La Habana. Año XI.
16 al 22
de JUNIO de 2012

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Carmen Serrano
(Sagua de Tánamo, Holguín, 1939)
 

Sacudida

Los que llegan nada saben de la espera,
ni del viaje detrás de las figuras que fueron al océano
a indagar por las naves del encuentro, a vadear los escollo
para evitar naufragios. Las olas nada entienden,
remontaron astucias. Ahora es mejor aplacar este sol
con aguas de silencio, con helados hechizos.
No hay inexistencia porque nada existía.
Alguien se adelanta buscando la respuesta fantasiosa.
Nadie sabe ahora sumergirse
a descubrir el final de la novela. Simiesco es el detalle.
Entre las algas parpadean los asombros, se han dormido.
el efecto del somnífero es certero. Deshago pareceres,
vierto en río pequeño este descreimiento
contra todo el amor.
Y espanto las moscas de la espera
con leves manotazos que lanzo a la tristeza.


Y echa a caminar cada día un corazón

Que si debió ser como todos plantean, que si la tarde
se enmascara con brumas, que si el reloj es un martirio
cuando no deja que el tiempo se pare en la hora señalada.
Que si este mar no tiene dársenas para amarrar
el minuto feliz de esas naves. Que si la palabra no fue inscripta
en documentos donde el amor se asienta.
Nada interpretará el huidizo secreto
y esta lluvia vuelve a desesperarnos cuando por cada gota
ascienden los despojos y el ojo de la soledad nos mira fijamente.
Estamos estrenando costumbres
para consentir lo irremediable de estos espejismos
que abrevamos para intentar purificarnos,
como fue purificada Santa Juana de Arco
porque la fe en sí misma le hizo oír esas voces
de San Miguel Arcángel y otros santos.
Y salvó a su país, como quise salvar este pequeño patio,
donde sigo oyendo las voces de los duendes,
nacen y mueren los augurios,
y echa a caminar cada día un corazón
con patitas de paloma, y sube a los asientos
para mirar al pájaro que, como entonces,
se mece en lo más alto de aquel pino.


A través de las alas del pájaro

Está extraviado el tiempo:

me asomo a contemplarlo

ahora que veo pasar algún rayo de luz

a través de las alas del pájaro

que huye de mi presencia.

En esta escena no está Sísifo

subiendo con su roca a la espalda.

Yo la porto sobre la flaqueza

de un hombro descarnado por otra maldición

que me mantiene

bajando a recogerla

hasta el fondo del Tártaro

al que intento romperle,

con los puños del sueño,

su infinito.


Carmen Serrano Coello: Poeta. Sagua de Tánamo, Holguín, 1939. Licenciada en Filología por la Universidad de Oriente, es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Residió por muchos años en Baracoa, Guantánamo, donde fue fundadora del Taller Literario y Directora de la Revista literaria Maguana. Ha publicado los poemarios: Por este medio, Talleres del Consejo Nacional de Cultura, 1973; Por el cauce de mi río, (Antología personal), Ediciones Unión, 2004; Una paloma de espuma, (poesía para niños), Ediciones Holguín, 2008; Por aquí andan mis ángeles, Colección Mariposa, Editorial Oriente, 2008; Esas ovejas que nos balan dentro, Colección La rueda dentada, Ediciones Unión, 2010; Canción para arrullar a un árbol, Ediciones Extramuros, 2011.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.