La Habana. Año X.
5 al 11 de MAYO de 2012

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

 

La trova, el Centro, la trova
Esther Pérez y Marcel Lueiro • La Habana
Fotos: Cortesía del Centro Memorial Martin Luther King

Joel Suárez es un “trovadicto”, empedernido enamorado de las descargas y los juglares. Aunque no sabe cantar y desafina escandalosamente, se sabe muchos textos antológicos y la historia de la trova cubana, especialmente, la de Silvio, Noel, Vicente y de quienes luego le siguieron en afanes y descubrimientos. Amigo de Santiaguito Feliú y Frank Delgado persigue sus discos como panes calientes. Pero más allá de cuestiones generacionales, lo cierto es que la trova forma parte de las esencias del Centro Luther King y de la gente que por toda Cuba ha sido formada en todos estos años. Son muchas y profundas las esencias compartidas: búsqueda humana, cuestionamientos de sentido, belleza y persistencia crítica y comprometida por hacer perfectible nuestro proyecto social.

Es raro entrar al Centro y no encontrar una canción de la trova en una pared, un mural o en las dinámicas de trabajo de los grupos que allí se reúnen en los talleres de educación popular para parir un nuevo mundo desde sus prácticas cotidianas. Por eso, hablar de la trova lleva inexorablemente al Centro, y el Centro lleva en su piel y su corazón a la trova cubana, cubanísima…

¿Cuál ha sido, en estos años, la relación del Centro con la Nueva Trova y de la Nueva Trova con el Centro Martin Luther King?

Las relaciones del Centro con la Nueva Trova tienen las mismas raíces, los mismos antecedentes que otras muchas cosas. El Centro es hijo de un proceso que hoy puede verse, a la luz de la historia, como muy singular en Cuba: la aparición de redes y/o movimientos sociales en el campo religioso, fundamentalmente en el campo religioso de matriz protestante.

Recuerdo que ya fundado el Centro la música de muchos trovadores pasan a formar parte del trabajo de diferentes proyectos.

Sí, pasan a formar parte orgánica del Centro de varias maneras. Uno: el uso intencionado de su obra. Como compartimos la plataforma ética y política que está detrás de la discursividad poética de Silvio y otros autores de la Nueva Trova, los procesos de formación socioteológicos y en Educación Popular y que se realizan en el Centro la han usado con mucha intensidad en diversos momentos. Es muy frecuente su empleo en el momento motivador que llamamos “la mística”. Dos: la presencia de muchos de estos trovadores en las actividades celebrativas del Martin Luther King: Santiago, Frank, Gerardo, otros más jóvenes, el propio Silvio. Y toda esta historia termina cuando Silvio Rodríguez les dedica Cita con ángeles al reverendo Raúl Suárez y a su familia, que somos todos nosotros.
 


El Reverendo junto al cantautor Silvio Rodríguez

Recuerdo a Vicente Feliú ayunando con ustedes frente a la Sección de Intereses de los EE.UU.

Por todo lo que he contado, fue natural que en el año 93, cuando un grupo de líderes eclesiales y ecuménicos nos fuimos frente a la Sección de Intereses, donde está hoy la Tribuna Antimperialista, para realizar un ayuno por la vida en solidaridad con la huelga de hambre de Lucius Walker y un grupo de hermanos de Pastores por la Paz en Laredo, Texas, —dentro de un ómnibus que había sido confiscado y que después vino para Cuba y forma parte hasta hoy del parque automotor del Martin Luther King—, fue natural, te repito, que Vicente Feliú se sumara y nos acompañara en aquel ayuno por la vida, y que en el momento en que nos llegó la noticia de que los Pastores por la Paz, con la solidaridad de la Isla, habían ganado aquella batalla, los setenta y tantos ayunantes cantáramos con Vicente Feliú una vez más una canción tan movilizadora de los sentimientos y del compromiso como “Créeme”.

Hay que añadir a todo lo anterior que, en el trabajo político internacional, el Centro se ha encargado de animar la presencia de trovadores y músicos cubanos en determinados espacios y eventos. Por ejemplo, el Centro se vio involucrado en el acompañamiento al proyecto de la revista América Libre, que incluía los seminarios de reflexión que se organizaban en torno al 8 de octubre en Argentina y después en Brasil. Claudia Korol, argentina, era la secretaria de redacción de la revista, y el director era nuestro hermano y amigo Frei Betto. El proyecto reunía a una pléyade de intelectuales, combatientes, militantes y artistas, que formaban parte de su Consejo de Redacción. Recuerdo cuando Claudia Korol vino a Cuba, y Silvio, bajo un torrencial aguacero, con unas botas de goma que le llegaban a las rodillas, vino al Centro a conocer a Claudia y a dar su aceptación para ser miembro del Consejo de América Libre.

En 1996, en ocasión del seminario de la revista en Buenos Aires nos reunimos, como era costumbre, los miembros presentes del Consejo de Redacción y otros invitados extranjeros para diseñar el plan editorial del próximo año, los problemas siempre dramáticos de la distribución continental de la revista y qué íbamos a hacer en el trigésimo aniversario del asesinato del Che en Bolivia.

Ahí se planteó que si los brasileños llevaban a Chico Buarque, los cubanos nos comprometíamos a llevar a Silvio. ¡Imagínate tú! Yo fui a ver a Silvio, y ante una petición de tal magnitud, en una fecha de tal magnitud y en una revista con la que él ya se había comprometido anteriormente, la única respuesta de Silvio, lógicamente, era que si no había ningún compromiso con las celebraciones nacionales, él participaba. Y en la cancha de Ferro recuerdo el concierto de Chico Buarque con su banda y de Silvio Rodríguez, que tuvieron de teloneros nada más y nada menos que a Santiago Feliú, Víctor Heredia, Miguel Ángel Estrella, Daniel Viglietti… Todavía ese concierto es famoso.

También activistas chilenos tomaron contacto con nosotros porque querían hacer algo a propósito del Che en Chile. Tuve la oportunidad de estar en el estadio Nacional, que fue centro de represión y tortura, donde fue asesinado Víctor Jara. Creo que ahí tuve una nueva comprensión de lo que era Silvio Rodríguez.
 

Chile es quizá el país donde Silvio es más reverenciado. Me sorprendí cuando empecé a relacionarme con chilenos del interior posgolpe: se sabían más canciones de Silvio que yo.

La historia fue parecida en el 2003, en el trigésimo aniversario del golpe de Estado y del asesinato de Allende en Chile. Organizaciones chilenas hermanas, la revista América Libre y el Centro Martin Luther King coauspiciamos un seminario. Silvio, Santiago, Gerardo, Vicente y otros participaron en ese concierto.

Y ahí tengo que mencionar el trabajo mancomunado con Vicente Feliú para la participación de trovadores cubanos y de otros trovadores latinoamericanos en los Foros Sociales Mundiales, en los Foros Sociales de las Américas, en los Encuentros Hemisféricos de Lucha contra el ALCA, en la Cumbre de los Pueblos. Se trata de una relación de trabajo internacional ya bastante orgánica en los últimos tiempos a la que se ha adicionado la gente que se mueve dentro de la matriz del hip hop y del rap cubano.

Por otro lado —o por el mismo—, el movimiento de producción cubana de una cancionística y una himnología tanto para los momentos celebrativos, como de música para ser cantada especialmente por agrupaciones o por sus propios autores ha continuado, y hay una nueva hornada de cantautores cristianos, entre ellos Amós López, que es pastor de la Iglesia de Marianao. El momento cimero de esa “contaminación” mutua entre la himnología producida por el movimiento de renovación litúrgica al interior del movimiento ecuménico cubano y la Nueva Trova es la misa cubana de Hebert Romero. Hay otras. La más reciente es la de José María Vitier, y está también la de Clara Luz Ajo y Pedro Triana, que fue grabada por el grupo Nuestra América. Pero la de Hebert ha sido de uso masivo en las iglesias cubanas y el movimiento ecuménico. Es la que tiene “Al despuntar en la loma el día”. Tiene zapateo, tiene son, tiene una canción muy linda al estilo Nueva Trova…

Hay otra conexión del Centro con la Nueva Trova, que pasa por el zapatismo.

El Centro, por razones obvias, tenía vasos de comunicación con todo el proceso que se produjo durante muchos años en Chiapas, en particular con la diócesis de Chiapas y el obispado de Samuel Ruiz. Rápidamente, después de 1994, el Centro se sumó a la solidaridad con el zapatismo. Por tanto, como parte de esa solidaridad, fuimos a Chiapas en 1996 con el interés de hacer una producción documental sobre el zapatismo desde una mirada cubana. En aquel momento no cuaja, por la situación que atravesaba el conflicto en el sudeste mexicano: nuestros hermanos zapatistas no estaban disponibles para hacer un documentalito, aunque fuera de una organización hermana como el Centro Memorial Martin Luther King. Pero en el año 2000 fuimos una de las organizaciones invitadas a acompañar la Marcha Color de la Tierra desde San Cristóbal hasta el Distrito Federal, que culmina con la presencia de comandantes zapatistas en el Congreso mexicano.

A la hora de producir ese documental, su realizadora, Lily Suárez, lo que hace no es otra cosa que poner a dialogar la poética del discurso político zapatista y la poética de la Nueva Trova que, a su vez, ha formado parte y ha sido expresión de los esfuerzos solidarios del pueblo cubano.

Pero antes fue el disco. En la celebración de una jornada Camilo Torres con la presencia de Vicente, Santiago y otros trovadores, se nos ocurre la idea de hacer un disco —que es el único que ha juntado a Vicente y a Santiago Feliú en una grabación directa— en solidaridad con los zapatistas. El disco tomó el nombre de la canción “Ansias del alba”, de Santiago Feliú.

Para ese disco, Santiago tomó el breve, poético y militante texto del subcomandante Marcos llamado “Declaración de principios del EZLN” que musicalizó, y la canción ha aparecido en otras antologías, incluida la que sacó el EZLN por los 20 años de fundación del EZ y por los diez años del levantamiento zapatista.

A ese disco le siguió el documental y una selección de lecturas, todos con el mismo nombre: Ansias del alba.

En este terreno de los discos, hay que decir que el Centro apoyó, en una producción de economía solidaria donde intervino la EGREM poniendo los estudios gratuitos, el ya famoso disco de canciones infantiles de Liuba María Hevía, Travesía mágica en el que participan también Silvio, Carlos Varela, Santiago, Amaury, Miriam Ramos, entre otros. Esas son las dos modestas producciones discográficas que ha hecho el Centro Martin Luther King.

 

* En Caminos, revista cubana de Pensamiento Socioteológico, Nro.61-62, julio-diciembre, 2011. pp. 40-48. (Fragmentos).

 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENES

25 aniversario del
Centro Memorial
Martin Luther King

 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.