La Habana. Año XI.
19 al 25 de MAYO de 2012

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Parque José Martí de Palma Soriano
Impronta de un monumento nacional
Josefina Ortega • La Habana
Fotos: Jorge Sariol

El lugar muestra la imagen ideal que cumple el objeto social para el que ha sido pensado: servir de lugar de esparcimiento, descanso y vía de tránsito para transeúntes apurados. Esa es la estampa que hoy brinda el Parque José Martí, de la ciudad de Palma Soriano, en Santiago de Cuba: paz, belleza, urbanismo… Sin embargo, el sitio fue una vez escenario de horas tristes para los buenos cubanos.

Seis días después de su caída en combate el cadáver de José Martí fue expuesto para escarnio público en esa misma área. Entonces el lugar era una rústica plaza de armas empleada por las tropas españolas para sus alardes militares, sobre todo, por los efectivos del cuartel de milicias ubicado en una de las esquinas de la plaza justo en la posición que hoy ocupa una institución bancaria.

La Plaza de Armas era solo un terreno cuadrado en el centro del entonces  poblado de Palma Soriano que desde 1880 había adquirido la condición de tal, sin otra referencia notable que dos hileras de árboles conocidos como salvaderas en la cara noroeste del emplazamiento. Justo al lado de tales árboles fue expuesto el cuerpo sin vida de Martí en la mañana del 25 de mayo.

Cuentan testigos que luego de caer abatido por balas españolas el 19 de mayo de 1895 su cuerpo fue recogido por los soldados como trofeo de guerra para iniciar un largo y penoso recorrido hacia Santiago de Cuba que tuvo entre sus primeras paradas el caserío conocido como Remanganagua, situado en el trayecto entre Dos Ríos y Palma Soriano. Hasta allí llegó el 20 de mayo a lomo de caballo el cadáver que fue enterrado en fosa común, sin ramo de flores ni bandera, contrario a como hubiera querido quien cayera de cara al sol como predijo. Tres días después, tras la decisión de continuar viaje a Santiago de Cuba, se ordena exhumar el cadáver pero el avanzado estado de descomposición obligó al médico Pablo de Valencia a extraer las vísceras que quedaron sepultadas en el lugar. La marcha de la columna española con el triste botín reinició su camino hasta arribar en los primeros claros del día 25 a Palma Soriano. Durante toda la mañana estuvo expuesto al lado de la salvadera el cadáver del Héroe Nacional de Cuba.

Sin embargo, en momentos de la tarde y como para reafirmar la triste noticia que significaba la muerte de uno de los principales jefes de las fuerzas mambisas, su cadáver fue colocado en el centro de la Plaza de Armas con la cabeza hacia el lado sureste, pero al anochecer temiendo que se produjera un ataque del Ejército Libertador fue llevado dentro del cuartel, donde permaneció toda la noche bajo fuerte custodia. Dos días más tarde partieron hacia Santiago de Cuba las fuerzas españolas con el amargo botín de guerra.

En 1898, culminada la dominación colonial española, la Plaza de Armas de Palma Soriano quedaba bautizada como parque José Martí. Años después, el patriota José Rafael Estrada iniciaba una campaña para recolectar fondos a fin de levantar un monumento a la memoria del Apóstol de la independencia de Cuba. Primero se pensó en colocarlo en Dos Ríos, por ser el lugar de su caída en combate, incluso también en Remanganagua; pero en ambos casos las difíciles condiciones de traslado motivaron que se escogiera finalmente el parque José Martí de Palma Soriano.

Cuentan que en la noche del 19 de mayo de 1913 dieron inicio las actividades por la inauguración del Monumento, y al siguiente día, en una solemne ceremonia, en el sitio sagrado, el general Jesús Rabí  “descorrió el velo”.

La obra de carácter funerario, realizada en mármol de carrara por el escultor italiano Umberto Dibiando, está compuesta por un obelisco de nueve metros de altura y un grupo escultórico que le antecede en su frente.

La figura de una mujer, la Madre Patria, con todos sus atributos, deposita las flores, y el soldado, rodilla en tierra, deja caer suavemente la bandera sobre un rudimentario sarcófago, dando así cumplido homenaje al deseo de Martí expresado en sus famosos versos, que pueden leerse en la placa frontal: “Yo quiero cuando me muera sin Patria pero sin amo tener en mi tumba un ramo de flores y una bandera”.

El conjunto monumentario tiene como base una estrella de cinco puntas. Fue declarado Monumento Nacional el 28 de enero de 2003, a propósito de cumplirse 150 años del nacimiento de Martí. Desde entonces, una placa que así lo atestigua se agregó al complejo escultórico que permanece totalmente fiel al original.
 

 
 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.