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Los ataques que Obama
decide personalmente
Mark Mardell
El presidente de EE.UU.,
Barack Obama, aprueba
personalmente cada uno
de los ataques con
aviones no tripulados
que el ejército de su
país lleva a cabo contra
sospechosos de
terrorismo, según reveló
The New York Times.
El rotativo
estadounidense asegura
que el mandatario habría
adoptado esta estrategia
para asumir toda la
responsabilidad moral
por las muertes que
producen estos ataques.
La noticia se conoce
mientras algunos
expertos señalan que
Obama se equivoca al
pensar que los aviones
no tripulados, conocidos
en inglés como
drones, son la
panacea para sortear
algunas de las dudas que
surgen sobre la
moralidad y eficacia del
uso de la fuerza militar
por parte de EE.UU.
Según The New York
Times, la elección
de los nombres de los
sospechosos de
terrorismo que se van a
incluir en la "lista de
la muerte" se toma en
una videoconferencia en
la que participan más de
cien personas.
"Obama
está convencido de que
debe ser él quien tome
las decisiones sobre
hasta dónde deben llegar
estas operaciones…
quiere mantener la
correa corta."
Tom Dillon, asesor de
seguridad nacional de
Barack Obama:
"Obama está convencido
de que debe ser él quien
tome las decisiones
sobre hasta dónde deben
llegar estas
operaciones… quiere
mantener la correa
corta", según sostiene
Tom Dillon, asesor de
seguridad nacional de
Obama citado por el
Times.
El portavoz de la Casa
Blanca, Jay Carney,
asegura por su parte que
no piensa hablar los
detalles específicos de
la toma de decisiones,
pero el artículo del
Times confirma que
Obama toma muchas
precauciones y adopta
"medidas
extraordinarias" para
evitar víctimas civiles.
Es poco probable que los
funcionarios de la
administración Obama
hayan hablado libremente
con el rotativo sin
haber recibido el
beneplácito del
Presidente.
En un momento en el que
los republicanos quieren
presentar a Obama como
un mandatario
dubitativo, que no
quiere adoptar acciones
firmes, el artículo de
The New York Times
presenta a un presidente
fuerte, dispuesto a
tomar decisiones
difíciles y a matar a
los enemigos de EE.UU.
Doctrina de guerra
Desde hace tiempo se
sabe que los aviones no
tripulados son las armas
elegidas por Obama.
Pero todo esto va más
allá de los cálculos
políticos. Se trata de
una doctrina de guerra.
Desde hace tiempo se
sabe que los aviones no
tripulados son las armas
elegidas por Obama.
El presidente
estadounidense cree que
con los ataques de los
drones se puede
matar a los enemigos de
EE.UU. con un riesgo
mínimo para la población
civil y además tienen un
menor impacto que las
invasiones y
ocupaciones.
La administración Obama
está siendo cada vez más
sincera sobre el uso de
estos aviones, aunque
muchos siguen
oponiéndose a su
utilización.
En internet hay blogs en
los que se asegura que
los ataques con
drones constituyen
asesinato. Otros
sostienen que son
ilegales según la ley
internacional.
Algunos simplemente
dicen que no producen
los resultados deseados.
Gregory Johnsen, de la
Universidad de Princeton,
asegura que los ataques
con drones en
Yemen han contribuido a
reforzar la imagen de
los terroristas.
"Mire lo que sucedió en
Yemen el día de navidad
de 2009, cuando un
hombre intentó
explosionar un artefacto
que llevaba en la ropa
interior en un avión que
se dirigía a Detroit".
"Aquél día al Qaeda
contaba con 200 o 300
individuos en sus filas
que no controlaban
ningún territorio.
Ahora, dos años y medio
después, pese a todos
los ataques con aviones
no tripulados, al Qaeda
en la Península Arábiga
ha triplicado su tamaño,
con 1.000 miembros y
controla una parte
importante del
territorio", explica
Johnsen.
"Cuántos más bombardeos
de EE.UU. ocurren, más
crecen", señala.
No son la panacea
Las muertes de civiles
por los aviones no
pilotados provoca
antipatía contra Estados
Unidos.
Johnsen asegura que los
ataques han matado a
mujeres y niños, y al
Qaeda utiliza esas
muertes para reclutar a
nuevos miembros, que se
unen a sus filas por
venganza.
Otro de los que
cuestiona la teoría del
menor impacto de estos
ataques es David Rhode,
quien habla desde su
experiencia personal.
Mientras trabajaba como
reportero del The
New York Times fue
hecho rehén por los
talibanes en un área
tribal de Pakistán.
Rhode recuerda uno de
los ataques con aviones
no tripulados.
"Hubo un ataque cerca de
la casa en la que
estábamos retenidos.
Ocurrió tan cerca que
metralla y barro cayeron
en el patio".
"La fuerza y el tamaño
de la explosión me
impresionaron. Ocurre
sin aviso y con una
fuerza tremenda".
En su opinión no se
trata de un impacto
menor.
"Son una presencia
constante. Se les oye
todo el tiempo".
"Es terrorífico para
todo el mundo en tierra
porque pueden oírlos,
como aviones pequeños.
Lo más inquietante es
que no se sabe cuándo va
a llegar el misil y te
va a matar. Existe la
sensación de que tu
soberanía está siendo
violada", cuenta.
"Es una acción militar
seria. No es la acción
precisa que creen muchos
estadounidenses".
Gregory Johnsen asegura
que a los políticos les
ensimisma esta táctica.
"Los drones
ponen de manifiesto la
seducción que producen
las soluciones simples.
Es como la panacea, la
solución del misil
mágico contra al Qaeda
en la Península Arábiga,
lo que me parece muy
peligroso".
"EE.UU. debe endurecer
sus políticas de
diplomacia o de
inteligencia sobre el
terreno. Washington
tiene muchas
herramientas a su
disposición en Yemen y
sólo está utilizando una
de ellas", asegura
Johnsen.
Es probable que la
eficacia de los ataques
aéreos que no causan la
muerte de ningún
estadounidense hagan que
se deje de lado
cualquier otra
consideración.
Puede ser que Obama se
lo piense dos veces
antes de aprobar la
muertes de sospechosos
de terrorismo, pero al
final, como estrategia,
lo cierto es que los
ataques con aviones no
tripulados presentan
para muchos más
atractivos que no hacer
nada o enviar a las
tropas. |