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Con sus puestas
consagradas a la
investigación en torno a
la identidad y la
memoria cubana, El
ciervo encantado arriba
a sus 15 años en la
escena, aunque el
comienzo data de 1992.
Entonces sus fundadores
seguían a
Nelda
Castillo, cuando —siendo
sus alumnos en el
habanero Instituto
Superior de Arte— se
involucraran en el
ejercicio de la
experimentación.
El ciervo encantado —que
fue el espectáculo
fundador— marcó ese
camino de investigación,
recuerda una de sus
fundadoras: la actriz
Mariela Brito, aún
integrante del
colectivo.
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El ciervo encantado |
¿Qué base sustenta el
trabajo del grupo?
Los entrenamientos, que
no son fijos. Ellos se
van desarrollando y va
decantándose con el
tiempo de la propia
investigación. Para cada
espectáculo se investiga
un entrenamiento
específico, por eso
todos tienen un lenguaje
que es el de Nelda como
artista y directora.
Cada uno reclama un
entrenamiento
determinado, además de
uno básico que Nelda ha
investigado durante
30 años y ha ido
conformando como una
especie de sistema que
tiene toda una lógica.
Todos los actores que
pasan por el grupo deben
transitar por ese
proceso de entrenamiento
para después pararse en
el escenario; porque
Nelda, de alguna manera,
construye al actor que
ella necesita para sus
obras.
El ciervo encantado se
identifica por títulos
emblemáticos:
De
dónde son los cantantes,
Visiones de la
cubanosofía, y
Variedades Galiano;
todos amparados por el
público y la crítica.
¿Cuánto tiempo de
preparación lleva cada
estreno?
Meses. La investigación
es larga y cada uno ha
sido diferente. Algunos
nos ocuparon más tiempo
y otros menos, porque
son como un material que
se acumula de otras
investigaciones, y salen
más rápido.
Por ejemplo
Cubalandia fue un
espectáculo que quedó
como una investigación
de Variedades…, que no
se usó por tener un
lenguaje completamente
distinto. Pero quedó
ahí, el personaje
surgió, y estaba como
suelto.
Un personaje que se
puede enriquecer en
cualquier momento de la
historia.
Sí,
es un personaje de
contexto. Por eso no le
nombramos puesta en
escena sino perfomance
en escena, porque es un
personaje que está en la
realidad e interactúa
con todos los cambios
que se puedan producir
alrededor de ella.
¿Cómo influyó ese
intercambio en
Cubalandia?
Fue muy interesante,
porque es una obra que
ha crecido mucho y el
espectador es otro
actor. Entonces las
propuestas del público
van cambiando los
textos. Hay cosas que
digo un día y al otro
no.
Pero además ha sido muy
buena la acogida, no
solo del público, sino
de la crítica que le
otorgó el Premio
Villanueva y a mí el
Caricato de actuación
femenina.
Además de la
investigación, El ciervo
encantado se caracteriza
por su trabajo dirigido
a las sensaciones del
espectador. ¿En qué
medida identifican esa
experiencia?
Muchas veces los
espectadores necesitan
regresar a ver la obra
varias veces. Porque son
muchos niveles de
lectura y, por ello, el
primer impacto que se
llevan es como la
sensación. Ya después
vuelven como para
introducirse más en lo
que está detrás de eso a
nivel conceptual e
ideológico.
Eso nos sucede mucho.
Tenemos espectadores de
casi 20 funciones de la
misma obra y eso es muy
halagador.
¿De qué manera trabajan
los textos en El ciervo
encantado?
Nelda propone un pie
forzado a partir de un
texto que no es teatral.
Nunca hemos iniciado el
trabajo desde un texto
dramático.
Ella nos da más
libertad, desde la
poesía, la narrativa,
el ensayo o incluso el
trabajo con la
plástica. Así sucedió
con Cubalandia,
por ejemplo, que lo
trabajé a partir de la
obra de Lázaro Saavedra.
Siempre hemos tenido un
contacto muy estrecho
con los artistas de la
plástica. Recuerda que
estuvimos 11 años en
la Facultad de Artes
Plásticas del Instituto
Superior de Arte.
Es decir, tenemos una
relación muy orgánica
con ese mundo y a partir
de ahí vamos
incorporando otros
textos, a los que
contribuyen la
investigación y el
entrenamiento.
Finalmente, Nelda decide
la selección de lo que
queda, aunque siempre
hay un pretexto fuerte;
que es como el tema, el
camino.
Pero al final hay un
texto teatral que ampara
a esa obra.
Sí, para un análisis
teatrológico, es muy
interesante.
Por ejemplo, en un
parlamento pueden
coincidir textos de tres
autores diferentes y,
sin embargo, tal parece
que es uno solo. Esa voz
que se crea es muy rica,
muy interesante.
Otra de las
características
importantes en las que
se realiza El ciervo
encantado, es su
búsqueda de las raíces
más profundas de la
identidad. ¿Cuáles han
sido sus principales
aportes en ese sentido?
La investigación casi
arqueológica de seres
maravillosos y
fundamentales de la
cultura cubana, que
muchas veces son
desconocidos, sobre todo
por los jóvenes que son
nuestros principales
espectadores.
Cuando introducimos a
Severo Sarduy, por
ejemplo, los estudiantes
de letras y de nuestro
entorno lo empezaron a
descubrir. A partir de
eso realizaron tesis y
obras plásticas.
Asimismo, Alfonso Bernal
del Riesgo —que es una
gloria de la ciencia
cubana, como fundador de
la escuela de psicología
en el país— tiene toda
una teoría de la
cubanosofía.
Entonces sacar toda esa
memoria, desde todos los
puntos de vista, ha sido
también de mucho aporte
para el público. |