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Bajo el manto de paz y
no violencia que nos
trae Obatalá, la dulzura
de Ochún,
la fortaleza de Changó,
la maternidad de Yemayá,
la pureza de los aires
de Oyá y los caminos del
mundo que nos abre el
niño Eleguá, nos
integramos por una
comunidad más sana.
De los cien años que
tiene de fundado el
primer barrio obrero de
Cuba, Pogolotti, 25 han
sido acompañados por el
Centro Memorial Martín
Luther King Jr. En una
persona parecen pocos,
pero 25 años de creada
una institución son para
contar. El Centro,
ubicado en nuestro
barrio, desde su
fundación nos ha
brindado amor, sonrisas,
alegría, experiencias,
educación, colaboración,
reflexiones, vivencias,
acompañamientos...
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La Compañía de
Teatro La
Colmenita
participó en el
Encuentro
Nacional de
Educación
Popular |
Contar con el Centro en
nuestro barrio ha sido
una fortaleza para el
trabajo comunitario. La
capacitación ha
propiciado la creación
de un espacio en el que
se ha desarrollado un
proceso genuino de
dirección colectiva del
Taller de Transformación
Integral del Barrio (TTIB),
y que ha involucrado
activamente a un gran
número de personas, ha
brindado la oportunidad
a los participantes de
trabajar como grupo,
cambiando el ritmo de
las actividades
habituales y
contribuyendo a
estimular el
razonamiento, la
evaluación y la
generalización. Unido al
Taller de Transformación
y al Consejo Popular, el
Centro ha participado en
la solución de problemas
de la comunidad, por
ejemplo la construcción
de 63 viviendas como
parte de un proyecto
emergente de desarrollo
habitacional que
benefició a 25 núcleos
familiares de la Isla
del Polvo, asentamiento
espontáneo del barrio.
“Hágase la Luz” fue un
proyecto con el cual se
logró iluminar todo el
Consejo Popular. Esta
fue una experiencia
inolvidable con la
participación ciudadana
consciente y
comprometida de
delegados, la comunidad,
los CDR, la FMC, la
Asamblea Municipal del
Poder Popular, la
Organización Básica
Eléctrica. Además de
iluminar el barrio, se
iluminaron nuestros
corazones por el impacto
y la integración que se
logró entre todos.
Los encuentros con las
caravanas de Pastores
por la Paz han permitido
fortalecer los lazos de
amistad y colaboración,
y transmitir mensajes de
amor y solidaridad de
este barrio humilde. La
21ª caravana nos dejó
una huella profunda por
la presencia de nuestro
querido e inolvidable
Lucius Walker en su
último encuentro con el
pueblo cubano.
Con los años, el Centro
ha alcanzado
reconocimiento y
legitimidad en el
barrio. No obstante, aún
nos encontramos con
algunas personas que lo
identifican con la
Iglesia Bautista
Ebenezer. ¿Por qué?
Porque lo más visible es
el reverendo Raúl Suárez
y la caravana de
Pastores por la Paz, aun
cuando ahí están la
capacitación a
diferentes grupos por
edades y temáticas en la
Formación en Educación
Popular Acompañada a
Distancia, el trabajo
comunitario realizado en
el Taller de
Transformación y
festivales que han
utilizado la concepción
y la metodología de la
Educación Popular.
No solo hemos recibido
ayuda material y
acompañamiento a
proyectos, sino también
la compañía espiritual
que nos ha dado el
reverendo Raúl Suárez
desde su misión de
pastor, director del
Centro y diputado a la
Asamblea Nacional.
Para nosotros, el Centro
Martin Luther King es
una escuela que va más
allá de un espacio
físico y se construye en
cada sitio cubano y
latinoamericano donde se
aprende a ser mejor
persona, con
independencia de credo,
raza, nivel escolar,
origen social. Por eso
aché, aché, aché; amén,
amén, amén.
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