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Rita Longa fue la
primera presidenta del
Consejo Asesor para el
Desarrollo de la
Escultura Monumentaria y
Ambiental, CODEMA,
institución que regentea
la especialidad en Cuba.
Actualmente el CODEMA lo
encabeza el también
escultor Tomás Lara, un
artista que se considera
discípulo y deudor de la
prestigiosa creadora.
En diálogo exclusivo con
La Jiribilla
develó algunas claves de
su admiración por Rita
Longa, una de las
figuras imprescindibles
de la cultura cubana y
una mujer, que en muchos
sentidos, se adelantó al
momento histórico que le
tocó vivir.
“Rita es un paradigma de
la escultura
contemporánea cubana;
una figura doblemente
importante: primero por
todo lo que hizo por el
desarrollo de la
escultura contemporánea
cubana y, además, porque
siendo una mujer, tuvo
enormes energías y
enorme impulsos —dirá
que hasta maternal— en
atender y acoger a todos
los que entonces éramos
jóvenes.”
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"Autorretrato",
1932 |
Conocí a Rita en los
años 80 cuando aún era
estudiante terminal del
naciente Instituto
Superior de Arte (ISA).
Ella, en su condición de
presidenta del CODEMA,
fue la organizadora del
Primer Encuentro
Internacional de
Escultores que tuvo
lugar en Las Tunas y
tuvo la inmensa
deferencia de invitarme
a participar en ese
foro. La conocía de
antes, pero en esa
ocasión en que
coincidimos en Las
Tunas, tuve la suerte de
relacionarme de manera
más cercana y no
solamente como artista,
sino por su calidad
humana y por sus grandes
dotes como organizadora
de eventos.
Con el paso de los años,
usted se ha convertido
en uno de los escultores
más significativos de
nuestro país. Desde su
mirada de artista, ¿cuál
considera que es la
evaluación más justa que
pueda hacerse del
trabajo de Rita Longa?
Rita tuvo dos
proyecciones muy
importantes como
artista. No se puede
olvidar que al triunfo
de la Revolución, era
una artista consagrada
con suficientes méritos
como para haber emigrado
—como hicieron otros
importantes creadores
que fueron en busca de
mercados que ya ella
tenía conquistados e
instalados. Sin embargo,
optó por quedarse en
Cuba al lado de su
pueblo y contribuir,
desde lo que su
monumental figura
significaba, al
desarrollo de la
escultura. Por méritos
propios, su obra
artística tiene un lugar
importante en la
plástica contemporánea
cubana pero, como si eso
no fuera suficiente, se
dio a la tarea de
organizar lo que fue,
primero, una comisión
asesora y después de lo
que se constituyo por
Ley: el CODEMA y desde
esa instancia de estado,
de gobierno, pudo hacer
mucho más porque comenzó
a estructurar eventos,
simposios, encuentros de
escultores y a
posibilitar la obra
escultórica en
emplazamientos públicos.
Primero, a nivel de las
grandes plazas de la
revolución que se
hicieron a lo largo de
todo el país otras obras
de ambientación. Para
todo lo que se avecinaba
y ella avizoró Rita
Longa preparó las
condiciones y la
logística desde el
CODEMA como plataforma
que garantizaría la
calidad artística de la
obra que se realizara y,
también, como elemento
fundamental de apoyo al
trabajo creador de los
escultores.
Rita Longa frente al
CODEMA
Ella desarrolló una
labor impresionante y
hay que recordar que
desde su fundación el
CODEMA tiene dos
objetivos básicos:
primero ser el garante
ante el Estado cubano de
la calidad artística de
la obra para
emplazamiento público;
primero se habló de la
obra escultórica y
después empezó a
referirse a toda la obra
plástica, muralística.
Esa primera función, por
supuesto, se garantiza a
través de un consejo
asesor altamente
especializado, que es un
órgano colegiado
encargado de examinar
los proyectos y, en
dependencia de su
calidad, aprobarlos.
Un segundo objetivo
fundamental que tiene el
CODEMA es promover y
avalar el desarrollo de
la escultura en el país
a través de un programa
de eventos que
organizamos como
coloquios, simposios,
exposiciones y cualquier
tipo de foro que
contribuya no solamente
a la praxis artística,
sino también al
intercambio de ideas y
de experiencias de los
artistas. En ese
sentido, Rita trabajó
muy fuertemente, por
hacer nacer el CODEMA y
después por fortalecerlo
desde su fundación
misma.
Una de las cosas que
pienso que la hizo mucho
más grande de lo que
fue, es que a pesar de
su dimensión artística,
de su prestigio enorme,
de la autoridad muy
bien ganada que tenía,
era una persona que
escuchaba a cualquier
joven.
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"Torso
vertical", 1955 |
En lo personal, de las
cosas que más me
impactaron de Rita y que
me llamaba poderosamente
la atención es que, aún
siendo un naciente
artista, tenía la
gentileza de llamarme a
su oficina y pedirme mi
criterio sobre proyectos
en los que estaba
trabajando. Y eso, al
inicio, me descolocó y
me preguntaba ¿cómo
esta mujer que tiene
todo un caudal de
conocimientos y de
experiencias prácticas
me llama a mí que soy
muy joven y que aún
estoy empezando? Creo
que hay dos elementos
fundamentales en Rita
para tener en cuenta a
la hora de valorar:
primero era su calidad
humana que le hacía no
tener a menos a ningún
artista, por joven que
fuera, y lo segundo —y
aquí tengo que dejar la
modestia a un lado— que
confió en mí como
artista y apostó por mis
criterios estéticos y
por la obra que
comenzaba a realizar.
Eso no fue una sola vez,
sino ocurrió en varias
ocasiones y la hizo
grande ante mis ojos:
así crecía como ser
humano y como artista.
Tal vez, también, estaba
buscando una mirada
joven.
Sin duda alguna, porque
no se debe olvidar que
Rita, a pesar de que
tenía una edad avanzada,
siempre se rodeó de
gente joven, y mi caso
no fue una excepción. Me
consta que un grupo
numeroso de los entonces
jóvenes escultores que
nos formábamos como
relevos, encontramos,
siempre, abiertas las
puertas de su oficina
sin protocolos de ningún
tipo, sin esperas. No
solamente conversaba con
nosotros como camaradas,
sino también nos incluía
en todos los proyectos
que ella organizaba.
Jamás olvidaré esos
gestos de confianza y
solidaridad.
Si tuviera que hacer una
breve reflexión sobre
los proyectos de Rita
más importantes
emplazados en Cuba,
¿cuáles serían?
A Rita hay que valorarla
en dos períodos
fundamentales: antes del
1959 ella tenía una
importante labor
realizada como escultora
para espacios
habitacionales
—residenciales—, pero
también para espacios
públicos.
Antes del triunfo de la
Revolución, había hecho
la “Virgen del camino”,
los venados del Parque
Zoológico, y, también,
tenía una obra religiosa
importantísima como, por
ejemplo, la escultura a
Santa Rica de Casia, que
es una figura
emblemática y
conceptualmente
revolucionaria para el
tipo de obra en ese
momento. Esa obra está
emplazada en la iglesia
consagrada a Santa Rita,
en Miramar, y fue muy
polémica en su momento y
aún lo es porque la
imagen muestra cierta
sensualidad —que no
erotismo. Rita humanizó
a la virgen y, según
tengo entendido, cuando
la realizó presidió el
altar mayor de la
iglesia. Algunas
autoridades religiosas
se escandalizaron por
esa situación y, luego
de un tiempo, fue
retirada. La última vez
que la vi estaba
colocada al lateral
izquierdo de la entrada.
De cualquier manera,
aunque no está situado
en el lugar de mayor
jerarquía, es una obra
que todo el mundo
—creyente y no creyente—
por su importancia
artística, la va a ver.
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"Santa Rita de
Casia", 1943 |
Ponía esto como ejemplo
porque de igual manera
que la obra religiosa y
la de emplazamiento
público citadino, Rita
hizo un importante
aporte a los espacios
residenciales de ese
momento. En ese tiempo,
se realizaba la obra más
importante desde el
punto de vista
revolucionario-arquitectónico
en América que tenía que
ver con el sector
residencial; ella
trabajó con los
arquitectos más
avanzados de la época
obras de esa tipología
que se ejecutaban en
toda la zona de Miramar.
Las más representativas
residencias de Miramar
tenían o tienen, obras
de Rita aunque
—desafortunadamente—
muchas de ellas han
desaparecido porque
fueron eliminadas por
los inquilinos en
distintos momentos.
Toda esta obra que Rita
realiza antes del 59, y
por derecho propio, la
ubica en un lugar cimero
de la escultura
contemporánea cubana,
además de los muchos
premios nacionales que
obtuvo en los salones
que entonces auspiciaba
el Museo Nacional de
Bellas Artes y que eran
muy exigentes.
Al triunfar la
Revolución, comienza
todo un proceso
cambiante en todos los
órdenes, es decir, no
solamente social y
político, sino también
cultural.
Rita con ese espíritu
renovador que siempre la
caracterizó, no dudó ni
un solo momento en
montarse en la impronta
de los nuevos tiempos y
una de las primeras
obras emblemáticas que
realiza es la “Aldea
taína”, que emplaza en
Baconao, Matanzas. Ese
conjunto escultórico
realizado en los años 60
aún se conserva en
perfecto estado y, según
tengo entendido, está
por empezar una
reparación capital de
todo el centro
turístico. Esa fue una
de las obras más
emblemáticas que Rita
realizó después del 59 y
que la gente valora y
aprecia mucho. |