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Siempre he defendido la
idea de que la división
entre música popular y
culta o académica, como
se le dice en la
actualidad, es sobre
todo una operación que
más tiene que ver con el
comercio que con la
creación artística. Esas
supuestas fronteras
entre una y otra formas
de expresión musical, en
no pocas ocasiones se
tornan en extremo
difíciles de establecer
y en tal caso, no se
sabe a ciencia cierta
con cuál denominación
nombrar un determinado
producto, que rompe con
los compartimentos
estancos trazados por la
industria.
Justamente lo anterior
acontece con la más
reciente producción
discográfica de Guido
López Gavilán y la
Orquesta de Cámara
Música Eterna, es decir,
el CD titulado
De Cuba, música eterna,
presentado al público a
propósito de las
actividades realizadas
durante la pasada
emisión del Premio
Cubadisco. Este
fonograma es de esos en
el que lo popular asume
el lenguaje académico y
lo culto se impregna del
sabor musical que se
vive en las calles de
nuestro país.
Contentivo de 13 cortes,
aquí el director de
orquesta y compositor
Guido López Gavilán
persigue aproximarse
desde el formato de una
orquesta de cámara a
piezas clásicas del
repertorio popular
cubano de todos los
tiempos, en una suerte
de tributo a lo más
auténtico de nuestras
tradiciones sonoras.
Así, encontramos
composiciones
representativas del
ámbito trovadoresco, a
saber “Perla marina” y
“Mujer bayamesa” (“La
bayamesa”), de Sindo
Garay; “Veinte años”, de
María Teresa Vera y
Guillermina Aramburu; “Longina”,
de Manuel Corona; y
“Pensamiento”, de Rafael
Gómez.
Igualmente, no faltan
piezas esenciales de la
corriente del feeling,
por ejemplo, “La gloria
eres tú”, de José
Antonio Méndez, y “Noche
cubana”, de César
Portillo de la Luz; o
temas procedentes de la
Nueva Trova, en este
caso, “De qué callada
manera”, de Pablo
Milanés, y “Te amaré”,
de Silvio Rodríguez.
Completan el total de 13
temas los cortes “Échale
salsita” y “Suavecito”
(Ignacio Piñeiro), “La
engañadora” (Enrique
Jorrín) y “Qué bueno
baila usted” (Benny
Moré).
Con producción musical a
cargo del propio Guido
López Gavilán, notas
discográficas de Miguel
Barnet y diseño gráfico
de Ricardo Monnar, el
fonograma De Cuba,
música eterna es de
esos trabajos
discográficos a los que
uno tiene que volver
periódicamente, pues en
cada nueva audición
encontramos detalles que
hasta entonces habíamos
pasado por alto y que al
descubrirlos, nos hacen
engrandecer el valor
artístico de una
propuesta como la que
hoy les he comentado. |