La Habana. Año XI.
28 de JULIO
al 3 de AGOSTO de 2012

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Vea en La Jiribilla los facsimilares de las cartas: (I), (II), y (III)


Torreón 28, Depto. 6, México, D. F. -7, diciembre 29, 1976.

Mi experiencia futurista me ayudó a interpretar estéticamente la dureza del capitalismo mecanizado y deshumanizante, o sea, una apreciación filosófica.

Prof. Luz Merino,

Muy fina y atenta compañera,

Con mucho gusto leí su grata e interesante carta del 2-12, y con gran satisfacción, además, por su certera visualización del proceso de mi obra pictórica. Ha sido muy sagaz al percibir ya en mis tempranos dibujos una preocupación por la línea, cosa que ni yo mismo había notado. Lástima que se hayan perdido o destruido tantos de aquella época. También encuentro atinada la selección de obras representativas de mi evolución general. Falta, claro está, algún ejemplo de los óleos, todos desaparecidos a causa de mi vida errante, de lo que denomino mi período habanero. Pero eso no tiene importancia, salvo como proemio incipiente de mi paso a la pintura de vanguardia y a la social. El momento más crucial, usted lo indica, es el tránsito de lo abstracto a lo social. Creo que debo señalarle, empero, que nunca perdí de vista que la estética es una rama de la filosofía. De lo contrario, dudo que se hubiese producido dicho cambio, por lo menos del modo en que sucedió, de la tesis y antítesis abstracción-figuración a la síntesis social, vale decir la superación, conforme usted muy bien afirma. Abundando en el nexo entre filosofía y estética, le sugiero que vea el cuadro titulado “El intelectual”, correspondiente a la breve etapa actualista, pintado en los momentos en que se apretaban las tuercas de la persecución indirecta contra los intelectuales más o menos izquierdistas en los años 1936-39, por la reacción, decidida a romper el Frente Popular. Pues bien, aquí los ojos ocultos representan la reflexión o sea la vista vuelta hacia la conciencia, la mirada interior en oposición a la realidad exterior representada por la sombra. Fíjese que los dos elementos plásticos, el intelectual y la sombra, están diagonalmente opuestos. La concepción de “Encuentro de dos épocas” tampoco hubiera sido posible sin una filosofía de la historia, un materialismo dialéctico marxista, precediendo la derivación estética, de la que le hablé en una carta anterior. Discúlpeme si insisto en “La pintura de dos siglos”. Allí está mostrada la solución de la cuestión filosofía (filosofía religiosa) y estética. Las distintas tendencias dentro del catolicismo —me circunscribí a propósito a una misma religión para demostrar la finura de los matices—se traducen en modalidades pictóricas diversas, plasmando una síntesis de pensamiento y sentimiento. Claro que en ello se conjugan motivaciones clasistas e individuales. También están incluidos los aspectos de tema, contenido y forma.

Opino que sólo el arte puede ofrecer una superación concreta sensible de la diferencia entre ente y esencia.

En el capítulo titulado “El hombre como creador”, creo, de “La clase media y la cultura”, tengo unas palabras acerca de la falacia religiosa de crear algo de la nada con referencia a la creación del mundo por Dios. La creación es concreción del ser en una forma u otra. En ello converge una multitud de factores. Esquemáticamente, se resume en el proceso objeto-sujeto-objeto. Cuando alguien me observaba, refiriéndose a algunas de mis obras, que no se puede convertir en algo positivo una negación; yo respondía marxísticamente que la negación de la negación se convierte en una afirmación. En este aspecto tiene usted muchísima razón al interpretar mi obra. Con este tema podría usted desarrollar en lo general un amplio trabajo. Pero no deje de fijarse en el carácter y sentido filosóficos de este punto de partida. En lo que toca a Kogan, el nombre me es familiar y creo haber leído algún pequeño trabajo suyo, pero no conozco ningún libro suyo. Encuentro cierto lo que me dice de su pensamiento, aunque no del todo inédito. La primacía del contenido sobre la forma es un viejo principio marxista, y si no me equivoco, hegeliano. Y volviendo a su certero enfoque de mi abandono de la abstracción, realmente marxista, recuerdo que Marx superó a Hegel rechazando lo negativo y reteniendo lo positivo.

Entre las obras que usted ha seleccionado incluye “Procesión”. Me interesa sobremanera saber si se trata de un dibujo con hindúes siguiendo una imagen de la Virgen y dejando atrás una de Buda. Este dibujo se ha perdido y hasta ahora tiene una vigencia extraordinaria como ilustración de la penetración y el sojuzgamiento coloniales por medio de la religión. Me felicito y la felicito a usted por haberlo notado, sobre todo porque nadie le ha dado importancia desde este punto de vista. Tal vez haya observado usted una fotografía del dibujo, que pienso que todavía existe. Aprecio muy de veras su observación de que la forma se enriquece a medida que avanzo en mi obra, coincidiendo así con mi tesis de que el contacto con una realidad nueva y cambiante enriquece la forma en lugar de empobrecerla, según pretenden los abstraccionistas. También estoy de acuerdo con usted en que los que han comentado mi obra pasaron por alto el verdadero fondo, salvo excepciones. Para comprenderlo cabalmente les hubiera sido preciso un conocimiento marxista, cosa que solo ahora las nuevas generaciones, con la requerida sensibilidad, pueden lograr. Discúlpeme la jactancia, pero estoy seguro de que usted no lo entiende como tal sino como un simple hecho. He escrito con mucha precipitación estas líneas a fin de que puedan ir enseguida a la Embajada con una carta para Graciela, de suerte que no sé si contesté todas sus preguntas. Tóme la misiva como una invitación a su respuesta, aclarándomelo. De nuevo la felicito por su acuciosa sagacidad y le mando un abrazo con mi cariño unido al de Esperanza. Su amigo

Marcelo.

 

Reproducción de los facsimilares de tres cartas que enviara Marcelo Pogolotti, durante su estancia en México, a la Dra. Luz Merino a propósito de su obra.

 
 
 
 


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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.