La Habana. Año XI.
4 al 10 de AGOSTO
de 2012

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Recuento de Basilia

Caridad Atencio • La Habana

I

La poesía de Basilia Papastamatíu tiene la principal virtud de no parecerse a otras, y ser, a primera vista, rara, difícil de aprehender. En sus libros se urden poemas tensos que conducen a la rotundidad, cuya enunciación es tácita, lacónica. Nos llama el eslabón o el espejo de armar. La poetisa invierte. Su pupila integra nombrando la desintegración. En sus poemas propiamente un enunciado abarca dos certezas con abismo por medio, pues con lo que deconstruye debe construir. Comprimido es el verbo, la palabra. Pudiera hablarse al centro de su estilo de un imperio de la elipsis, pues la sintaxis generalmente es contenida; pero, a veces, por alarde de sabores contrarios se ensortija. Entonces se potencia el verbo y obstruyen las subordinadas para convertirse en señales. Asistimos a lo que se denomina  “economía de la memoria” donde “un poema debe ser breve por vocación elíptica, cualquiera sea su extensión objetiva o aparente”. Allí la velocidad de la reflexión, de los argumentos, solo permite la insinuación del movimiento del alma, la mordida del verbo. Sabe “que el menor concepto es el artífice de una huida”. 1

Unos versos epigramáticos de Yeats parecen contener la esencia de la poética de Basilia: “Estamos encerrados bajo llave, la de nuestra incertidumbre.” La plegaria de la inconformidad y la culpa tienen cabida aquí, y el minuto de reflexión ante la impotencia, de conciencia ante el error que se asume tranquilo. El doblez, la línea de fuga, el escamoteo también terminan en una pregunta. Por eso afirmaba en un acercamiento anterior a su poesía que “bien viva la procesión de pecadores desafía los confines dantescos”. Dante y los clásicos sobreviven allí junto a la culpa, el pecado, lo irreversible. Sus poemas son frutos del enigma y el cuestionamiento, y la vía es la intelección. Hay como un Dios que juzga pecadores. Son retratos de seres abyectos con la profunda culpa de engañarse a sí mismos. Se percibe a las claras el peso del espacio en su escritura, si juzgamos el sentido de los títulos y las intenciones de la mayoría de sus libros. Parece que el hombre a través del tiempo es el mismo culpable al que solo lo salva el lugar en que decida permanecer, éticamente hablando, pues el espacio se adivina como larga mancha u orificio donde transcurre una temporalidad vencida, fácil de helar porque ya ha helado. Entre el tono docto y el aliento apocalíptico avanzan estos sombríos retratos, hechizados entre el saber y la memoria.

                                                         II

Siempre he recibido con regocijo el hecho de que se dedique El autor y su obra a poetas, como es el caso que aquí nos reúne: el de una escritora de relevante trayectoria y rara cualidad dentro de nuestra república de las letras. Pero quisiera fijar algunos ángulos que admiro de su persona. Ellos son: su laboriosidad constante, sus tenaces esfuerzos por promover la poesía joven en la Isla, tarea que ha llevado a cabo por más de 30 años, con sus altos y sus bajos, más allá de la mirada incómoda que este género literario suele despertar en ciertas élites de poder. Contra viento y marea ha permanecido fiel a su misión. Su carácter, fuerte y contradictorio, en esta faceta que describo, ha construido, desde la pasión, una forma de hacer, de ver la poesía más y menos reciente, más y menos comunicativa; pero amparada siempre en la eficacia expresiva. De eso da prueba sobrada  el espacio que anima hace tanto tiempo, Aire de luz, que es como la mamá de los que se dedican hoy a promover la lírica en la ciudad, y por el que han pasado todos los poetas de valía nacidos después de 1960. Es curioso esto: esa condición no se puede violar. Basilia deposita su fe inveterada siempre en los jóvenes, lo que ha molestado a unos pocos. Así debe ser si pensamos bien. A su tertulia han llegado los nuevos que no tienen otra cosa que ofrecer que el valor de sus versos, no escritores establecidos y de ciertos poderes, que al ser invitados pueden franquearle alguna puerta, recia al anfitrión, del éxito en la república de las letras, a toda costa. No. Basilia es fiel a la Poesía y a la Juventud. Pese a su carácter fuerte y contradictorio, esta es su cualidad trascendente junto a sus versos, extraños y logrados, que pondero con un deseo de que viva feliz, fructífera y saludable por muchos años entre nosotros.

Nota:

1- Ives Bonnefoy. Antología L ´Improbable. Prólogo. Ediciones Lumen, Barcelona, 1977, p. 11

 
 
 
 
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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.