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Vea en La Jiribilla los
facsimilares de las cartas: (I),
(II), y (III) |
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Torreón 28, Depto. 6,
México, D. F. -7,
diciembre 29, 1976.
Mi experiencia futurista
me ayudó a interpretar
estéticamente la dureza
del capitalismo
mecanizado y
deshumanizante, o sea,
una apreciación
filosófica.
Prof. Luz Merino,
Muy fina y atenta
compañera,
Con mucho gusto leí su
grata e interesante
carta del 2-12, y con
gran satisfacción,
además, por su certera
visualización del
proceso de mi obra
pictórica. Ha sido muy
sagaz al percibir ya en
mis tempranos dibujos
una preocupación por la
línea, cosa que ni yo
mismo había notado.
Lástima que se hayan
perdido o destruido
tantos de aquella época.
También encuentro
atinada la selección de
obras representativas de
mi evolución general.
Falta, claro está, algún
ejemplo de los óleos,
todos desaparecidos a
causa de mi vida
errante, de lo que
denomino mi período
habanero. Pero eso no
tiene importancia, salvo
como proemio incipiente
de mi paso a la pintura
de vanguardia y a la
social. El momento más
crucial, usted lo
indica, es el tránsito
de lo abstracto a lo
social. Creo que debo
señalarle, empero, que
nunca perdí de vista que
la estética es una rama
de la filosofía. De lo
contrario, dudo que se
hubiese producido dicho
cambio, por lo menos del
modo en que sucedió, de
la tesis y antítesis
abstracción-figuración a
la síntesis social, vale
decir la superación,
conforme usted muy bien
afirma. Abundando en el
nexo entre filosofía y
estética, le sugiero que
vea el cuadro titulado
“El intelectual”,
correspondiente a la
breve etapa actualista,
pintado en los momentos
en que se apretaban las
tuercas de la
persecución indirecta
contra los intelectuales
más o menos
izquierdistas en los
años 1936-39, por la
reacción, decidida a
romper el Frente
Popular. Pues bien, aquí
los ojos ocultos
representan la reflexión
o sea la vista vuelta
hacia la conciencia, la
mirada interior en
oposición a la realidad
exterior representada
por la sombra. Fíjese
que los dos elementos
plásticos, el
intelectual y la sombra,
están diagonalmente
opuestos. La concepción
de “Encuentro de dos
épocas” tampoco hubiera
sido posible sin una
filosofía de la
historia, un
materialismo dialéctico
marxista, precediendo la
derivación estética, de
la que le hablé en una
carta anterior.
Discúlpeme si insisto en
“La pintura de dos
siglos”. Allí está
mostrada la solución de
la cuestión filosofía
(filosofía religiosa) y
estética. Las distintas
tendencias dentro del
catolicismo —me
circunscribí a propósito
a una misma religión
para demostrar la finura
de los matices—se
traducen en modalidades
pictóricas diversas,
plasmando una síntesis
de pensamiento y
sentimiento. Claro que
en ello se conjugan
motivaciones clasistas e
individuales. También
están incluidos los
aspectos de tema,
contenido y forma.
Opino que sólo el arte
puede ofrecer una
superación concreta
sensible de la
diferencia entre ente y
esencia.
En el capítulo titulado
“El hombre como
creador”, creo, de “La
clase media y la
cultura”, tengo unas
palabras acerca de la
falacia religiosa de
crear algo de la nada
con referencia a la
creación del mundo por
Dios. La creación es
concreción del ser en
una forma u otra. En
ello converge una
multitud de factores.
Esquemáticamente, se
resume en el proceso
objeto-sujeto-objeto.
Cuando alguien me
observaba, refiriéndose
a algunas de mis obras,
que no se puede
convertir en algo
positivo una negación;
yo respondía
marxísticamente que la
negación de la negación
se convierte en una
afirmación. En este
aspecto tiene usted
muchísima razón al
interpretar mi obra. Con
este tema podría usted
desarrollar en lo
general un amplio
trabajo. Pero no deje de
fijarse en el carácter y
sentido filosóficos de
este punto de partida.
En lo que toca a Kogan,
el nombre me es familiar
y creo haber leído algún
pequeño trabajo suyo,
pero no conozco ningún
libro suyo. Encuentro
cierto lo que me dice de
su pensamiento, aunque
no del todo inédito. La
primacía del contenido
sobre la forma es un
viejo principio
marxista, y si no me
equivoco, hegeliano. Y
volviendo a su certero
enfoque de mi abandono
de la abstracción,
realmente marxista,
recuerdo que Marx superó
a Hegel rechazando lo
negativo y reteniendo lo
positivo.
Entre las obras que
usted ha seleccionado
incluye “Procesión”. Me
interesa sobremanera
saber si se trata de un
dibujo con hindúes
siguiendo una imagen de
la Virgen y dejando
atrás una de Buda. Este
dibujo se ha perdido y
hasta ahora tiene una
vigencia extraordinaria
como ilustración de la
penetración y el
sojuzgamiento coloniales
por medio de la
religión. Me felicito y
la felicito a usted por
haberlo notado, sobre
todo porque nadie le ha
dado importancia desde
este punto de vista. Tal
vez haya observado usted
una fotografía del
dibujo, que pienso que
todavía existe. Aprecio
muy de veras su
observación de que la
forma se enriquece a
medida que avanzo en mi
obra, coincidiendo así
con mi tesis de que el
contacto con una
realidad nueva y
cambiante enriquece la
forma en lugar de
empobrecerla, según
pretenden los
abstraccionistas.
También estoy de acuerdo
con usted en que los que
han comentado mi obra
pasaron por alto el
verdadero fondo, salvo
excepciones. Para
comprenderlo cabalmente
les hubiera sido preciso
un conocimiento
marxista, cosa que solo
ahora las nuevas
generaciones, con la
requerida sensibilidad,
pueden lograr.
Discúlpeme la jactancia,
pero estoy seguro de que
usted no lo entiende
como tal sino como un
simple hecho. He escrito
con mucha precipitación
estas líneas a fin de
que puedan ir enseguida
a la Embajada con una
carta para Graciela, de
suerte que no sé si
contesté todas sus
preguntas. Tóme la
misiva como una
invitación a su
respuesta,
aclarándomelo. De nuevo
la felicito por su
acuciosa sagacidad y le
mando un abrazo con mi
cariño unido al de
Esperanza. Su amigo
Marcelo.
Reproducción de los
facsimilares de tres
cartas que enviara
Marcelo Pogolotti,
durante su estancia en
México, a la Dra. Luz
Merino a propósito de su
obra. |