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La red de educadores
populares —que desde
1995 y a través del
Programa de Educación
Popular y Acompañamiento
a Experiencias Locales (EPAEL)
anima el Centro Memorial
Martin Luther King es un
entramado social diverso
en cuanto a género,
color de la piel,
profesiones,
territorios, credos y
ocupaciones. Sus
integrantes asumen la
concepción y metodología
de la Educación Popular
como referente en sus
prácticas sociales. Se
distingue por promover
relaciones sociales
sustentadas en la
solidaridad, la
justicia, la equidad,
los sentimientos de
pertenencia e identidad,
la cooperación y la
inclusión social
expresada en el
reconocimiento a la
diversidad sexual,
religiosa y
generacional, entre
otras.
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La Red actúa en
disímiles
contextos y
dinámicas de
nuestra realidad
sociocultural |
La labor desplegada en
experiencias locales y
en grupos de Formación
en Educación Popular
Acompañada a Distancia (FEPAD)
ha sido una de las
maneras en que la red ha
puesto en práctica los
aprendizajes legados por
esta concepción y
metodología, motivada
por el deseo de
fortalecer nuestro
proyecto social a partir
de la promoción de una
cultura de participación
popular consciente,
organizada y crítica.
Muchas son las
contribuciones que hacen
los educadores populares
a lo largo y ancho del
país en el sentido de
mostrar cómo la
educación popular puede
incidir en el desarrollo
local y comunitario. Por
supuesto, no existen
recetas únicas para
implementar esta
propuesta, en la que si
bien es común la
aprehensión de una
filosofía de vida que
apuesta a la
participación popular,
esta se aplica
atendiendo a las
particularidades de los
contextos; y que los
recursos metodológicos
utilizados aunque
variados, subvierten
concepciones educativas
bancarias,
alienadoras para formar
sujetos críticos,
propositivos y
comprometidos con su
entorno y con Cuba.
En cierta ocasión le
pregunté a Esther Pérez,
una de las fundadoras
del programa EPAEL y
ahora coeditora de la
revista Caminos,
por qué tanta gente y
desde tantos lugares de
la Isla llegaba al
Centro con el deseo de
ponerse en contacto con
la Educación Popular.
Recuerdo que me dijo:
"Quienes vienen al
Centro para formarse
como educadores
populares, lo hacen por
propia voluntad, pues
responden a una
convocatoria libre.
“Los talleres, cuyo
único requisito es que
los participantes tengan
una práctica social
comunitaria concreta, no
ofrecen ningún título
válido para el
currículum, ni se
encadenan con el sistema
nacional de educación. A
menudo, los
participantes dedican al
taller su tiempo de
vacaciones anuales. Los
asistentes son diversos,
y las discusiones que se
producen a veces son muy
encendidas. Pero después
de la intensa
convivencia de dos
semanas, cuando al final
les preguntamos por qué
han invertido su tiempo
de esa manera, por qué
han venido, la respuesta
—que se expresa de
muchas maneras— siempre
hace referencia a un
mismo elemento: creen
que su realización
individual solo se
logrará si pasa por un
proyecto colectivo. Más
allá que sepan que ese
proyecto no está
totalmente delineado, de
que tengan
incertidumbres o ideas
diversas acerca de él;
no quieren rendirse a la
idea mezquina de que
vivimos y trabajamos
para consumir.”
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La Red actúa en
disímiles
contextos y
dinámicas de
nuestra realidad
sociocultural |
Inmensas son las
posibilidades de la
Educación Popular para
el trabajo social,
comunitario,
organizacional e
institucional pero sobre
todo, para promover que
niños, adolescentes,
jóvenes, mujeres y
hombres de nuestro país
se involucren con
compromiso y sentido de
pertenencia al
mejoramiento de nuestra
sociedad. Por ese camino
anda, desde hace 25
años, el Centro Memorial
Martin Luther King y los
proyectos que acompaña. |