo una
selección rigurosa,
todos los que llegaban
aquí creían con
seguridad que su obra
era la merecedora del
premio y eso generaba
una tensión que se
estaba reflejando en las
relaciones
interpersonales. El
hecho de la competencia
funciona en algunos
tiempos y en otros no.
En casi ningún festival
internacional se
compite. El propio hecho
de participar y
compartir con otros
colegas es el mejor
premio que se pueda
recibir. En Camagüey hay
hoy cosas muy
experimentales, frescas
y bien logradas. Lo
cierto es que por encima
de todas las carencias
hay muy buenos
directores y compañías
de teatro en nuestro
país.
Glerys
Garcés
Coreógrafo y actor de
Teatro Pálpito
Cuba tiene una herencia
teatral muy rica. Y lo
que está pasando ahora
en nuestro teatro, a
pesar de todas las
dificultades, es muy
esperanzador. Como joven
estoy empezando a
conocer la realidad del
movimiento teatral
cubano, y en base a ella
trabajo; pero aparte de
esos problemas, hay que
tener en cuenta un
elemento importante, y
es que los actores por
lo general tenemos mucho
ego. Es decir, que los
premios nunca vienen
mal. Se siente bien ser
reconocido. Solo que si
los resultados de un
sistema de premiación
traen muchos conflictos
creo que la decisión de
eliminarlos es acertada.
El reconocimiento es
bonito cuando se asume
de la manera correcta.
Alexis Díaz de
Villegas
Actor de
El Público
Creo que se viene más
tranquilo al Festival
cuando se sabe que no se
va a competir. De lo
contrario es como una
carrera de cien metros
planos y hay que coger
el oro. El hecho de que
no sea competitivo le da
un sentido más fraternal
al encuentro. Al menos
para nosotros los
actores es mejor así,
porque si no todos
estuvieran más tensos. A
mí particularmente me
chocó la noticia de
eliminar la competencia
en el Festival, porque
esta es la única vez que
se premiaban las obras.
Pero me he acostumbrado
a la idea, y me agrada.
No extraño las
premiaciones.
Raúl
Martín
Director
de Teatro de la Luna
Siempre que se hable de
teatro se habla de la
crisis. Voy a citar a
Roberto Blanco, quien
decía que el teatro no
está en crisis, sino que
es la crisis. Porque
siempre el teatrista
está mirando atrás, a
supuestos tiempos
mejores. Pero después
agregó que todo lo que
es verdad en la cultura
de un pueblo encuentra
siempre la forma de ser,
de expresarse.
Cuantitativamente hay
menos propuestas de
calidad que hace unos
años. Esto es en el
teatro cubano en
general, del cual de
Festival de Camagüey es
un reflejo. Es decir,
que el que no está en un
buen momento es el
teatro cubano. Hay que
decirlo porque el
optimismo a ultranza
tampoco es bueno para
él. Incluso la selección
del Festival es más
pequeña en esta edición.
Pero mientras los que
tienen que ver con el
teatro, los que lo
viven, sigan trabajando
con empeño se puede
hablar de una buena
salud. Creo que el
teatro va a avanzar
porque este país cuenta
con muy buenos
directores y actores,
vivos y ausentes. Además
hay público, que es la
razón de ser del teatro.
No sucede como en otros
países, que las personas
no van casi al teatro.
Nosotros nos podemos
parar en cualquier lugar
a decir que Cuba a las
personas le gusta el
teatro y van al teatro.
Desde el punto de vista
“deportivo”, la
supresión de la
competencia en el
Festival le quita
emoción al evento con
respecto al público,
porque al público cubano
le gusta ver las puestas
y hacer sus propias
votaciones, para luego
esperar las premiaciones
y criticar las
“injusticias” del
jurado. Pero la
situación se estaba
volviendo insostenible.
Hace tiempo que debieron
hacerlo y apoyo
totalmente la decisión,
incluso cuando extraño
las premiaciones. |