|
Rupert Murdoch lo ha
negado insistentemente,
pero los hechos hablan
por sí solos. La
reciente división del
gigante mediático News
Corporation en dos
empresas está muy
relacionada con el
deterioro de la imagen
del magnate y la pérdida
de credibilidad de los
medios de comunicación
controlados por él,
luego de un escándalo en
el que se vio envuelto
un importante diario por
realizar escuchas
telefónicas ilegales.
El tabloide
sensacionalista News
of the World, que
pertenecía a News Corp,
era uno de los más
leídos en el Reino
Unido. Sus periodistas
se las agenciaban para
publicar noticias
exclusivas,
caracterizadas por el
empleo de llamativos
titulares y un amplio
despliegue fotográfico.
En julio de 2011, se
conoció que la gran
mayoría de esas
primicias habían sido
obtenidas de la peor
forma posible: mediante
la intercepción ilegal
de los teléfonos móviles
de los implicados en las
historias.
Esta fue la punta del
iceberg. La llamada
“Operación Weeting”
descubrió más de cuatro
mil escuchas ilegales,
realizadas por el
tabloide, sobre todo
entre 2003 y 2007. En
ese período, el director
de la publicación era
Andy Coulson, un
interesante personaje,
muy relacionado con el
actual primer ministro
británico, David
Cameron. Entonces, el
escándalo creció, pues
no se trataba solo de
métodos fraudulentos
utilizados por los
periodistas, sino que el
asunto se adentraba en
un terreno espinoso: los
vínculos entre políticos
y directivos de medios.
Las repercusiones fueron
enormes. News of the
World tuvo que
cerrar inmediatamente y,
ante las fuertes
críticas en su contra,
Murdoch desistió en su
empeño de comprar más
acciones de la
televisora BskyB. Una de
las personas con mayor
implicación en el
asunto, Coulson, de
seguro también lamentó
los resultados de las
investigaciones, porque
se vio obligado a
renunciar al cargo de
jefe de prensa del
gobierno de Cameron,
antes que el
escándalo golpeara con
más fuerza a Downing
Street.
En la investigación,
quedaron incluidos
importantes políticos
del Reino Unido. El exprimer ministro, Tony
Blair, trató de
justificar su vínculo
personal con Murdoch;
mientras que Gordon
Brown negó haber
declarado la guerra al
magnate, luego de que
este anunciara su apoyo
público a Cameron antes
de las elecciones. Por
último, el propio
Cameron negó que
existieran pactos
secretos entre Downing
Street y la prensa; pero
admitió la existencia de
una cercana relación
entre medios y
políticos.
Luego, en mayo de 2012,
la Comisión de Cultura,
Medios de Comunicación y
Deportes de la Cámara de
los Comunes acusó a
Murdoch por no adoptar
medidas que le hubieran
permitido informarse
sobre las escuchas
telefónicas. En un
documento emitido por
esta comisión, se
planteaba que el magnate
había mostrado “una
ceguera deliberada ante
lo que ocurría en sus
empresas y
publicaciones”. Este
estudio incluso
consideraba que Murdoch,
de 81 años, no estaba
capacitado para dirigir
una gran compañía
internacional.
A pesar de las críticas
y de las recomendaciones
del Parlamento
británico, Rupert
Murdoch aseguró que
piensa continuar como
presidente y consejero
delegado de las dos
empresas, mientras su
familia controlará el
40% sobre ambas
agrupaciones.
Doce meses después del
escándalo, el empresario
ha tenido que adoptar
—al parecer a
regañadientes— una
compleja decisión:
dividir en dos partes su
imperio mediático News
Corp. El sector de
entretenimiento aportó,
en los nueve primeros
meses del ejercicio
fiscal actual, tres
cuartas partes de los
más de 25 mil millones
de dólares que ingresó
el grupo. Por tanto, el
sector editorial era el
lastre y la escisión fue
el mejor camino sugerido
por los accionistas.
Por un lado, quedará el
lucrativo
entretenimiento, que
contará, entre otros,
con los famosos
estudios de cine 20th
Century Fox, los canales
de Fox Broadcasting,
BSkyB, Sky Italia y Sky
Alemania; mientras que
la otra parte —con
menores ingresos y
golpeada por los
problemas de
credibilidad tras las
escuchas
ilegales—estaría
integrada por medios
impresos, digitales y
servicios de
información, como la
editorial Harper
Collins, Dow Jones y los
diarios The
Wall Street Journal,
The New York Post
(EE.UU.),
The Times,
The Sun
(Reino Unido) y
The Australian,
The Herald Sun,
The Daily Telegraph
y
The Courier Mail,
en Australia, el país
natal de Murdoch.
Cada grupo cotizará en
la Bolsa de valores por
separado, lo que
constituye uno de los
objetivos de los
accionistas, preocupados
por los vaivenes
bursátiles vividos por
los medios de
comunicación de News
Corp en el último año.
Entonces, ¿qué ha
cambiado para News Corp,
considerado el segundo
mayor conglomerado de
medios en el mundo?
Murdoch y sus posiciones
derechistas seguirán
vigentes en las
políticas editoriales de
diarios y televisoras de
varias partes del mundo.
También, de seguro
persistirá el
conservador discurso
audiovisual de Fox News
—una televisora que
muestra una preocupante
tendencia al descenso en
el número de
suscriptores de la señal
por cable, al igual que
CNN—; pero la
credibilidad de los
medios controlados por
News Corp, al menos en
el Reino Unido,
difícilmente vuelva a
ser la misma. |