La Habana. Año XI.
20 al 27 de JULIO de 2012

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Vittoria Colonna
(Marino, Italia, 1492 - Roma, 1547)
 

Elogio de los bienes celestes y desprecio de los bienes mundanos

¡Beata el alma que tiene esquivos los deseos
del mundo y de su vil breve estancia!
¡mísera aquella, a la que este parece tan bello,
tanto que no lo usa para sus necesidades, sino vive para él.

Todas al padre celeste iremos privas
del manto que cubre en torno lo verdadero,
ese primer amargo o dulce último día
que muerte o vida eterna a nosotros prescribe.

¡Oh cuantos llorarán las perdidas horas,
recibidas como dote por la breve alegría,
que los halaga en perjuicio perpetuo de ellos!

Puesto que el mal por naturaleza no les aburre,
y del bien por razón placer no tienen,
¡tengan al menos de Dios justo temor!


Hiperión

Tan sólo escribo para ahogar el llanto
que a mi pecho alimenta únicamente, 
y no por añadir luz a mi sol,
que dejó en tierra tan preciados restos.

Justa razón a lamentar me empuja;
mucho me duele el reducir su gloria;
con palabras más sabias y otra
quitarán a la muerte otros su fama. 

Mi fe pura, mi ardor, mi interna pena 
ante todos me excuse, que es tan grave
que no la enfrentan la razón ni el tiempo. 

Un amargo llorar, no un dulce canto, 
no voz serena, lúgubres suspiros, 
no en estilo, en dolor me dan ventaja.


Recuerdos

De mi sol claro, con la muerte ciego,
aquí miro doquier las dulces huellas;
ciego no; más allá de las estrellas
arde con luz más clara y vivo fuego.

Aquí vencido de mi amante ruego,
él me mostró sus cicatrices bellas,
y yo mis labios estampaba en ellas,
y las bañaba de mi llanto el riego.

Sus brillantes victorias me contaba
y el modo y la ocasión con la serena
faz con que abría la contienda brava;

de llanto rompo en dolorosa vena,
pues lo mismo que un tiempo me alegraba
me causa ahora inconsolable pena.


Al Cardenal Bembo

¡Ay! ¡cuánto fui a mi sol, contrario al hado
que antes el numen con su rayo ardiente
no os encendió, para que eternamente
fuerais más claro vos, el más loado!
 
Con vuestro estilo noble y levantado
entre todos famoso y excelente
su nombre hubierais del ocaso a oriente
de la segunda muerte preservado.

¡Pudiese daros yo el ardor, que siento,
o vos a mí la inspiración suprema,
para cantar un mérito tan nuevo!
 
Mas al cielo dejamos descontento
vos porque no escogisteis ese tema,
yo porque de tal sol a hablar me atrevo.


Vittoria Colonna: Poeta e intelectual italiana. Nació en Marino en abril de 1492 y falleció en Roma el 25 de febrero de 1547. Miembro de una noble familia romana. Esposa de Fernando Francisco de Ávalos, marqués de Pescara. Al fallecer su esposo se retiró a la isla de Ischia y seguidamente en Nápoles. Escribió en ese período sus famosas Rimas, divididas en dos partes, Rimas amorosas y Rimas espirituales. Entró en contacto con un grupo de eclesiásticos que trataban de impulsar una corriente reformista en el seno de la Iglesia católica. En 1539 regresó a Roma donde mantuvo una apasionada amistad con Miguel Ángel. Sus últimos años los pasó entregada a la meditación religiosa, en diversos conventos.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.