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Medio siglo después de
su muerte Marilyn Monroe
sigue provocando
conjeturas, poemas,
crónicas desde Tokio
hasta Londres, a pesar
de las olimpiadas. Los
50 años de su deceso (yo
me inclino por decir
asesinato) se cumplieron
este 5 de agosto y en el
buscador de Google
aparecen 74.600.000
referencias.
Calificada en la década
del 50 como una mujer
tonta con una
sensualidad desbordante,
el tiempo ha cambiado
tal definición y sin
llegar a sostener,
porque es risible, que
era más inteligente que
Einstein ya que su
coeficiente de
inteligencia (168) era
superior al del
extraordinario físico
(137), hoy nadie habla
de ella como la bobita
de glúteos grandes y
boca sensual.
Marilyn fue de esos
seres que parecen
signados desde su
nacimiento a sufrir una
existencia en la que
nunca se sienten a
gusto. Con una madre
loca fue a parar a
hogares de adopción; en
uno de ellos a los nueve
años la violaron y en
otra de esas casas a los
16 se tuvo que casar
para huir de su padre
adoptivo. Su primer
esposo Jimmy Dougherty,
un joven de origen
irlandés de 21 años, no
supo o no pudo
entenderla y el
matrimonio apenas duró.
Dos años después de
casada, cuando trabajaba
en una fábrica de
paracaídas se topó con
David Conover, quien “la
descubrió” al enfocar su
lente hacia ella,
vestida con un overol. A
instancias de ese
fotógrafo entró en
contacto con Emmeline
Snively de la agencia de
modelos Blue Book. En
poco tiempo su rostro
comenzó a ser conocido
en numerosas revistas y
también siguiendo los
consejos de Emmeline,
empezó a aclarase su
pelo, hasta que en 1948
ya lo tenía
prácticamente blanco.
Con veinte años, firmó
el primer contrato
cinematográfico de su
vida con la Twenty
Century Fox (ganaba 125
dólares a la semana),
para dar inicio a una
carrera que la llevó a
filmar películas con
guiones frívolos pero
que sin ella, hoy no
serían nada. Con ese
primer contrato
iniciaron la lenta
muerte de Norma Jeane
Mortenson, la muchacha
que nacida el primero de
junio de 1926, devendría
Marilyn Monroe, el
símbolo sexual por
excelencia del siglo XX.
Pero mucho de Norma
quedó a pesar de los
barbitúricos y las
bebidas alcohólicas. En
su biblioteca se
encontraron unos 400
libros en los que
aparecían autores
clásicos Milton,
Dostoievski, Whitman, y
modernos como Hemingway,
Beckett, Kerouac.
De un carácter más bien
melancólico que se
contraponía a la alegre
y chispeante imagen que
Hollywood fabricó, Norma
sentía verdadera pasión
por las letras: escribió
poemas, notas y llevaba
un diario que quizá le
costó la vida. También,
casi disfrazada, asistió
al Actor Studio para
adentrarse en la
actuación.
Si Dougherty fue el
primer esposo de Norma,
no fue quien le diera
fama en el terreno de
sus relaciones sexuales.
Ya como Marilyn, su
segundo cónyuge, uno de
los más famosos
jugadores de beisbol,
Joe Dimaggio, se casó
con ella el 14 de enero
de 1954.
Dicen que Marilyn había
comenzado una larga
historia de amantes,
pero lo real es que
Dimaggio la golpeó en
más de una oportunidad y
jamás entendió a la
mujer que deseaba ser
madre por encima de
todas las cosas.
Fue con Arthur Miller,
el reconocido dramaturgo
y su tercer esposo, que
la muchacha nacida en
Los Ángeles salió
embarazada, pero perdió
la criatura. Miller no
fue mejor con ella que
Dimaggio: la golpeaba en
sus sentimientos, no en
su cuerpo.
A estos tres hombres se
une una buena lista en
el plano de amantes,
pero hay dos hermanos
que fueron determinantes
en su vida: John F. y
Robert Kennedy. Con el
primero sostuvo una
larga e intermitente
relación, con el segundo
entró como parte del
juego del clan Kennedy
que se pasaban a las
mujeres.
Norma, no Marilyn,
escribía en un diario de
tapas rojas sus
conversaciones y
sentimientos con todos
los que la rodeaban, así
que es totalmente válido
que la CIA y el FBI
estuvieran muy
interesados en ese
documento. Quizá eso
explica la razón de la
demora entre la hora de
la muerte y avisar a la
policía en el amanecer
del 5 de agosto de 1962,
cuando Marilyn, desnuda
en su cama, fue
declarada muerta.
Thomas Noguchi,
encargado de la autopsia
dijo: “No hallé ni una
sola marca de aguja, y
eso consigné en el
diagrama corporal del
informe. Sin embargo,
curiosamente, sí
encontré señales que
podían indicar
violencia: también
apunté esos hallazgos en
el diagrama. En la
región lumbar, a la
izquierda, Monroe
presentaba una ligera
equimosis, un hematoma
cárdeno, resultado de
una pequeña hemorragia
ocurrida dentro de los
tejidos”.
Y lo más interesante de
ese informe de Noguchi
se refiere a los
resultados del examen
interno de los sistemas
cardiovascular,
respiratorio, hepático y
biliar, sanguíneo y
linfático, endocrino,
urinario, reproductor y
digestivo. “La sección
que analizaba el sistema
digestivo fue la que más
tarde creó la
controversia y llevó a
decir a los partidarios
de la conspiración que
probaba el asesinato de
Marilyn Monroe, puesto
que yo no había
detectado ningún rastro
del paso de píldoras por
el estómago o el
intestino delgado.
Ningún resto, ningún
cristal refractario,
aunque los frascos de
píldoras recogidos
mostraban que ella había
ingerido entre 40 y 50
nembutales y abundantes
cápsulas de hidrato de
cloral”.
El patólogo declaró más
tarde: “junto con el
hígado envié muestras de
sangre para realizar las
pruebas de alcohol y
barbitúricos. Además,
remití otros órganos
para un posterior
análisis toxicológico,
entre ellos el estómago
con su contenido y el
intestino. De inmediato
me percaté de que los
técnicos del laboratorio
no habían examinado esos
órganos: se limitaron a
analizar la sangre y el
hígado”.
Para los investigadores
bastaron el frasco
vacío de nembutal y la
falta de unas 50
pastillas, para declarar
que fue un suicidio.
Todavía revolotea la
pregunta acerca de dónde
se metieron las
pastillas sino estaban
en el estómago.
El periodista francés
François Forestier en su
documentado libro
Marilyn y JFK demuestra
que no se encontró ni el
diario de Marilyn ni
ningún otro documento,
pero sí hay señales que
era monitoreada todo el
tiempo hasta por la
mafia. Casualmente el
día de su muerte Robert
Kennedy andaba cerca y
fue a la última persona
que la muchacha llamó.
Como dice Forestier
“Lo
eliminaron todo para
mantener el mito
viviente, los Kennedy
eran intocables”.
Ese secreto de tal
dimensión que ha sido
guardado por tantos
lustros ha hecho crecer
el mito Marilyn. El
negativo de su foto
desnuda de 1949, (le
pagaron solo 50 dólares)
que escandalizó a
Hollywood, fue
subastado en cerca de 75
mil hace unos años. En
1999, por ejemplo, la
galería Christie's de
Nueva York recaudó más
de 13 millones de
dólares durante el
remate de unas 1.500
pertenencias de
Marilyn. Y se trata lo
mismo de una carta o de
un comprobante de
compra. Su repetida
frase que para dormir
solo usaba “Unas gotas
de Chanel número 5”,
sigue siendo el slogan
más fuerte en la
actualidad de la firma
francesa de perfumes.
En el año 2000 la
reconocida periodista y
escritora norteamericana
Joyce Carol Oates dio a
conocer su obra
Blonde, una suerte
de novela que refleja la
vida del mito rubio.
Ernesto Cardenal décadas
atrás le dedicó un
hermoso poema, Elton
Jones le hizo una bella
canción, exposiciones de
sus fotos desnuda o
vestida, han recorrido
el mundo, ha sido
pintada por grandes
celebridades y aún a su
modesta tumba llevan
flores.
La mujer que dijo frases
como
“Hollywood
es un lugar donde te
pagan mil dólares por un
beso, pero te dan 50
centavos por tu alma”;
“Ser sex
symbol es una carga
pesada. Sobre todo
cuando uno está cansado,
herido y decepcionado” y
“En el fondo siempre
tuve la sensación de no
ser del todo
‘verdadera’. Creo que
toda persona tiene esa
sensación cada cierto
tiempo. Pero en mi caso
llega tan lejos que a
veces pienso que solo
soy un producto del
arte” escribió
fragmentos sobre
diversas situaciones
humanas.
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Uno de sus poemas,
“Vida”, es tal
vez su mejor
autorretrato: “Soy de
tus dos direcciones/De
algún modo permaneciendo
colgada hacia abajo/casi
siempre/pero fuerte como
una telaraña al/viento –
éxito más con la
escarcha fría
resplandeciente./Pero
mis rayos con abalorios
son del color/que he
visto en un cuadro – ah
vida/te han
engañado/Sobre las batas
de hospital/Mi
trasero/desnudo/queda
expuesto/al aire/en
cuanto me
distraigo/atenta/varios/conciertos
de Händel/conciertos de
Vivaldi/Benny Goodman/Mi
(par)/ Beethoven/los 6
últimos–cuartetos/Ravel
– el Vals/Bartok –
cuartetos
suyos/incluidos en el
otro lado/de la lista de
discos/¡¡¡Sola!!!!/Estoy
sola – siempre
estoy/sola/sea como
sea./No hay nada que
temer salvo el propio
miedo./En qué creo/Qué
es la verdad/Creo en mí
misma/incluso en mis
sentimientos
más/delicados
intangibles/al final
todo es/intangible /mi
más precioso líquido
nunca debe/ derramarse
no derrames tu
precioso/líquido la
fuerza vital/son todos
mis sentimientos/sean lo
que sean./conocer la
realidad o las cosas
como son/mejor que no
saber/y tener tan
pocas/ilusiones como sea
posible/Entrenarme la
voluntad ahora/Puedo
ayudarme y lo haré/y
seguir trabajando/las
cosas analíticamente por
muy/doloroso que resulte
– si/olvido las cosas
(el inconsciente/quiere
olvidar – yo trataré
de/recordar)/Disciplina
– Concentración/Mi
sentimiento/no se
hincha/en palabras/mi
cuerpo es mi cuerpo/cada
una de sus partes./Creo
que siempre me
ha/aterrorizado
profundamente ser
realmente la esposa/de
alguien/pues sé por la
vida/que no se puede
amar a otra
persona,/nunca,
realmente./No llores
muñeca no llores/Te
tengo en brazos y te
mezo hasta que te
duermes./chist chist
solo estaba fingiendo
que soy (era)/tu madre
que murió.”
En Cuba los 50 años de
la muerte de Marilyn se
recuerdan con una amplia
muestra de sus filmes en
la sala Charlot de la
Cinemateca de Cuba. El
crítico Antonio Mazón
Robau escribió en el
programa: “Dueña de un
magnetismo animal, una
suerte de avasallador
sex-appeal, Marilyn
intervino en muchos
filmes, con frecuencia
mediocres, los que no
obstante resultaban
gratos por el solo hecho
de su presencia que se
imponía por encima del
personaje, sin dejar por
ello de servir a este.
No solo fue una star.
Sino también una buena
actriz, cualidad que
tardaría en ser
reconocida por los
críticos y sus
compañeros de trabajo”. |