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Nadie discute ya que el
mundo se nos ha hecho
pequeño, los problemas,
las luchas, las ideas,
las rebeliones, los
despotismos, las
economías son globales.
La sugerente teoría del
“efecto mariposa”, que
tanto juego literario y
cinematográfico ha dado,
y que se basa en que un
pequeño acontecimiento
(el aleteo de una
mariposa) en un lugar
del mundo, puede
provocar una
acontecimiento de gran
trascendencia en la otra
punta del globo, se ha
convertido en realidad
en este mundo tan
interconectado e
interdependiente.
Al mismo tiempo que
hemos descubierto el
potencial de poder e
influencia que tiene la
opinión pública
internacional, hemos
comprobado la capacidad
que tienen los poderosos
de manipular a esa misma
opinión pública para
convertirla en cómplice
y apoyo de las mayores
tropelías y crímenes. De
ahí que gran parte de
los recursos y
tecnologías de las
grandes potencias se
destinen a operar en la
forma de pensamiento de
la ciudadanía global.
De modo que tenemos, por
un lado, un mundo
interrelacionado e
interdependiente y, por
otra, una opinión
pública poderosa pero
muy vulnerable a
manipulación y engaños.
El modo de enfrentar
esta situación solo
puede ser mediante la
creación de estructuras
organizadas que lleguen
al mayor número de
personas y el mayor
número de lugares del
mundo, es decir, una
red. Las redes sirven
para atrapar, pero
también sirven para
salvarnos la vida en las
caídas, por ejemplo en
los trapecistas. La red
de Redes en Defensa de
la Humanidad nace para
esto último, para que,
si alguno se cae no se
estrelle contra el
suelo.
Algo parecido a lo que
utilizan los alpinistas
que escalan unidos entre
ellos por una cuerda y
si uno pierde el
equilibrio o el punto de
apoyo no cae al vacío
porque está unido a los
demás. Mediante valores
comunes, la cooperación
en las luchas y
compartir la información
veraz de lo que sucede
en el mundo, las redes
en Defensa de la
Humanidad son el sistema
que impide que, gracias
a sus hermanos, ninguno
caiga al vacío. Ya lo
decía una canción:
“Aquí, o nos salvamos
todos o no se salva ni
dios”. Por eso queremos
vivir en red, pero no en
cualquier red, debe ser
una que luche por los
derechos, que ayude a
los más débiles y que
llegue a todos los
lugares del mundo. La
red de Redes en Defensa
de la Humanidad.
www.pascualserrano.net
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