La Habana. Año X.
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3 de FEBRERO de 2012

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entrevista con Kamyl Bullaudy

El misterio que nos acompaña: oficio de la textura 

Estrella Díaz • La Habana

Fotos:

Este 26 de enero —y hasta igual día del mes de febrero— estará abierta al público en la Casa natal de José Martí, en la emblemática Calle de Paula, hoy Leonor Pérez, de La Habana colonial, la exposición El misterio que nos acompaña, del artista de la plástica Kamyl Bullaudy, considerado por la crítica especializada uno de los creadores nacionales que en estos momentos trabaja con mayor asiduidad, recurrencia y profundidad la figura del Maestro.

La exposición se realiza a propósito del aniversario 159 del natalicio del Héroe Nacional cubano e incluye ocho telas y cinco esculturas. También la muestra es una manera de festejar su 50 cumpleaños y esta sería, igualmente, su exposición personal número 50.

Con estos antecedentes conversamos en entrevista exclusiva para La Jiribilla.

“El misterio que nos acompaña está asentada en un trabajo que estoy desarrollando en los últimos años y tiene que ver con el recicle de materiales. Con ellos voy armando estas estructuras con la imagen y la forma iconográfica de Martí, pero, a veces, voy un poco más allá. Por ejemplo, en las obras escultóricas no está la figura expedita de Martí, pero cuando te enfrentas a ellas encuentras —en lo más íntimo— que es una obra totalmente inspirada en él.

¿Reciclar con una visión martiana?

Son elementos que voy reciclando de cualquier parte de la ciudad —sacados de la basura, básicamente—, pero en el caso específico de la pieza que da título a la exposición es a partir de pedazos de maquinarias de industrias —ruedas dentadas, piñones, etc. —. Hay una pieza (“Martí en tiempos modernos”) que, creo, resultará muy interesante; está confeccionada con engranes e incluye parte de un motor de un automóvil. Todas las piezas están patinadas con negro mate, de modo que queda atrás el anterior discurso de las piezas oxidadas. Es otro enfoque y otro tratamiento que le estoy dando al hierro. Experimento.

Su forma de trabajar continúa siendo la de ir ensamblando las esculturas sin intervenir el soporte…

Exacto. Tal y como llegan a mí estos aparentes desechos los voy ensamblando, es decir, no los intervengo, no les varío su forma originaria. Siento que es como armar un gran rompecabezas y creo que es un ejercicio de composición formidable porque te tienes que entregar al máximo para lograr un discurso. Al final, siento que cada pieza encaja perfectamente en el lugar: es algo prodigioso, pero requiere de mucho trabajo.

Hábleme sobre el formato de las esculturas…

Son de mediano formato porque como pesan tanto no es conveniente hacerlas demasiado grandes. Hay una escultura que es para colgar de la pared —que está integrada por el bigote y los ojos de Martí, en hierro—. Esos  tres elementos de modo muy minimalista dan la iconografía del Maestro.

¿Y las telas?     

Gran formato y mediano formato. Desde que me planteé esta exposición, quise hacerla muy matérica y las telas no escapan de esto — ¡por supuesto no tienen hierro!—, pero sí otros elementos muy matéricos como sacos de yute, telas pegadas y superpuestas en las que se ve el oficio de la textura.

En una ocasión me aseguró que a pesar de emplear la figuración, se consideraba un abstracto, ¿cómo se da en esta muestra tal dicotomía?

Aquí también me realizo como abstracto a la hora de ir armando las telas que las pienso como esculturas, o sea, las asumo a partir de la tridimensión. En el momento en que estoy pegando todos estos elementos y ando inmerso en el proceso de iniciación del cuadro, es la parte mágica porque después empiezas a sufrir cuando al cuadro le falta esto, o aquel  color no encaja o la línea no complace o me sobra este elemento…. Entonces uno se desgarra. Por eso, repito, en la fase inicial es que siento que funciono como un abstracto, con total libertad.

¿Cuál  es  el  hilo  conductor  o  tal  vez  el  antecedente  más  directo  de El misterio que nos acompaña?      

En enero de 2011 hice en la galería Carmen Montilla una exposición personal que se tituló Paisaje cubano a propósito del cumpleaños de la emisora Habana Radio, de la Oficina del Historiador. En Paisaje cubano aposté por el Martí raigalmente cubano, por los símbolos patrios, por la cubanía, por la identidad, pero esta muestra va mucho más allá.

Con El misterio que nos acompaña me apego al Martí universal, poético, por esa fibra que se desase… por eso en esta muestra hay mujeres, como estuvieron presentes en la vida del Apóstol; está el Martí cercano a la naturaleza, el hombre apegado al desarrollo, a la industrialización, a su interés permanente por la ciencia y la técnica en la época que le tocó vivir. En una visión hacia el Martí más universal y abarcador. Pero por encima de todo, esta exposición está concebida a partir de la más absoluta y pura sinceridad. Amo a Martí.         

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.