La Habana. Año XI.
7 al 13 de JULIO de 2012

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News Corp: la división de un imperio mediático
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

Rupert Murdoch lo ha negado insistentemente, pero los hechos hablan por sí solos. La reciente división del gigante mediático News Corporation en dos empresas está muy relacionada con el deterioro de la imagen del magnate y la pérdida de credibilidad de los medios de comunicación controlados por él, luego de un escándalo en el que se vio envuelto un importante diario por realizar escuchas telefónicas ilegales.

El tabloide sensacionalista News of the World, que pertenecía a News Corp, era uno de los más leídos en el Reino Unido. Sus periodistas se las agenciaban para publicar noticias exclusivas, caracterizadas por el empleo de llamativos titulares y un amplio despliegue fotográfico. En julio de 2011, se conoció que la gran mayoría de esas primicias habían sido obtenidas de la peor forma posible: mediante la intercepción ilegal de los teléfonos móviles de los implicados en las historias.

Esta fue la punta del iceberg. La llamada “Operación Weeting” descubrió más de cuatro mil escuchas ilegales, realizadas por el tabloide, sobre todo entre 2003 y 2007. En ese período, el director de la publicación era Andy Coulson, un interesante personaje, muy relacionado con el actual primer ministro británico, David Cameron. Entonces, el escándalo creció, pues no se trataba solo de métodos fraudulentos utilizados por los periodistas, sino que el asunto se adentraba en un terreno espinoso: los vínculos entre políticos y directivos de medios.

Las repercusiones fueron enormes. News of the World tuvo que cerrar inmediatamente y, ante las fuertes críticas en su contra, Murdoch desistió en su empeño de comprar más acciones de la televisora BskyB. Una de las personas con mayor implicación en el asunto, Coulson, de seguro también lamentó los resultados de las investigaciones, porque se vio obligado a renunciar al cargo de jefe de prensa del gobierno de Cameron, antes que el escándalo golpeara con más fuerza a Downing Street.

En la investigación, quedaron incluidos importantes políticos del Reino Unido. El exprimer ministro, Tony Blair, trató de justificar su vínculo personal con Murdoch; mientras que Gordon Brown negó haber declarado la guerra al magnate, luego de que este anunciara su apoyo público a Cameron antes de las elecciones. Por último, el propio Cameron negó que existieran pactos secretos entre Downing Street y la prensa; pero admitió la existencia de una cercana relación entre medios y políticos.

Luego, en mayo de 2012, la Comisión de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes de la Cámara de los Comunes acusó a Murdoch por no adoptar medidas que le hubieran permitido informarse sobre las escuchas telefónicas. En un documento emitido por esta comisión, se planteaba que el magnate había mostrado “una ceguera deliberada ante lo que ocurría en sus empresas y publicaciones”. Este estudio incluso consideraba que Murdoch, de 81 años, no estaba capacitado para dirigir una gran compañía internacional.

A pesar de las críticas y de las recomendaciones del Parlamento británico, Rupert Murdoch aseguró que piensa continuar como presidente y consejero delegado de las dos empresas, mientras su familia controlará el 40% sobre ambas agrupaciones.

Doce meses después del escándalo, el empresario ha tenido que adoptar —al parecer a regañadientes— una compleja decisión: dividir en dos partes su imperio mediático News Corp. El sector de entretenimiento aportó, en los nueve primeros meses del ejercicio fiscal actual, tres cuartas partes de los más de 25 mil millones de dólares que ingresó el grupo. Por tanto, el sector editorial era el lastre y la escisión fue el mejor camino sugerido por los accionistas.

Por un lado, quedará el lucrativo entretenimiento, que contará, entre otros, con los famosos estudios de cine 20th Century Fox, los canales de Fox Broadcasting, BSkyB, Sky Italia y Sky Alemania; mientras que la otra parte —con menores ingresos y golpeada por los problemas de credibilidad tras las escuchas ilegales—estaría integrada por medios impresos, digitales y servicios de información, como la editorial Harper Collins, Dow Jones y los diarios The Wall Street Journal, The New York Post (EE.UU.), The Times, The Sun (Reino Unido) y The Australian, The Herald Sun, The Daily Telegraph y The Courier Mail, en Australia, el país natal de Murdoch.

Cada grupo cotizará en la Bolsa de valores por separado, lo que constituye uno de los objetivos de los accionistas, preocupados por los vaivenes bursátiles vividos por los medios de comunicación de News Corp en el último año.

Entonces, ¿qué ha cambiado para News Corp, considerado el segundo mayor conglomerado de medios en el mundo?

Murdoch y sus posiciones derechistas seguirán vigentes en las políticas editoriales de diarios y televisoras de varias partes del mundo. También, de seguro persistirá el conservador discurso audiovisual de Fox News —una televisora que muestra una preocupante tendencia al descenso en el número de suscriptores de la señal por cable, al igual que CNN—; pero la credibilidad de los medios controlados por News Corp, al menos en el Reino Unido, difícilmente vuelva a ser la misma.

 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.