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Las revelaciones
aportadas por Wikileaks
vienen a ratificar lo
que ha sido desde mucho
tiempo atrás un secreto
a gritos. Los EE.UU. —y
las transnacionales que
conforman el verdadero
poder imperial— son los
mayores interesados en
promover legislaciones y
acuerdos de propiedad
intelectual cada vez más
fuertes y están
dispuestos a exigir,
utilizando todos los
medios a su alcance, que
el resto del mundo haga
lo mismo.
Pero puede que alguien
no comprenda aún el por
qué de ese interés
cuando las normas de
propiedad intelectual
tienen como objetivo
declarado proteger e
incentivar la creación y
el desarrollo de las
artes, las letras y el
desarrollo científico,
algo al parecer tan poco
afín a los afanes
guerreristas, coloniales
y de saqueo con que
identificamos a la
política exterior yanqui
desde hace más de dos
siglos.
Habría que repasar
algunas informaciones
para entenderlo
cabalmente. En los
EE.UU. los ingresos
relacionados con los
derechos de autor (solo
una “rama” de la
denominada propiedad
intelectual) fueron en
el 2006 de alrededor de
1.38 billones de
dólares anuales.1 Nada
más pensemos en el
software y el poder y
presencia de los
productos Microsoft o
Apple; o en la lucrativa
industria de los
videojuegos, o en la
audiovisual con
Hollywood y sus gigantes
estudios, o en la
musical, pasando por la
millonaria de la
publicidad, el diseño y
otras. En cuanto a otros
derechos de propiedad
industrial, de este
país provienen los
propietarios de muy
famosas y extendidas
marcas y más costosas y
cuestionables patentes
2
ya sean farmacéuticas (Johnson
& Johnson, Pfizer),
tecnológicas (Apple,
IBM, Google, Hewlett-Packard,
etc.) o biotecnológicas,
como las de la
trágicamente célebre
transnacional Monsanto.
Estas corporaciones,
propietarias de estos
derechos, necesitan
garantizar que en los
mercados en donde sus
productos, patentes o
marcas estén presentes
(y de hecho lo están,
gracias a la
globalización, en todas
partes del mundo) exista
un ambiente “propicio”
para su protección, de
manera que no se desvíe
ninguna posible ganancia
desde los países más
remotos donde pudieran
generarse.
Los autores del
expediente Copy South
(un excelente análisis
acerca de las
consecuencias de las
legislaciones de
propiedad intelectual en
los países
subdesarrollados) se
preguntan concretamente
por qué necesitamos los
países del Sur aprender
las políticas de
propiedad intelectual
“cocinadas” en los
países desarrollados:
“Mientras los países
del Norte,
particularmente Estados
Unidos, han pasado de
una base manufacturera a
una base de servicios,
y por ende a una base de
conocimiento para sus
economías, se ha hecho
crucial la creación de
nuevas fuentes de
ingresos. Los gobiernos
pueden proteger mejor
esos nuevos flujos de
ingresos si las
tecnologías y el
contenido que
constituyen la base del
conocimiento —tal como
software bajo
licencia o
productos de
esparcimiento— se
protegen más
despiadadamente con un
régimen de propiedad
intelectual amplio y
aplicado globalmente;
de hecho, tal
protección ayuda a las
industrias del
copyright del Norte a
obtener beneficios
monopólicos más
elevados”.3
Ya el propio gobierno de
los EE.UU. lo ha dicho
expresamente: la
propiedad intelectual es
un tema estratégico en
su política exterior y
será defendida, al decir
del propio Obama,
“agresivamente”.
Al revisar un buen
número de cables
filtrados por Wikileaks
sobre temas de propiedad
intelectual,
provenientes de
embajadas de los EE.UU.
en diversas partes del
mundo, se hace evidente
la forma en que actúa
este país para lograr
sus objetivos.
1.
Primeramente puede
afirmarse que las
embajadas de los EE.UU.
realizan un monitoreo
sistemático del estado
de las legislaciones de
propiedad intelectual,
su instrumentación y
aplicación en cada país,
incluyendo la posición
de funcionarios y
políticos que pueden
incidir en decisiones
locales en esta materia.
Ejemplos: Italia
02ROME1072,
Venezuela
10CARACAS169,
Jamaica
10KINGSTON176,
Francia
09PARIS1560,
Vietnam
03HANOI1559, México
07MEXICO6229,
Bulgaria:
06SOFIA983, Japón
09TOKYO482,
06TOKYO3567
2.
Las embajadas de los
EE.UU. ejercen presiones
directas sobre
funcionarios que pueden
incidir en esta materia
a fin de lograr acuerdos
y compromisos de
colaboración respecto a
cambios legislativos y
acciones estatales
contra los infractores
de la legislación de
propiedad intelectual.
Ejemplos: Brunei
10BANDARSERIBEGAWAN18,
Sri Lanka
03COLOMBO1386,
Salvador
10SANSALVADOR252,
Honduras
02TEGUCIGALPA2548.
3.
Estas acciones se han
intensificado en países
europeos a fin de que se
adopten cambios
legislativos nacionales
dirigidos
fundamentalmente a
frenar la llamada
piratería en Internet,
cuyos ejemplos más
notorios han sido las
acciones directas para
la aprobación de la
llamada Ley Sinde en
España,
04MADRID736,
07MADRID2305,
10MADRID174,
08MADRID843, entre
otros y la Ley Hadopi
en Francia
09PARIS559, entre
otros.
4.
Las embajadas de los
EE.UU. contactan al
sector privado y sus
asociaciones para
incitarlos a que
presionen a sus
gobiernos e intenten
acelerar los cambios
legislativos y acometer
las acciones deseadas.
Ejemplos: Nicaragua
09MANAGUA939,
Bulgaria
09SOFIA603, Rusia
07MOSCOW5352
5. Organizaciones como
el Departamento de
Comercio
—fundamentalmente a
través del Programa de
Desarrollo del Derecho
Comercial—, la Oficina
de Marcas y Patentes (USTPO),
y la Corte Suprema de
Justicia ejecutan
directamente, con el
apoyo de las embajadas
de EE.UU., acciones de
capacitación en muchos
países, dirigidas a
funcionarios, jueces,
fiscales, policía,
personal de aduanas,
estudiantes y otros a
fin de familiarizarlos y
entrenarlos en la lucha
contra las infracciones
de la propiedad
intelectual.
Ejemplos: Nigeria
01ABUJA2017,
Honduras
02TEGUCIGALPA2548,
Estonia
10TALLINN28,
Jamaica
10KINGSTON176, China
9GUANGZHOU619,México
07MEXICO6229,
Bulgaria
09SOFIA603.
6. La USAID,
tristemente conocida por
el apoyo a actividades
subversivas e
injerencistas en muchos
países asesora y apoya
financieramente
estas acciones de
“capacitación y
asistencia técnica”.
Ejemplos: Nigeria
01ABUJA2017,
Honduras
02TEGUCIGALPA2548,
Sri Lanka
03COLOMBO1386
7. Los EE.UU. a través
de sus embajadas,
promueven, chequean y
presionan a los
gobiernos para su
adhesión a acuerdos de
propiedad intelectual
con altos estándares de
protección, tales como
los de la OMC y la OMPI
u otros cuyos estándares
los superan, como el
Acuerdo Comercial Anti-Falsificación
(ACTA), y otros acuerdos
bilaterales y
multilaterales de
comercio.
Ejemplos: Jamaica
10KINGSTON176,
Suecia
09STOCKHOLM736,
Sri Lanka
03COLOMBO1386,
Italia
08ROME1337
8.
Las embajadas de los
EE.UU. asumen como
propios los objetivos de
Microsoft y la Business
Software Alliance (BSA)
y tratan de impedir el
avance del software
libre, el open source
y la adopción de
estándares abiertos.
Ejemplos: Venezuela
09CARACAS1599,
Tailandia
10CHIANGMAI18,
Brasil
07SAOPAULO1001,
México
07MEXICO6229
9.
Las embajadas de
los EE.UU. siguen de
cerca la acción de los
llamados Partidos
Piratas, que se oponen a
las normativas actuales
de propiedad
intelectual previendo
su posible influencia en
la sociedad y en el
gobierno.
Ejemplos: Bulgaria
09SOFIA603, Alemania
09BERLIN1188, Suecia
09STOCKHOLM355
10. Se monitorean
también los resultados
de las acciones
administrativas,
policiales y sentencias
de los tribunales de
justicia en torno a la
solución de conflictos
relacionados con la
Propiedad Intelectual:
Ejemplos: Arabia Saudita
10RIYADH75 y
09RIYADH1202 Suecia
09STOCKHOLM736,
Salvador
10SANSALVADOR252,
México
07MEXICO6229,
Bulgaria
06SOFIA983
11. Las
asociaciones de
empresarios de EE.UU.
tales como Business
Software Alliance (BSA),
la Motion Picture
Association of America (MPAA),
Alianza Internacional de
Propiedad Intelectual (IIPA)
y empresas tales como
Microsoft participan en
la asesoría directa a
los gobiernos y sus
datos y análisis son
utilizados por los
EE.UU. como fuentes de
información para hacer
recomendaciones y
presionar a los demás
países.
Ejemplos: España 09MADRID982
,10MADRID174,
Sri Lanka
03COLOMBO1386,
Arabia Saudita:
09RIYADH1202,
Japón:
09TOKYO482
12. El “Especial
301” o “Informe 301”,
que emite anualmente el
Representante de
Comercio de los EE.UU. (USTR
por sus siglas en
inglés), clasifica a
cada país en función del
estado de su legislación
de propiedad intelectual
y de la aplicación de
la misma. Este informe
es utilizado como
instrumento de chantaje
para presionar sobre los
gobiernos.
Ejemplos: Arabia
Saudita:
09RIYADH1626,
Jamaica:
10KINGSTON176,
Salvador:
10SANSALVADOR252,
Italia:
08ROME1337 España:
08MADRID724, Japón:
09TOKYO482
Como puede apreciarse,
el monitoreo y las
presiones sobre los
gobiernos abarcan a
países de todos los
continentes, desde los
más subdesarrollados
hasta países europeos y
socios comerciales.
Pero no pensemos que
todas estas acciones son
realizadas de forma
encubierta. Si revisamos
el
sitio web del Programa
de Desarrollo del
Derecho Comercial (CLDP),
una división del
Departamento de Comercio
de EE.UU., vemos el gran
número de proyectos de
“ayuda y capacitación”
ya realizados, cuyos
temas están relacionados
con normas de propiedad
intelectual y
fundamentalmente
dirigidos al sector
judicial y a la esfera
de la observancia de los
derechos. Este Programa
tiene como objetivo
declarado contribuir a
“alcanzar las metas de
política externa de
EE.UU. en países en vía
de desarrollo y países
que vivieron conflictos”
y ayudarlos a
“modernizar” las leyes y
reglamentaciones que los
conducirán a un
“crecimiento económico y
a una oportunidad para
su población”.
Llama la atención, por
ejemplo, que del 19 al
22 de septiembre de 2011
el Programa de
Desarrollo del Derecho
Comercial y el
Instituto Iraquí de
Desarrollo Judicial
organizarán un taller
sobre la observancia de
los derechos de
propiedad intelectual en
Bagdad. El taller se
centraría en los
conflictos comunes en
materia de marcas,
derechos de autor,
secretos comerciales y
otras formas de
propiedad intelectual.
Está claro qué
necesidades satisface
este adiestramiento en
un país destruido,
absolutamente saqueado
en su patrimonio
cultural y aún ocupado
por tropas extranjeras.
Tomando exclusivamente
la información que
aparece en este sitio
web, conocimos también
que entre junio de 2010
y septiembre de 2011, en
solo 15 meses, se
realizaron 24 acciones
de capacitación
relacionadas con la
propiedad intelectual,
entre talleres, cursos,
etc. Los países a los
que fueron dirigidas
estas acciones son:
Irak, Kirguistán, Ghana,
Liberia, Nigeria, Kenya,
Ruanda, Bosnia y
Herzegovina, Mali,
Egipto, Túnez, Pakistán,
Ucrania, Georgia, Ghana,
Senegal, Ucrania,
Polonia, Eslovaquia,
Hungría, Rumanía,
Moldavia y Uganda.
Es curioso también
constatar no solo los
temas tratados sino los
enfoques
de esta capacitación. Ya
en Ginebra, en el año
2005, en
un documento presentado
ante la OMPI por un
grupo de países a fin
de establecer un
“Programa para el
desarrollo” se
cuestionaba, entre
muchas otras cosas, los
contenidos y enfoques de
la asistencia técnica
que brindaba esa
organización a los
países en desarrollo.
El documento sostenía
como idea fundamental
que la promoción de la
propiedad intelectual
por sí misma no era
válida si no iba
acompañada de políticas
que respondieran a las
necesidades específicas
de cada país.
Cuestionaba al propio
tiempo
la armonización
ascendente de estas
normas, es decir, la
intención de aplicar
criterios más rigurosos
de protección en todos
los países con
independencia de sus
niveles de desarrollo y
sin tener en cuenta
los costos económicos y
sociales que podría
imponer esta
legislación, no solo a
los países pobres sino a
todos los consumidores
de conocimientos,
contenidos culturales y
tecnologías, tanto en el
Norte como en el Sur.
“No sólo deberán
contemplarse y
respetarse los intereses
de los titulares de
derechos de propiedad
intelectual, sino
también los de la
sociedad en general, así
como los de los
segmentos de población
especialmente
vulnerables”, se
expresaba en el
documento.
Estas críticas
planteadas en la OMPI en
el 2005 pueden sin dudas
servirnos de referencia
a la hora de interpretar
la cooperación
“desinteresada”
realizada no solo por el
gobierno de los EE.UU.,
sino también por otras
organizaciones
internacionales,
asociaciones de
profesionales,
universidades,
institutos,
organizaciones no
gubernamentales y otras,
muchas veces gratuita,
tendida como un anzuelo
a la boca de un pez
hambriento.
Recordemos al profesor
Julio Fernández Bulté,
Doctor en Ciencias y
Profesor de Mérito de la
Universidad de La Habana
cuando dijo: “siempre he
sostenido que la ciencia
(del Derecho) no es
inocente y se genera y
revierte en un medio
histórico en el cual,
hace el bien o hace el
mal. Y el bien y el mal
tienen lecturas
diferentes para los
pobres y para los ricos;
el bien del Primer Mundo
suele ser el mal de
nuestros pueblos y el
bien de estos es
normalmente visto como
actitud subversiva por
los personeros del
Primer Mundo”.4
Las “lagunas” y
“debilidades” de
nuestros sistemas
jurídicos e
instituciones,
criticadas por muchas
organizaciones y
“asesores”
internacionales, son
precisamente los
espacios sobre los que
debemos avanzar
autónomamente, ensayar
nuevas ideas y
relaciones y construir
nuevas estructuras, que
podrán ser más o menos
eficaces a corto plazo,
pero serán al menos un
fruto propio y no un
cimiento más para
apuntalar un orden
caduco, y por demás,
probadamente injusto.
Ya se sabía, pero el
perseguido Julian
Assange nos acercó al
detalle, la amplitud y
desparpajo con que se
mueven los amos del
mundo, también en estos
temas. Ahí están algunos
cables, y hay más.
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