La Habana. Año XI.
18 al 24 de AGOSTO
de 2012

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El hoyo de Digg
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

En 2008, Google parecía dispuesto a pagar 200 millones de dólares por Digg, un promotor de noticias en inglés que había impactado al ciberespacio. Cuatro años más tarde, desplazados por la fuerza de las redes sociales, los desarrolladores del sitio “apenas” pudieron vender a Digg en 500 mil dólares a la compañía Betaworks.

Los sitios de promoción de noticias son una de las aplicaciones más populares de la web 2.0. Su funcionamiento es muy interesante: si el internauta encuentra que una noticia, publicada por un medio online o blog, le resulta atractiva, entonces la comparte y “vota” por ella en algún promotor, como Menéame [www.meneame.net], Reddit [es.reddit.com], Digg [www.digg.com] o cualquier otro existente en Internet. Estos promotores contabilizan los votos automáticamente y muestran en la portada aquellas noticias que recibieron “más diggs” o fueron “más meneadas”.

Quizá uno de los elementos más llamativos de los promotores de noticias sea que los temas que llegan a las portadas  —es decir, los más votados por los usuarios— en no pocas ocasiones estén alejados de lo que los medios de comunicación consideran como “más atractivo” para las audiencias. Esta “valoración social de la información”, impulsada en general por los marcadores sociales, sin dudas ha sido uno de los puntos más relevantes en el desarrollo de la web 2.0.

Entre tantos promotores de noticias, Digg era uno de los que mostraba mayor crecimiento. Sus millones de visitantes al mes le interesaron a Google en 2008; pero esa venta, en un período en el que el líder mundial de búsquedas estuvo muy activo en la adquisición de negocios emergentes, no fructificó.

La idea de Digg resultaba atractiva para la comunidad de internautas. Este les permitía relacionar noticias procedentes de distintas fuentes de información con sus opiniones, expresadas en comentarios realizados en el sitio, o en “diggs”, a través de los cuales se subía o bajaba un determinado contenido de la portada.

A comienzos de 2010, Digg comenzó a perder su popularidad. En un momento de pleno crecimiento para las redes sociales, sobre todo Facebook y Twitter, los internautas encontraron en esos espacios noticias recomendadas por sus amigos o seguidores. Por tanto, ya no tenían que recurrir a Digg para conocer las informaciones que más impacto causaban o las que les resultaban más atractivas.

El declive de Digg era evidente. Sus desarrolladores probaron con una interfaz nueva; pero nada pudo frenar el movimiento de las antiguas audiencias del promotor hacia Facebook y Twitter. Frente a la caída y la incapacidad para movilizar historias en Internet, los directivos optaron por vender el sitio; sin embargo, muy pocos parecían estar interesados.

Entonces Betaworks, un conglomerado de empresas de redes sociales, decidió invertir cerca de 500 mil dólares para fusionar a Digg con News.me. Probablemente los creadores de Digg todavía lamenten no haber aprovechado la oferta de Google, antes de que explotara su burbuja.

News.me se presenta como una aplicación para iPhone e iPad, que posibilita recopilar contenidos en Facebook y Twitter, tales como noticias, actualizaciones de los amigos o seguidores y fotografías subidas. Con la adquisición de Digg, Betaworks buscaba fortalecer a News.me, ya que al ampliar su volumen de información estarían en mejor posición para competir con Twitter.

Después de algún tiempo de intenso trabajo —explicaron los ejecutivos de Betaworks— apareció el “nuevo” Digg, que muestra ahora una estrecha relación con las redes sociales. La novedad más llamativa tal vez haya sido la idea de tener en cuenta para la puntuación de cada noticia la cantidad de veces que fue compartida en Facebook y Twitter. De acuerdo con John Borthwick, CEO de Betaworks, uno de los objetivos del promotor era “derribar barreras” entre las redes sociales.

Otro cambio implementado por Betaworks fue la creación de un nuevo rol en Digg: los editores. En la versión anterior las noticias se ubicaban en la portada, a partir del total de “diggs” (votos) que recibieran de los internautas. Era un algoritmo matemático, sin intervención humana, al menos de forma abierta. Ahora el promotor ordena las historias en un ranking por los “diggs” y el total de veces en que ha sido compartida o votada esa información; pero se agrega el trabajo de los editores que tendrán como función “ayudar” a ordenar el ranking de la portada.

El profundo hoyo en el que cayó Digg de seguro envió un mensaje de alerta para otros sitios de promoción de noticias que coexisten en Internet. En la era de la socialización, la integración con las diferentes redes sociales parece un paso imprescindible para las aplicaciones de la web 2.0; además, el “caso Digg” vuelve a demostrar que cuando se pierde el apoyo de la comunidad de internautas, difícilmente un medio pueda recobrarse. Ese error lo cometió Digg y dejó de ser “el lugar para encontrar, leer y compartir las historias de Internet”, un eslogan con el que se identificaron durante más de un lustro.

 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.