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Penumbra
—¿Dónde estás, caballero
Bayardo,
caballero sin miedo y
sin tacha?
—En el viento, señora,
en la racha
que aciclona la llama en
que ardo.
Bastó con que resonaran
las primeras estrofas de
su “Canción
antigua a Che Guevara”,
emitidas en off
contra el telón de boca,
para que la leyenda del
“sin miedo y sin tacha”
gravitara de extremo a
extremo de la gala y
uniese piezas tan
disímiles como
Umbral,
Elegía por un joven,
y
Le papillon.
—¿Dónde estás, caballero
gallardo,
caballero sin tacha y
sin miedo?
—En la flor que a mi
vida concedo:
en el cardo, señora, en
el cardo.
Umbral
corrió a cargo de la
siempre concisa primera
bailarina Yanela Piñera,
el esforzado bailarín
principal Camilo Ramos,
las solícitas primeras
solistas Ivis Díaz y
Aymara Vasallo, y los
eficientes solistas Omar
Morales y Roberto Vega,
apoyados por el cuerpo
de baile.
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Umbral |
Con coreografía de
Alicia Alonso, música de
Johann Christian Bach
(el menor de los hijos
de Johann Sebastian
Bach), escenografía de
Zaida del Río y
vestuario de Salvador
Fernández, la obra fue
estrenada en el 2000 y
así rinde homenaje a
George Balanchín
(1904-1983).
Entre otras coreografías
del estadounidense que
han sido rescatadas por
el BNC y forman su
repertorio, resaltan:
Apolo,
Chaikovsky pas de deux,
Ballo della regina,
el pas de deux de
Agon, y Tema y
variaciones. La
Alonso fue una de sus
primeras intérpretes,
trabajó con él, y ha
sabido trasmitirle su
legado a la compañía.
Basado en el
conocimiento del estilo,
el elenco de Umbral
recreó, como si nada,
con una sonrisa a flor
de labios, los modos
expresivos del excelso
coreógrafo. Que bailase
esa composición fue,
simultáneamente,
oportunidad para el
grupo de bailarines y
bailarinas, cardinal en
su formación artística,
y regalo para el
público.
—¿Dónde estás, caballero
seguro,
caballero del cierto
destino?
—Con la espada aclarando
camino
al futuro, señora, al
futuro.
Elegía por un joven
(2004)
está dedicada al
desaparecido italiano
Fabio Di Celmo,
víctima del ataque
terrorista perpetrado en
septiembre de 1997
contra el hotel habanero
Copacabana; también se
debe al genio
coreográfico de Alicia
Alonso; cuenta con
música de Vivaldi,
vestuario de Pedro
Moreno, y escenografía
de Ricardo Reymena.
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Elegía por un
joven |
Intermedio
Fabio era conocido por
su sentido solidario,
carácter afable,
vocación de amistad, y
una entrañable relación
con su familia. Miembros
del cuerpo de baile,
corifeos, solistas o
primeros solistas,
bailarines y bailarinas
principales, encarnaron
la docena de papeles
protagónicos o
secundarios de Elegía…,
representativos de
valores morales y
humanos de la época.
Descollaron Yanier Gómez
(El joven), Ernesto Díaz
(El padre) y Grettel
Morejón (La amada).
También se hicieron
notar Luis Valle (El
mago), Gian Carlo Pérez
(El domador), y Analucía
Prado (La fiera
cautiva). Tampoco
pasaron desapercibidas
Mayrel Martínez, Jessie
Domínguez y Marizé
Fumero, las (Tres
mujeres) símbolos de la
vanidad, la ambición y
la frivolidad.
—¿Dónde estás, caballero
el más puro,
caballero el mejor
caballero?
—Encendiendo el hachón
guerrillero
en lo oscuro, señora, en
lo oscuro.
En las postrimerías, la
sala García Lorca del
GTH vivió la reposición
de Le papillon.
Con música del
compositor francés
Jacques
Offenbach
(1819-1880), la pieza
fue concebida
por el coreógrafo
canadiense
Peter Quanz en
especial para el BNC con
ocasión del pasado 22
Festival Internacional
de Ballet de La Habana
(2010).
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Le papillon |
“Es el único ballet
coreografiado por Marie
Taglioni
(1804-1884); fue
creado en 1860 para su
alumna Emma Livry”, seguía diciendo el
autor en el programa de
este 12 de agosto de
2012 en alusión a la
famosa
bailarina sueca, la
Taglioni, de origen
italiano.
“La versión que hice
para el BNC”, escribe
quien así dirige su
propia compañía, la Q
Dance, “no tiene vínculo
con el libreto original,
está centrada en los
nexos entre M. Taglioni
y E. Livry. En su día,
Taglioni inspiró a las
nuevas generaciones de
bailarines, de la misma
forma en que la Alonso
abrió su corazón a los
artistas de Cuba y el
mundo”.
—¿Dónde estás, caballero
el más fuerte,
caballero del alba
encendida?
—En la sangre, en el
polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en
la muerte.
Le papillon
fue defendida por 16
miembros del cuerpo de
baile, los primeros
bailarines Anette
Delgado (Emma Livry) y
Dani Hernández
(Muchacho), y la corifea
Carolina García, bella,
exquisita, soberbia en
el papel de Marie
Taglioni. No se habían apagado
los aplausos en la sala,
al término de la
función, y ya
enfocábamos a la
artista/bailarina.
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Le papillon |
¡Por favor, unas
palabras para La
Jiribilla!
¡Oh, no, no me hagan eso! —se
frunció el personaje de
la “Taglioni” y asomó la
modestia de Carolina—,
¿qué puedo yo decir?
Coda
Es simple —la calmamos—,
¿cómo se sintió, con qué
recursos sacó adelante
el personaje?
Bueno —respiró hondo y aceptó—, en
su momento me encantó
trabajar con
Peter (Quanz); es
excelente como
coreógrafo y como
persona; también la
maestra Svetlana
Ballester me ayudó a
lograr el personaje, su
mirada, su sonrisa, sus
modales; ha sido un
placer trabajarlo; he
hecho papeles de
carácter, como la Señora
Montesco, madre de Romeo
en Shakespeare y sus
máscaras, pero nunca
había enfrentado uno de
esta naturaleza.
Mentiría si no les
dijera que me fue
difícil hacer de
Taglioni; tenía que dar
una persona ya de edad,
pero sin trucos de
maquillaje, con mi
propio rostro, a fuerza
de interpretación. Fue
un trabajo de días. Aquí
se trabaja la postura,
es un ambiente de época,
de estilo romántico.
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Le papillon |
Aunque joven, ¿lleva
consigo Carolina una
maître de ballet?
El personaje me marcó,
siento que llegué a un
punto crucial. La
coreografía narra cómo
una maestra de ballet va
montando la obra con los
alumnos que han de
interpretarla, sobre
todo con su pupila
preferida. Es el ballet
dentro del ballet. El
montaje lleva al
espectador de sorpresa
en sorpresa; cuando
piensa que va a
terminar, se produce un
giro. La historia va
desde la selección de
los bailarines hasta el
día del estreno.
El final impacta. Emma Livry saluda
al público ficticio de
la Ópera de París,
mientras la maestra
Taglioni supuestamente
se mantiene entre
bambalinas, disfrutando
el éxito de su pupila.
De cierto se halla en el
borde del foso de la
orquesta, frente al
respetable presente en
la sala del verdadero
teatro...
Me ha tocado bailar junto a Viengsay
Valdés, Anette Delgado,
Dani Hernández,
bailarinas y bailarines
maduros, que alcanzaron
un alto grado de
exquisitez. Agradezco la
ocasión ¡Ya sé lo que
sienten las maîtres
cuando ven triunfar a
sus discípulos!
—¿Dónde estás, caballero
ya inerte,
caballero ya inmóvil y
andante?
—En aquel que haga suyo
mi guante
y mi suerte, señora, mi
suerte.
“Muchos otros […]
hacían la danza, en
tanto que Alicia Alonso
era la danza”,
había escrito Mirta
Aguirre en 1946 sobre la
entonces
“en espiral de ascenso”
artista cubana.1
No imaginó que 66 años
después el bumerán
volvería al punto de
partida y el hoy Ballet
Nacional de Cuba (BNC),
dirigido por la Prima
Ballerina Assoluta,
le ofrecería a ella, a
Mirta Guirre, en el
centenario de su
natalicio, un sentido
homenaje.
—¿Dónde estás, caballero
de gloria,
caballero entre tantos
primero?
—Hecho saga en la muerte
que muero:
hecho historia, señora,
hecho historia.
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Le papillon |
Nota:
1-
Aguirre, Mirta.
“Festival de
Ballet de
Pro-Arte
Musical”. En:
Hoy, La
Habana, año IX,
No 126, 28 de
mayo de 1946,
p.6. Tomado, a
su vez, del
programa de la
función dedicada
a Mirta Aguirre,
con motivo del
centenario de su
natalicio. GTH,
12 de agosto de
2012, p 5
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