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El mundo contemporáneo
ha puesto a la humanidad
ante sus más serias
encrucijadas de
sobrevivencia. Un modelo
económico basado en el
libre mercado y el
consumo, el agotamiento
excesivo de los recursos
naturales, la escalada
nuclear y las
consecuencias del cambio
climático son algunos de
los conflictos que
precisan encontrar
nuevas alternativas si
pretendemos mantener
nuestra existencia en la
Tierra.
Pero si los seres
humanos hemos sido
culpables de nuestra
propia autodestrucción,
también tenemos en
nuestras manos la
posibilidad de revertir
esos efectos nocivos.
Ese es justamente el
trabajo que encamina la
Red de Redes en Defensa
de la Humanidad, una
iniciativa surgida al
llamado de Fidel, que
encontró resonancia
inmediata entre
intelectuales y
activistas de izquierda
de todo el mundo.
Osvaldo Martínez,
director del Centro de
Estudios de la Economía
Mundial en Cuba, es uno
de los que integran el
capítulo cubano de esta
iniciativa. Su voz se ha
sumado a todos los
llamamientos a favor de
la paz y el respeto al
medio ambiente lanzados
por la Red, y ha
participado
multiplicando el
espíritu ideológico de
este grupo en varios
eventos dentro y fuera
de la Isla.
Hace pocos meses estuvo
en el IX Encuentro
Internacional de
Intelectuales y Artistas
en Defensa de la
Humanidad que se realizó
en Río de Janeiro,
Brasil, donde se abogó
por una cultura y
desarrollo sostenibles
frente al modelo
consumista y egoísta que
prima en la sociedad
global. Asimismo, fue
parte de la delegación
cubana a la XVIII
reunión del Foro de Sao
Paulo, celebrada en
Caracas del 4 al 6 de
julio.
Teniendo en cuenta la
cercanía de ambos
eventos conversamos con
el economista cubano, en
busca de las
proyecciones y retos de
la Red En Defensa de La
Humanidad a partir de las actuales
condiciones mundiales,
así como el espacial
contexto integrador de
América Latina.
¿Cuáles fueron los
principales resultados
que pudo apreciar tras
su participación en la
reunión del Foro de Sao
Paulo celebrada
recientemente en
Caracas?
Esta reunión del Foro de
Sao Paulo efectuada en
Caracas fue realmente
importante, más allá de
los formalismos y el
protocolo. El hecho de
que exista una
organización como esta,
que durante 22 años se
ha sostenido y que
después esté más fuerte
que en ninguna otra
etapa de su vida
anterior, sin dudas es
un suceso importante.
Hay que tener en cuenta
que el Foro surge en
1990, en un contexto
sumamente desfavorable,
de incertidumbres, de
cierto derrotismo
incluso, cuando la Unión
Soviética se percibía
herida de muerte; cuando
había una oleada
neoliberal en el mundo
entero que se presentaba
como todopoderosa y
triunfante; cuando se
vivían los tiempos de la
no alternativa más que
aplicar la política
neoliberal; cuando se
hablaba del fin de la
historia y parecía que
el socialismo era algo
definitivamente
arrinconado, fuera de
moda. En esa
circunstancia, cuando
además se apretaban
sobre Cuba las clavijas
del bloqueo, aún más, es
que surge el Foro de Sao
Paulo.
Fue notable que los
partidos de izquierda y
progresistas de América
Latina hicieran aquella
pequeña reunión en un
modesto hotel donde tuve
el honor de estar en
1990. Fue un momento en
el cual en el contexto y
en la situación más
desfavorable imaginable,
la izquierda del
continente hizo una reunión
para analizar el mundo
en aquella circunstancia
tan dramática, para
hacer un análisis
introspectivo de la
izquierda, y para tratar
de dotarse de una
organización de debate,
de contacto y de
concertación.
Veintidós
años después las
cosas indudablemente han
cambiado. La América
Latina de 2012 no es la
de 1990. Si en aquel
momento Cuba era el
único país que tenía una
posición revolucionaria,
el único país bloqueado
y asediado, la situación
hoy no es así. Si en
1990 el neoliberalismo
era, salvo Cuba, la
política absolutamente
predominante en la
región, hoy tenemos
realidades como el ALBA,
posturas de regionalismo
latinoamericano que se
concretan en la CELAC,
posiciones del MERCOSUR
que también son
interesantes, etc.
La política neoliberal
tuvo tiempo de fracasar
en América Latina y aún
cuando no está derrotada
del todo. No tiene el
prestigio aplastante de
que disfrutaba en 1990
pero conserva una fuerza
importante. Hay
búsquedas, hay
planteamientos de
alternativas, hay formas
de integración
novedosas, hay el
rechazo al ALCA en el
2005, que es histórico
porque la región refutó
el gran proyecto
norteamericano para
convertirla en un
apéndice de su economía.
Todo eso denota una
situación novedosa, y el
Foro de Sao Paulo ha
sido un elemento activo
a lo largo de ese
proceso de luchas de 22
años.
Por eso esta reunión de
Caracas fue en cierto
modo un gran recuento y
re-análisis de la
situación de la
izquierda. No significa
esto que el Foro sea un
mundo de idilio
absoluto. Es un debate,
y como tal presenta
choques de
apreciaciones,
opiniones, visiones no
siempre coincidentes.
Pero el Foro ha crecido
apreciablemente y hoy se
presenta como la gran
organización de la
izquierda y de los
movimientos progresistas
de América Latina.
Diría que es un factor
imprescindible en la
política
latinoamericana, por eso
esta reunión de Caracas
tuvo un altísimo
significado, y este se
acrecienta con el hecho
de realizarse en
Venezuela, en momentos
en que el presidente
Chávez está envuelto en
una campaña electoral
con vistas a las
elecciones del próximo 7
de octubre. También se
dio la coyuntura de que
unos días antes ocurrió
el Golpe de Estado
leguleyo que derribó al
gobierno del presidente
Fernando Lugo en
Paraguay.
Por todas esas
circunstancias demostró
por una parte la pujanza
de los movimientos
progresistas de América
Latina, y por otro un
importante respaldo al
presidente Chávez y a la
Revolución Bolivariana
en Venezuela, en
circunstancias de lucha
significativas.
Por otro lado, fue la
constatación de que el
enemigo en América
Latina no duerme. Lo que
ocurrió en Paraguay
demuestra que el
presente es de lucha,
que la derecha sigue
siendo una fuerza
importante en América
Latina y que el
imperialismo
norteamericano no está
de vacaciones. Se trata de una
lucha intensa, continua,
en la cual un capítulo
sucede a otro.
Allí participó también
una representación del
capítulo cubano de la
Red en Defensa de la
Humanidad.
El evento tiene dos
instancias que se
alimentan entre sí: las
reuniones internas de
los partidos y
movimientos que integran
el Foro y, además, un
programa
académico-político, con
debates donde participan
destacadas figuras de
ambos ámbitos. Hubo una
delegación cubana
presidida por José Ramón
Balaguer que tuvo una
participación muy
activa.
En mi caso estuve
representando a la Red
en Defensa de la
Humanidad y siempre es
un honor. Intervine en
esos debates académicos,
que funcionaron
simultáneamente, y le
dieron al evento el
carácter de una
relevante discusión
política.
También fueron
significativas las
actividades políticas
venezolanas que
coincidieron con el
Foro. Hubo una reunión
de parlamentarios de
izquierda en la cual
tuve la posibilidad de
participar representando
a la Asamblea Nacional
de Cuba, y una
celebración en el
parlamento venezolano de
la declaración de
independencia de
Venezuela, con la
participación del
presidente Chávez. A
propósito se realizó un
importante desfile
militar y finalmente
tuvo lugar el acto de
clausura formal de la
sesión del Foro, con la
presencia y discurso del
presidente.
¿Por qué participa en
este evento la Red si se
trata de una reunión de
partidos y movimientos
sociales?
Porque existe una zona
académica dentro de la
reunión y algunos
miembros de la Red
participan en calidad de
académicos-políticos.
Estuvo también en el
encuentro que organizó
en Río de Janeiro el
capítulo brasileño de la
Red. ¿Cuáles fueron sus
experiencias allí?
Este fue un evento que
se efectuó en vísperas
de la Conferencia Río +
20, sobre desarrollo
sostenible. La reunión,
netamente de
intelectuales en defensa
de la humanidad,
permitió un muy buen
intercambio con el
capítulo brasileño.
Funcionaron varios
paneles con exposiciones
diversas sobre la
realidad latinoamericana
y estuve junto con
Stella Calloni y Luis
Britto en un panel donde
me tocó analizar la
realidad socioeconómica
latinoamericana, con sus
luces y sus sombras.
¿Cómo valora el trabajo
que está realizando esta
Red en cuanto a la
posibilidad de cambio
mundial que propone?
Recordemos que la Red de
Intelectuales y Artistas en Defensa
de la Humanidad surgió
al calor de Fidel. Se
trata de una Red pensada
con un sentido de
defensa de los seres
humanos, amenazados por
terribles peligros. Es
bienvenido todo lo que
podamos hacer en el
sentido de despertar
intelectuales y
conciencias, crear
organizaciones para
oponerse a asuntos tales
como la amenaza de
guerra nuclear o la
destrucción del medio
ambiente, cualquiera de
las dos con capacidad
suficiente para derrocar
la especie.
Esa idea de
Fidel de convocar
intelectuales para
desarrollar un
movimiento en contra de
esas amenazas terribles
conserva toda su
vigencia. En estos
momentos el capítulo más
candente que vivimos
parece ser el de Siria,
y el intento de tratar
de derrocar por todos
los medios este
gobierno. Ese peligro de
guerra nuclear está
apuntalado por un
inmenso gasto militar,
básicamente realizado
por EE.UU., para
mantener una colosal
guerra militar en un
mundo donde no hay
superpotencias en lo
militar que presenten un
reto para este país. Ese
enorme gasto tiene un
rostro imperialista
claro.
En el otro caso,
acabamos de asistir a la
conferencia de Río+20,
que concluyó con un
fracaso en términos de
asumir compromisos
concretos e intentar
revertir este acelerado
proceso de destrucción
de las condiciones de
vida de los seres
humanos con la
destrucción del planeta.
Ese fenómeno del
deterioro ambiental
continúa y lo que vemos
son las evasivas de los
grandes países
desarrollados
contaminadores, por
asumir sus
responsabilidades y
resarcir a la humanidad
y los países pobres de
los daños ocasionados
por el deterioro
ambiental.
Que la humanidad está
amenazada en su esencia
misma no constituye una
abstracción, hay un
formidable reto real.
Por eso todo lo que
podamos hacer por
vitalizar esta red, por
hacer que los capítulos
internacionales
funcionen, que se
adopten posiciones
concretas, que se
reaccione con mayor
rapidez frente a los
grandes sucesos que
ocurren en el mundo,
para mí tiene una enorme
importancia. El mayor
reto de la Red es estar
a la altura de lo que
ocurre en el mundo y ser
capaz de crear un gran
movimiento de
intelectuales, no solo
en América Latina, sino
a nivel global. |