La Habana. Año XI.
18 al 24 de AGOSTO
de 2012

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Homenaje del BNC a Mirta Aguirre

La imagen y el sentido

Hilario Rosete Silva • La Habana

Fotos: Nancy Reyes

Penumbra

—¿Dónde estás, caballero Bayardo,

caballero sin miedo y sin tacha?

—En el viento, señora, en la racha

que aciclona la llama en que ardo.

 

Bastó con que resonaran las primeras estrofas de su “Canción antigua a Che Guevara”, emitidas en off contra el telón de boca, para que la leyenda del “sin miedo y sin tacha” gravitara de extremo a extremo de la gala y uniese piezas tan disímiles como Umbral, Elegía por un joven, y Le papillon.

—¿Dónde estás, caballero gallardo,

caballero sin tacha y sin miedo?

—En la flor que a mi vida concedo:

en el cardo, señora, en el cardo.

Umbral corrió a cargo de la siempre concisa primera bailarina Yanela Piñera, el esforzado bailarín principal Camilo Ramos, las solícitas primeras solistas Ivis Díaz y Aymara Vasallo, y los eficientes solistas Omar Morales y Roberto Vega, apoyados por el cuerpo de baile.



Umbral

 

Con coreografía de Alicia Alonso, música de Johann Christian Bach (el menor de los hijos de Johann Sebastian Bach), escenografía de Zaida del Río y vestuario de Salvador Fernández, la obra fue estrenada en el 2000 y así rinde homenaje a George Balanchín (1904-1983).

Entre otras coreografías del estadounidense que han sido rescatadas por el BNC y forman su repertorio, resaltan: Apolo, Chaikovsky pas de deux, Ballo della regina, el pas de deux de Agon, y Tema y variaciones. La Alonso fue una de sus primeras intérpretes, trabajó con él, y ha sabido trasmitirle su legado a la compañía. Basado en el conocimiento del estilo, el elenco de Umbral recreó, como si nada, con una sonrisa a flor de labios, los modos expresivos del excelso coreógrafo. Que bailase esa composición fue, simultáneamente, oportunidad para el grupo de bailarines y bailarinas, cardinal en su formación artística, y regalo para el público.

—¿Dónde estás, caballero seguro,

caballero del cierto destino?

—Con la espada aclarando camino

al futuro, señora, al futuro.

Elegía por un joven (2004) está dedicada al desaparecido italiano Fabio Di Celmo, víctima del ataque terrorista perpetrado en septiembre de 1997 contra el hotel habanero Copacabana; también se debe al genio coreográfico de Alicia Alonso; cuenta con música de Vivaldi, vestuario de Pedro Moreno, y escenografía de Ricardo Reymena.



Elegía por un joven

Intermedio

Fabio era conocido por su sentido solidario, carácter afable, vocación de amistad, y una entrañable relación con su familia. Miembros del cuerpo de baile, corifeos, solistas o primeros solistas, bailarines y bailarinas principales, encarnaron la docena de papeles protagónicos o secundarios de Elegía…, representativos de valores morales y humanos de la época. Descollaron Yanier Gómez (El joven), Ernesto Díaz (El padre) y Grettel Morejón (La amada). También se hicieron notar Luis Valle (El mago), Gian Carlo Pérez (El domador), y Analucía Prado (La fiera cautiva). Tampoco pasaron desapercibidas Mayrel Martínez, Jessie Domínguez y Marizé Fumero, las (Tres mujeres) símbolos de la vanidad, la ambición y la frivolidad.

—¿Dónde estás, caballero el más puro,

caballero el mejor caballero?

—Encendiendo el hachón guerrillero

en lo oscuro, señora, en lo oscuro.

En las postrimerías, la sala García Lorca del GTH vivió la reposición de Le papillon. Con música del compositor francés Jacques Offenbach (1819-1880), la pieza fue concebida por el coreógrafo canadiense Peter Quanz en especial para el BNC con ocasión del pasado 22 Festival Internacional de Ballet de La Habana (2010).


Le papillon

“Es el único ballet coreografiado por Marie Taglioni (1804-1884); fue creado en 1860 para su alumna Emma Livry”, seguía diciendo el autor en el programa de este 12 de agosto de 2012 en alusión a la famosa bailarina sueca, la Taglioni, de origen italiano.

“La versión que hice para el BNC”, escribe quien así dirige su propia compañía, la Q Dance, “no tiene vínculo con el libreto original, está centrada en los nexos entre M. Taglioni y E. Livry. En su día, Taglioni inspiró a las nuevas generaciones de bailarines, de la misma forma en que la Alonso abrió su corazón a los artistas de Cuba y el mundo”.

—¿Dónde estás, caballero el más fuerte,

caballero del alba encendida?

—En la sangre, en el polvo, en la herida,

en la muerte, señora, en la muerte.

Le papillon fue defendida por 16 miembros del cuerpo de baile, los primeros bailarines Anette Delgado (Emma Livry) y Dani Hernández (Muchacho), y la corifea Carolina García, bella, exquisita, soberbia en el papel de Marie Taglioni. No se habían apagado los aplausos en la sala, al término de la función, y ya enfocábamos a la artista/bailarina.


Le papillon

¡Por favor, unas palabras para La Jiribilla!

¡Oh, no, no me hagan eso! —se frunció el personaje de la “Taglioni” y asomó la modestia de Carolina—, ¿qué puedo yo decir?

Coda

Es simple —la calmamos—, ¿cómo se sintió, con qué recursos sacó adelante el personaje?

Bueno —respiró hondo y aceptó—, en su momento me encantó trabajar con Peter (Quanz); es excelente como coreógrafo y como persona; también la maestra Svetlana Ballester me ayudó a lograr el personaje, su mirada, su sonrisa, sus modales; ha sido un placer trabajarlo; he hecho papeles de carácter, como la Señora Montesco, madre de Romeo en Shakespeare y sus máscaras, pero nunca había enfrentado uno de esta naturaleza.

Mentiría si no les dijera que me fue difícil hacer de Taglioni; tenía que dar una persona ya de edad, pero sin trucos de maquillaje, con mi propio rostro, a fuerza de interpretación. Fue un trabajo de días. Aquí se trabaja la postura, es un ambiente de época, de estilo romántico.


Le papillon

Aunque joven, ¿lleva consigo Carolina una maître de ballet?

El personaje me marcó, siento que llegué a un punto crucial. La coreografía narra cómo una maestra de ballet va montando la obra con los alumnos que han de interpretarla, sobre todo con su pupila preferida. Es el ballet dentro del ballet. El montaje lleva al espectador de sorpresa en sorpresa; cuando piensa que va a terminar, se produce un giro. La historia va desde la selección de los bailarines hasta el día del estreno.

El final impacta. Emma Livry saluda al público ficticio de la Ópera de París, mientras la maestra Taglioni supuestamente se mantiene entre bambalinas, disfrutando el éxito de su pupila. De cierto se halla en el borde del foso de la orquesta, frente al respetable presente en la sala del verdadero teatro...

Me ha tocado bailar junto a Viengsay Valdés, Anette Delgado, Dani Hernández, bailarinas y bailarines maduros, que alcanzaron un alto grado de exquisitez. Agradezco la ocasión ¡Ya sé lo que sienten las maîtres cuando ven triunfar a sus discípulos!

—¿Dónde estás, caballero ya inerte,

caballero ya inmóvil y andante?

—En aquel que haga suyo mi guante

y mi suerte, señora, mi suerte.

“Muchos otros […] hacían la danza, en tanto que Alicia Alonso era la danza”, había escrito Mirta Aguirre en 1946 sobre la entonces “en espiral de ascenso” artista cubana.1 No imaginó que 66 años después el bumerán volvería al punto de partida y el hoy Ballet Nacional de Cuba (BNC), dirigido por la Prima Ballerina Assoluta, le ofrecería a ella, a Mirta Guirre, en el centenario de su natalicio, un sentido homenaje.

—¿Dónde estás, caballero de gloria,

caballero entre tantos primero?

—Hecho saga en la muerte que muero:

hecho historia, señora, hecho historia.



Le papillon


 


Nota:

1- Aguirre, Mirta. “Festival de Ballet de Pro-Arte Musical”. En: Hoy, La Habana, año IX, No 126, 28 de mayo de 1946, p.6. Tomado, a su vez, del programa de la función dedicada a Mirta Aguirre, con motivo del centenario de su natalicio. GTH, 12 de agosto de 2012, p 5

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.