I - La primera de estas fotos retrata toda una época, justo como
no podría explicarlo ni el mejor libro de historia, una foto,
solo una basta para mostrar la ceguera patria que intentaron
hacer padecer a los hombres dignos de esta tierra, hombres que
justo después (en el 59) lograron arrancarse la venda de sus
ojos.
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II – La segunda imagen es justamente del 59. Es el Che. Y hay
tantas imágenes del Che…, sin embargo, esta me resulta
diferente. La fotografía es luz, pero aquí la luz es el Che, un
Che rodeado por la gente, por multitudes desenfocadas donde, no
se sabe explicar cómo, su imagen es la más nítida, y se
vislumbra a la niña que lo abraza, solo una rendija de su rostro
reposando en el cuerpo del Hombre, y la mano del Hombre tierna,
protectora, la cabeza gacha, los ojos semiderruidos con esa
media sonrisa tan sabida por todos…
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III – Fidel, el Fidel de las cañas, pero no la primera y más
conocida imagen de esa secuencia, sino otra, justo donde un
Fidel sacia su sed (y es que pareciera que Fidel no descansa
nunca). Su camisa empapada lleva el peso del esfuerzo y se
detiene un momento, solo un momento, este, para después seguir
andando.
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IV – Angola, 1982. Un niño asesinado por las balas del ejército
invasor. Ya no se ve en la fotografía, los soldados cubanos le
dan sepultura. Toda una historia de dignidad y respeto detrás de
una sola toma. Alguien sale a buscar flores, otro le coloca una
cruz de madera. Miradas tensas, atentas... La madre, desde el
fondo les confía su propio hijo. Los hombres, también casi
niños, llevan en sus ojos la marca indeleble de la guerra.
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V – Quizá sea la más cubana de sus fotografías. El cubano
clásico “vacilando” a la mulata que, para más, está desnuda. El
cubano es el gran periodista Ciro Bianchi, la mulata
santiaguera: una modelo que posa ante el pintor sugerido en la
esquina inferior derecha. El momento es mágico.
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