Misterio
Alrededor de la
fogata, yo, tantos,
oyéndome relatar las
historias que no sé,
como un chisporroteo
del alma.
Relator de un
misterioso acontecer
la lluvia de lo
súbito,
enigma de los
caminos que fueron,
de las verdades y
rostros
como hojas de un
otoño interior.
Yo, tantos, contando
y escuchando.
El tenso relato, las
pausas de sonrisa
y ensimismamiento,
el aire de
rectificar un dejo y
un asombro,
las preguntas que
hago a los que
cuentan,
las respuestas
sobredoradas de
nostalgia.
Un empellón del
viento,
un largo aullar de
quien no se atreve a
acercarse,
de quien quiere
derribarnos la
madrugada
de charla y sueño.
Entonces, con los
otros,
con los tantos, una
familia de estupor,
en torno de la
hoguera, todos y yo,
ninguno.
Vozde pobre
Voz de cuáles mundos
su ráfaga de pobre.
Su otro estar, el
del silo de sí, ¿qué
traduce?
¿alma, pueblo, razón
o sinrazón de
tinieblas,
o una luz expoliada,
fiera luz,
que relata en un
sueño de sonámbulo
el pedregal del ser,
sus estaciones?
No ha de conocer sus
veneros,
silabeará la vida en
un entrañable roce,
y algo más tal vez,
la enmarañada
custodia de sí mismo
y de otros, el poder
de la nostalgia,
una chispa del azar,
una casa
balbucida como
fiebre de lo
inmenso,
y la obstinación de
ser y de estar.
Números de su
confiado
transcurrir,
cómputo de su reino,
su voz de pobre se
establece en la
noche.
Letanía
Vigilia y sueño,
máscara y rostro en
cada uno de tus
hijos.
Días de doble
presencia, de doble
evanescencia, norte
y sur
en cada acto, en
cada fatiga de uno
mismo,
flor de la doble
estancia, camino de
ida y de venida y
aun doble cada vez:
agua de doble vida,
de doble fuga, de
doble testimonio;
montaña de ser y
estar dos veces:
madre y padre cada
vez,
padre y padre, hijo
e hijo:
el aire doble, doble
el fuego, la tierra
doble.
Doble la tumba,
doble la tumba,
doble la tumba.
Súplica
Que no sean palabras
sin palabra
cuanto enuncia mi
lengua,
cuanto hace de mí
un extraño
predicador
de noticias humildes
y de raptos.
Que no sean las
manos
del prestidigitador
las que cambien de
lugar cada palabra
para hacerme creer
que soy hijo de un
estar misterioso.
Soplo, piedad,
silbo, testimonio
de hombre en sus dos
aguas,
la máscara y el
rostro de alguien
que apenas balbuceó
la vida.
Roberto Friol:
Profesor,
investigador
literario, escritor
cubano. Nació en La
Habana el 3 de abril
de 1928 y murió el 2
de junio del 2010.
Investigador
literario en la
Biblioteca Nacional
José Martí. Ha
colaborado en El
País Gráfico,
Bohemia,
Unión,
Revista de la
Biblioteca Nacional
José Martí,
Boletín del
Instituto de
Literatura y
Lingüística,
Islas. Es autor
de los trabajos "El
hombre de Saul
Bellow" y "La novela
cubana en el siglo
XIX". Cultiva
también el cuento.
Ha sido galardonado
dos veces con el
Premio de la
Crítica, por sus
poemarios Turbión,
en l988, y
Gorgoneión en
l99l. Recibió en
1998 el Premio
Nacional de
Literatura.