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Con la presentación del
libro La luz, bróder,
la luz, de Joaquín
Borges-Triana, concluyó
la participación del
Centro Cultural Pablo de
la Torriente Brau en las
jornadas de Articularte.
Y no podía haber sido de
mejor manera, por
tratarse de un texto que
defiende la diversidad y
promueve el diálogo,
elementos fundacionales
de esta red cultural.
“Este es un libro sobre
la canción cubana
contemporánea, hecho
desde el conocimiento,
desde la sensibilidad y
desde el debate”,
aseguró Vivian Núñez,
editora jefa de
Ediciones La Memoria,
sello editorial del
Centro.
Tras señalar que se
trata de un volumen para
los jóvenes, en el que
está reflejado el
entramado social que
condiciona las acciones
y la vida de todos, la
editora recordó que el
título se publicó por
primera vez en el
2009 y meses después se
encontraba agotado. De
ahí la importancia de
esta segunda edición,
gracias al proyecto
Articularte,
señaló.
Borges-Triana afirmó,
por su parte, que La
luz, bróder, la luz
parte de un proyecto que
se planteó tomando como
base su tesis de
doctorado, hace seis
años, y que tuvo como
centro una investigación
de la música que se hace
en Cuba desde la escena
independiente, desde el
mundo que algunos llaman
alternativo.
“Este libro —precisó— es
un repaso, desde la
perspectiva un poco
académica, un poco
periodística, y sobre
todo desde mi visión de
haber sido un
‘trovadicto’
esencial, de lo que ha
pasado con las
generaciones más jóvenes
y que han dado
continuidad a lo que fue
en un momento
determinado la Nueva
Trova”.
Añadió que el volumen
tiene que ver con esas
generaciones que
irrumpen en el panorama
sociocultural cubano a
partir de los años 80
del pasado siglo y
también es un recuento
de lo que ha ido
llegando después, lo que
sucedió en los años 90 y
lo que ha venido
ocurriendo ya en los
2000, sin olvidar a los
que viven y crean fuera
de la Isla.
En opinión del autor,
esta reedición se
destaca por haber podido
incorporar en ella lo
sucedido en los tres
años transcurridos desde
la primera presentación
del texto, incorporando
nuevos elementos como
las figuras que han ido
apareciendo, los
últimos discos y otros
detalles.
Destacó la importancia
de algunos materiales
que encontró y añadió al
texto que son las raíces
fundamentales de la
cancionística que se
hace hoy en Cuba, como
lo que hizo Juan Formell
en la segunda mitad de
los 60 con la intérprete
Elena Burke, “con
canciones que tienen que
ver mucho con ese
espíritu de decir cosas
desde el lado lúdico,
como un divertimento,
que también ha
caracterizado una zona
de la obra de los más
jóvenes creadores
actuales”.
También señaló como dato
interesante la inclusión
en el libro de la letra
de una canción de Pablo
Milanés —“Catorce pelos
y un día”— que le hizo
llegar Silvio Rodríguez,
a quien agradeció la
lectura crítica que
realizó de La luz,
bróder, la luz.
Precisó Borges-Triana
que esa canción de
Milanés se refiere a la
época en que este estuvo
en las Unidades
Militares de Ayuda a la
Producción, las
tristemente célebres
UMAP, tema que adquiere
ahora una mayor
importancia —dijo—
cuando la directora del
Centro Nacional de
Educación Sexual,
Mariela Castro, impulsa
una investigación sobre
ese episodio nada
luminoso de nuestra
historia.
La presentación concluyó
con las canciones del
trovador Juan Carlos
Pérez, también hechas,
igual que el libro,
desde la sensibilidad. |