La Habana. Año X.
14 al 20 de ENERO
de 2012

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Exposición La tierra más hermosa

Bitácora fotográfica para viajar de España a Cuba

Mabel Machado • La Habana

Fotos: Kike (La Jiribilla)

Decía Berenice Abbott que el retrato de una ciudad es el trabajo de una vida y que ninguna foto es suficiente porque la ciudad está cambiando siempre: todo en ella es historia, desde sus ladrillos hasta la respiración de sus hombres y mujeres. Ninguna imagen puede dibujar un país. Ni siquiera si está llena de feeling y de símbolos como las “Changing New York” de la Abbott.

Una selección de la obra de 11 fotógrafos españoles sobre Cuba se muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes. La exposición pretende perfilar un mapa de la Isla. Como las notas en las bitácoras de los primeros bosquejos tomadas por navegantes ibéricos venidos a las Américas, las fotografías recogen asombros de viaje, fascinaciones por el encuentro con un espacio geográfico-arquitectónico distinto, cultural y políticamente único. 

Los artistas han convenido en llamar a Cuba “la tierra más hermosa”. La apropiación de las primeras palabras pronunciadas por el genovés Cristóbal Colón al poner pie en la playa virgen cubana, son la prolongación de su admiración y sus afectos. Las instantáneas acarician un delirio de cinco siglos, un apareamiento de cinco siglos, un extrañamiento y una devoción mutua de cinco siglos.

Tiene a bien el historiador Eusebio Leal anotar que “ante Cuba —tema particularmente sensible al pueblo español y a sus hombres de talento e ingenio— nadie queda en posición vertical. A este país, a esta nación forjada en tantos avatares, se le ama para siempre o se le traiciona abandonándola a su suerte. Quienes optan por lo último deberían saber que nuestro tesonero empeño de, con terca voluntad, ser lo que somos o lo que queremos ser, no es más que el fruto de aquellos que, llegados a la Península, una vez vinieron acorazados con sus armas, pero también con sus sueños”.


García Alix, 1998

Las instantáneas de Alberto García-Álix, Premio Nacional de Fotografía de España en 1999, van tras las historias personales de los viejos emigrantes que se quedaron en la Isla después de la segunda Guerra de Independencia y en las primeras décadas del siglo XX. Los retrata en blanco y negro, de modo que las sombras penetren y duelan en las arrugas. Encubre el fondo detrás de las medias sonrisas, lo difumina como se desdibujaron miles de pasados, lo diluye como a quien importa poco el contexto en que se vive ahora. 

En colores, sin embargo, se exhiben los primeros planos de Toni Catany, inspirados en la religiosidad y el mestizaje de la Isla. Los mulatos son jóvenes, los hijos de los hijos de los hijos del español y la negra que hoy adoran a Santa Bárbara y a Babalú Ayé. Hay verde en los ojos de los mestizos: miran fijo al frente, retadores, con el coraje de los guerreros y la suspicacia de las diosas de las aguas.

José María Díaz-Moroto captura guiños, picardías de los muchachos, sapiencia en la sonrisa de los viejos, soledad en los espacios habitados. Los retratos ambientados del también conservador y conferencista español, se han hecho desde el humor y la paradoja, un signo que atraviesa igualmente las fotografías de Juan Manuel Díaz Burgos. Este autor, cuya obra se ha mostrado en varias ocasiones en Cuba, consagra la lente a escenas cotidianas, al hecho rutinario del peinado, de tender la ropa o de afeitarse. En este caso el fotógrafo sí se viste de descubridor, husmea en las intimidades, espera detrás de los besos, y encuentra allí escenas que no ha visto jamás en la madre España.

El componente histórico que ha aportado más singularidad a la actualidad de la Isla no escapa a los cuadros de esta exposición. El veterano Enrique Meneses tuvo la oportunidad de subir a la Sierra Maestra como periodista en el año 1957 y de convivir con la guerrilla de Fidel durante diez meses. Algunas de sus instantáneas se cuentan entre las más difundidas del período revolucionario y se agrupan aquí a modo de regreso y de homenaje.


“Fidel Castro”. Sierra Maestra, Meneses, 1958

Para fotografiar a Cuba no faltaron en esta exposición los carteles y las consignas políticas, los juegos y la espontaneidad de los niños, los edificios coloniales, el malecón de La Habana, la caña, los coches americanos antiguos, las playas, las bicicletas. Las imágenes dibujan un cuadro tradicional al que la barcelonesa Isabel Muñoz aporta uno de los elementos más singulares: la sensualidad y el erotismo del cubano, que se exorcizan en el baile, en las manos que se estrechan, en los pies que se juntan, en las miradas que se cruzan. La cámara, sin embargo, buscó las curvas y los vaivenes en la rumba, en el danzón, en el ballet clásico aludiendo directamente a las fusiones y encuentros aparentemente arbitrarios en la vida de la Isla.

El conjunto de los cuadros de estos 11 fotógrafos le otorga la razón a la Abbott. Describen un paisaje interior, afectivo, romántico. Son la realidad, pero no el todo. La realidad cubana es tan compleja como inabarcable. Sin embargo, hay en la muestra un interés por trascender la fatuidad del momento en la pluralidad nada despreciable de generaciones, de estilos, de perspectivas y de intenciones fotográficas representadas.
 


 
 
 
 


GALERÍA de obras
Exposición La tierra más hermosa, Cuba

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.