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Estados Unidos cuenta
con más de mil 500
centros universitarios,
algunos de ellos tienen
dos o tres equipos de
beisbol por lo que
calculando solo 24
jugadores por plantel,
son por lo menos 36 mil
peloteros que realizan
anualmente un fuerte
campeonato y dentro de
los que se puede escoger
una novena fuera de
liga.
El elenco que acaba de
alcanzar el tercer lugar
en la Semana Beisbolera
de Haarlem ha jugado
bastante y seguido desde
febrero. Estaban
entrenando en conjunto
desde el 14 de junio.
Cada uno de esos
jóvenes puede haber
participado en cerca de
100 partidos porque
comienzan escolares de
primaria.
He empezado estas líneas
por aquí porque he
escuchado a uno que otro
aficionado decir que los
que fueron a Holanda son
unos niños inexpertos.
Otros, como un asistente
habitual del Gimnasio
del Instituto
Cardiovascular asegura
que la edad promedio del
equipo de Puerto Rico es
de no se cuantos años,
es decir son muy viejos.
Él mismo dice que a
Haarlem, Japón mandó un
equipo de tercera, igual
que China Tai Pei y
hasta la propia Holanda
jugó con “el banco”. Ese
criterio se lo he
escuchado a otros
seguidores de nuestro
deporte nacional.
¿Y esto es nuevo? ¿Desde
1998 que fue la última
vez que Cuba ganó el
certamen estaban
mandando “trabucos” a
esa competencia y este
año enviaron conjuntos
débiles? Hasta donde
conozco por la
información que he
buscado, pelotero más o
pelotero menos, a
Holanda no han ido
equipos fuertes, y Cuba
a pesar de enviar sus
mejores cartas quedaba
en segundo, tercer o
cuarto lugar. Entonces
¿existe o no mérito en
este triunfo?
Como la mayoría de los
aficionados, pienso que
las series nacionales
deben contar con una
selectiva que les
permita a los mejores
jugadores chocar entre
ellos. Actualmente, por
ejemplo se puede dar el
caso que Alexei Bell
solo se enfrente en un
juego a Norberto
González, por poner un
ejemplo de excelente
bateador y buen
contrario. Son tantos
equipos que no siempre
los altos promedios
ofensivos, de jonrones,
o las lechadas,
responden totalmente a
la causalidad, sino a la
casualidad de batear
frente a tiradores de
tercera categoría o
lanzarle a malos
bateadores.
El triunfo de Cuba en
Haarlem no fue un paseo
ni mucho menos. Las dos
primeras derrotas y esas
victorias por una
carrera, remontando a
veces considerables
desventajas, eran no
aptas para ningún
enfermo por el alto
componente emocional que
tienen todas las
enfermedades humanas.
Los cubanos, muchos
jóvenes (¡¡¡que
bueno!!!) jugaron con la
firma 32, o sea, al
estilo Victor Mesa.
Sencillo y doble robo de
bases, toque de bola,
quitar al lanzador ante
el menor parpadeo, en
fin, ese juego en el que
se deja la piel en el
terreno.
Lo mejor del torneo en
la tierra de los
tulipanes fue ver a los
peloteros contentos en
el diamante, y con
deseos de ganar,
viniendo de abajo en la
mayor parte de las
veces. Victor en más de
una oportunidad ha dicho
que trató de hacer lo
que logró con el equipo
de Matanzas: una familia
en la que todo el mundo
se ayuda, si hoy un
jugador regular hace
falta de emergente, no
importa, ese es la
función. Le dio
oportunidades a todos,
pero sentó a quien no
produjo lo necesario.
Los que cuestionaron la
inclusión de Yulieski
Gurriel como tercera
base regular y a Ariel
Pestano como receptor,
¿qué dicen luego del
triunfo en la reciente
competencia
internacional en la que
los dos fueron muy
oportunos ofensiva,
defensivamente, y
seleccionados entre los
mejores del torneo?
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Ay, la pelota, ese juego
con reminiscencias en
los indígenas habitantes
de la isla antes de la
colonización hispana,
que como se juega hoy
nos llegó del norte y lo
hicimos de nosotros,
tanto que forma parte de
nuestra nacionalidad
junto a otros
ingredientes -la rumba,
el lechón asado o el
zunzún-, nos ha dado una
alegría después de
tantos sinsabores. Ver a
Víctor y a Yulieski
correr y deslizarse en
el podio de premiación,
con el mismo toque de
alegría y humor que
reinó en un equipo que
los siguió para todos
tocar y saltar con el
trofeo, fue un buen
colofón de este triunfo
que quizás, si se tienen
en cuenta las
experiencias, abra un
camino de conquistas de
otros lauros. Y a
propósito, ¿sirve o no
la firma V 32 como
director del equipo
Cuba? |