La Habana. Año X.
28 de ABRIL al 4 de MAYO de 2012

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Dulce María Loynaz
Valoraciones

Emilio Ballagas

“Dulce María Loynaz ocupará sitio de honor entre los poetas que no hacen escaramuza del concepto de generaciones y no esgrimen el almanaque a modo de espada de caramelo. Se verá en ella al poeta constante que da fe de su existencia como tal; al poeta que no claudica, que sabe que su oficio es digno y sirve ese oficio con dignidad. Para nosotros, ella ocupa ya ese sitio privilegiado por la entraña y por el acento de su admirable poesía.”
 


Max Henríquez Ureña

“Dulce María Loynaz trae consigo una nueva sensibilidad. En sus versos la realidad y la fantasía suelen entrelazarse y confundirse a tal grado, que a veces resulta imposible marcar una línea divisoria entre las dos...”


Gabriela Mistral

“Para mí, leer Jardín ha sido el mejor ‘repaso’ de idioma Español que he hecho en mucho tiempo (...) los ‘Poemas sin nombre’ son puras condensaciones de poesía, el puro hueso del asunto.”


Cintio Vitier

“La cubanía de la autora de Jardín no se acerca menos al azul que a su diálogo con el verde, tiene el ‘mucho azul y mucho verde’ de nuestro Milanés, los dos muy transparentes. Dulce María es todas estas cosas: ella y su ámbito, natural y espiritual, Dulce María y la llegada de Juan Ramón a La Habana en el 36, Dulce María y su conocimiento directo de Lorca o la gentil hospitalidad que dio en su casa a Gabriela Mistral. Aunque en verdad —y aun mucho antes del triunfo de la Revolución— siempre fue una figura distante, distante de su propio entorno, de las mismas fiestas que a partir de su matrimonio se daban en su casa. Dulce María estuvo presente en todo gran momento de nuestra cultura en estos encuentros con los grandes poetas que nos trajo la Guerra Civil Española, lo que nos mueve a indagar por lo distante de su propia sonrisa, difícil sonrisa, que, de descifrarse, nos daría quizá el secreto de su poesía, que, como el de todo misterio verdadero, no reside en lo que oculta sino en lo que revela.

“Juegos de agua, de Dulce María y Entre los lirios, de Enrique Loynaz, son las más altas muestras de nuestro impresionismo poético.”


Eugenio Florit

“Autenticidad expresiva, sentido humanista, esencias nacionales son categorías firmemente vinculadas a una obra que, por objetividad y fuerza de sus valores, está llamada a crecer inexorablemente en su irradiación presente y futura.”
 

 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENES

Dulce María Loynaz
(1902-1997)

 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.