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El pasado 16 de junio
los canarios residentes
en Cuba —y sus
descendientes—
celebraron los primeros
20 años de la Asociación
Canaria de Cuba Leonor
Pérez Cabrera,
institución dedicada con
empeño a rescatar las
mejores tradiciones de
aquellas islas
afortunadas que frente
al continente africano
miran desafiantes al
vasto Océano Atlántico.
Esta asociación tuvo
como antecesora a la
Asociación Canaria de
Beneficencia y
Protección Agrícola,
fundada en 1872 —la
primera en Cuba— con el
objetivo de brindar
protección a sus
miembros, y luego la
Asociación Canaria
—creada el 11 de
noviembre de 1906—, con
la finalidad de
contribuir a la
asistencia sanitaria,
instrucción, recreo y
auxilio de sus socios.
En la actualidad la
Asociación Canaria de
Cuba Leonor Pérez
Cabrera agrupa a más de
40 mil nativos y
descendientes,
organizados en más de
cien órganos de base,
distribuidos por todo el
país y que tiene en la
región central, sobre
todo en la provincia de
Sancti Spíritus la zona
de mayor
representatividad y
acaso Cabaiguán como la
ciudad “espirituana” con
un trabajo más estable
en ese sentido.
Tal permanencia canaria
en la Cuba de hoy se
explica por sí sola. Y
hubo varias razones que
provocaron en el pasado
la llegada de muchos
canarios al país.
Tal vez la primera fuera
la crisis económica en
Canarias y, por
supuesto, las
facilidades para emigrar
a Cuba, que una vez
concedieron los monarcas
españoles en la Real
Cédula de 1688 con la
cual activaron la
emigración continua de
las familias canarias de
origen campesino.
Pero lo cierto es que
entre 1830 y 1850 se
incrementó el flujo
migratorio de isleños,
que no pocos
investigadores han
asociado al nacimiento y
auge del ferrocarril en
Cuba. De hecho se sabe
que en la construcción
de mismo participaron
más de 900 canarios,
sobre todo en la
edificación del primer
tramo Habana-Bejucal.
Según censos de 1846 y
1862, había en Cuba
presencia canaria
mayoritaria dentro de
las migraciones
hispánicas, próxima al
42%.
En 1846 los 117, 466
habitantes de Cuba
nacidos en la península
representaban el 13,07%
del total de la
población de la Isla,
que era entonces de
898,742.
Los canarios constituían
el 6% de esa cifra —unos
53, 825—, y según consta
en cifras oficiales, el
último tercio del siglo
XIX y el primero del
siglo XX se
caracterizaron, de forma
general, por una
inmigración individual
con predominio de
varones en edades
productivas.
Esa emigración canaria
contribuyó a la
fundación y desarrollo
de asentamientos urbanos
y rurales como fueron
San Luis, San Juan y
Martínez, La Palma y
Candelaria en el extremo
occidental.
En cambio Güines,
Bejucal, Santiago de las
Vegas, Jesús del Monte,
y San Miguel del Padrón,
fueron los asentamientos
en los alrededores de La
Habana.
Hacia el centro de Cuba
nacieron pueblos como
Remedios, Camajuaní,
Sagua la Grande,
Vueltas, Zaza del Medio,
Placetas, Taguasco y
Cabaiguán.
En la zona oriental, la
emigración canaria se
asentó fundamentalmente
en la órbita de las
ciudades de Bayamo y
Holguín.
Aunque la mayoría de la
emigración canaria en
Cuba se dedicó
principalmente a la
agricultura a finales
del siglo XIX y
principios del XX,
muchos isleños se
dedicaron al comercio de
víveres o detallistas.
En su obra El Bello
Habano, el escritor
Reynaldo González
escribe: "entre los
emigrantes españoles,
los provenientes de
islas Canarias, muy
tesoneros, prefieren
cultivar los campos y no
permanecer en las
ciudades apenas
sobreviviendo en oficios
de peonada, que su moral
repele. Ellos aceleran
la historia del tabaco
habano y le dan una
significación cultural.
(…) el isleño es pobre,
viene por cuenta
propia, trae su familia
y se asienta en zonas
rurales apartadas..."1.
En el número 4 de la
Revista Cubana de
Antropología Catauro
(julio-diciembre de
2001) la investigadora y
profesora cubana María
del Carmen Barcia,
señala que “entre 1882 y
1930, el 7% de los
inmigrantes hispanos
llegados a Cuba eran
canarios, contra los
gallegos que
representaban el 40% o
catalanes y asturianos,
ambos representando un
10% de sus respectivas
autonomías”2.
Pero la esencia canaria
en Cuba no fue solo en
su representación social
laboriosa; la
participación de los
canarios en las guerras
de independencia, sobre
todo la de 1895 fue
notoria al punto de que
representaron el 41% de
los hispanos que
pelearon al lado los
cubanos.
Entre los que estuvieron
sobresale Julián
Santana, general de
Brigada del Ejército
Libertador, natural de
Gran Canaria y
participante, junto con
Antonio Maceo en la
protesta de Baraguá.
Destacada participación
tuvo también Manuel
Suárez Delgado, quien
con el grado de Mayor
General recorrió todas
las etapas de la lucha
independentista de Cuba
del lado mambí.
Muchas personalidades de
la cultura cubana,
nacidos canarios o
descendientes,
contribuyeron a la
cubanidad, entre los que
pueden citarse a
Valentín Sanz Carta
destacado pintor, nacido
en Santa Cruz de
Tenerife, paisajista
notable, además de
retratista; Gregorio
Expósito Gómez, conocido
en el canto popular como
Manuel Cuquillo, uno de
los poetas repentistas
más famosos de su época,
nacido en La Palma y
establecido en la ciudad
de Cabaiguán.
Canaria fue doña Leonor
Pérez Cabrera, madre del
Héroe Nacional José
Martí y nacida en Santa
Cruz de Tenerife.
Tal vez una de las
personalidades más
significativas lo fuera
Luis Gómez Wangüemert,
periodista y profesor
nacido en La Palma y
quien desarrollara una
notable labor en la
prensa. Y es que
numerosos canarios
asentados en Cuba y
fundamentalmente en La
Habana se dedicaron a la
prensa.
Esto explica que entre
1864 y 1932 existieron
en Cuba 17 publicaciones
realizadas por canarios,
iniciada por El Mencey
hasta Tierra Canaria,
casi todas fundadas en
la capital, excepto La
Colonia Canaria,
creada en 1891 en la
ciudad de Cienfuegos.
El propio Wangüemert
escribiría en la
Revista Patria Isleña,
en diciembre de 1926:
“...Cabaiguán es el
nuevo término municipal,
residencia de millares
de isleños que son parte
activa y provechosa de
su comercio, su
industria y sobre
cultura y también en las
ciencias y las letras.
Cabaiguán es una de las
porciones de la
provincia de Santa Clara
en que se aprecia con
mayor intensidad la
influencia canaria.
Quizá y sin quizá,
porque los hijos de las
afortunadas han
contribuido mucho a su
nacimiento y
prosperidad. Cabaiguán
es para nosotros, cuando
tenemos la satisfacción
de visitarlo como un
pedazo de la patria
lejana que la fantasía
coloca en Cuba.”
Igualmente se sucedieron
varias sociedades
canarias, desde la de
beneficencia a la
mutualista, desde
culturales y deportivas
hasta profesionales.
Se comprende entonces la
reminiscencia que
persiste entre cubanos
de las muchas
referencias canarias en
frases, objetos,
comidas, modos y que
componen el gran ajiaco
de nacionalidades que
hoy forma el tronco
nacional de los cubanos.
Notas:
1-
González,
Reynaldo. El
Bello Habano,
Editorial Letras
Cubanas, segunda
edición 2005.
Pág. 131.
2-
Barcia, María
del Carmen,
Revista Cubana
de Antropología
Catauro
(julio-diciembre
de 2001) número
IV. Pág. 39.
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