La Habana. Año XI.
20 al 27 de JULIO de 2012

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Torneo de Haarlem
Con la firma V-treinta y dos
Paquita Armas • La Habana

Estados Unidos cuenta con más de mil 500 centros universitarios, algunos de ellos tienen dos o tres equipos de beisbol por lo que calculando solo 24 jugadores por plantel, son por lo menos 36 mil peloteros que realizan anualmente un fuerte campeonato y dentro de los que se puede escoger una novena fuera de liga.

El elenco que acaba de alcanzar el tercer lugar en la Semana Beisbolera de Haarlem ha jugado bastante y seguido desde febrero.  Estaban entrenando en conjunto desde el 14 de junio. Cada uno  de esos jóvenes puede haber participado en cerca de 100 partidos porque comienzan escolares de primaria.
 

He empezado estas líneas por aquí porque he escuchado a uno que otro aficionado decir que los que fueron a Holanda son unos niños inexpertos. Otros, como un asistente habitual del Gimnasio del Instituto Cardiovascular asegura que la edad promedio del equipo de Puerto Rico es de no se cuantos años, es decir son muy viejos. Él mismo dice que a Haarlem, Japón mandó un equipo de tercera, igual que China Tai Pei y hasta la propia Holanda jugó con “el banco”. Ese criterio se lo he escuchado a otros seguidores de nuestro deporte nacional.

¿Y esto es nuevo? ¿Desde 1998 que fue la última vez que Cuba ganó el certamen estaban mandando “trabucos” a esa competencia y este año enviaron conjuntos débiles? Hasta donde  conozco por la información que he buscado, pelotero más o pelotero menos, a Holanda no han ido equipos fuertes, y Cuba a pesar de enviar sus mejores cartas quedaba en segundo, tercer o cuarto lugar. Entonces ¿existe o no  mérito en este triunfo?

Como la mayoría de los aficionados, pienso que las series nacionales deben contar con una selectiva que les permita a los mejores jugadores chocar entre ellos. Actualmente, por ejemplo se puede dar el caso que Alexei Bell solo se enfrente en un juego a Norberto González, por poner un ejemplo de excelente bateador y buen contrario. Son tantos equipos que no siempre los altos promedios ofensivos, de jonrones, o las lechadas,  responden totalmente a la causalidad, sino a la casualidad de batear frente a tiradores de tercera categoría o lanzarle a malos bateadores.

El triunfo de Cuba en Haarlem no fue un paseo ni mucho menos. Las dos primeras derrotas y esas victorias por una carrera, remontando a veces considerables desventajas, eran no aptas para ningún enfermo por el alto componente emocional que tienen todas las enfermedades humanas.
 

Los cubanos, muchos jóvenes (¡¡¡que bueno!!!) jugaron con la firma 32, o sea, al estilo Victor Mesa. Sencillo y doble robo de bases, toque de bola, quitar al lanzador ante el  menor parpadeo,  en fin, ese juego en el que se deja la piel en el terreno.

Lo mejor del torneo en la tierra de los tulipanes fue ver a los peloteros contentos en el diamante, y con deseos de ganar, viniendo de abajo en la mayor parte de las veces. Victor en más de una oportunidad ha dicho que trató de hacer lo que logró con el equipo de Matanzas: una familia en la que todo el mundo se ayuda, si hoy un  jugador regular hace falta de emergente, no importa, ese es la función. Le dio oportunidades a todos, pero sentó a quien no produjo lo necesario.

Los que cuestionaron la inclusión de Yulieski Gurriel como tercera base regular y a Ariel Pestano como receptor, ¿qué dicen luego del triunfo en la reciente competencia internacional en la que los dos fueron muy oportunos ofensiva, defensivamente, y seleccionados entre los mejores del torneo?
 

Ay, la pelota, ese juego con reminiscencias en los indígenas habitantes de la isla antes de la colonización hispana, que como se juega hoy nos llegó del norte y lo hicimos de nosotros, tanto que forma parte de nuestra nacionalidad junto a otros ingredientes -la rumba, el lechón asado o el zunzún-, nos ha dado una alegría después de tantos sinsabores. Ver a Víctor y a Yulieski correr y  deslizarse  en el podio de premiación, con el mismo toque de alegría y humor que reinó en un  equipo que los siguió para todos tocar y saltar con el trofeo,  fue un buen colofón de este triunfo que quizás, si se tienen en cuenta las experiencias, abra un camino de conquistas de otros lauros. Y a propósito, ¿sirve o no la firma V 32 como director del equipo Cuba?

 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.