|
Tres números especiales
de
Bohemia en 1959
con motivo del triunfo
revolucionario sirvieron
de bisagra a la etapa
gloriosa del
fotoperiodismo cubano.
Estas ediciones tuvieron
una tirada de un millón
de ejemplares y fueron
nominados Bohemias de
la Libertad. El 11
de enero saltó el primer
número con 208 páginas,
el 18 del propio mes
continuaría su segunda
parte y el 1ro. de
febrero la tercera.
El magazín hizo un
amplio despliegue
gráfico nunca antes
visto en medios
nacionales. Los temas se
centraron en el triunfo
del pueblo y el Ejército
Rebelde, la marcha
triunfal de la caravana
de la libertad por toda
la Isla, un recuento de
los crímenes cometidos
por la tiranía derrocada
a lo largo de su
estancia en el poder y
los juicios públicos
celebrados a los
esbirros batistianos.
Muchas de las fotos
nunca habían sido
publicadas motivo de la
férrea censura
establecida en Cuba
desde el golpe de Estado
de Fulgencio Batista, el
10 de marzo de 1952.
Comienza en Cuba una
etapa fecunda en muchos
sentidos a partir de
enero de 1959. Es
unánime el respaldo del
pueblo al gobierno
revolucionario y a las
nuevas transformaciones
sociales. “Fue a la
fotografía a la que le
correspondió con mayor
fuerza que a cualquier
otro género artístico
expresar su relación con
la sociedad, pues fue el
valor testimonial el que
definió el carácter
social y respaldó el
planteamiento político
elevando a través del
arte lo cotidiano”.
Muchos de los medios de
comunicación de entonces
se mantuvieron saliendo
de modo normal. Se
sumaron otros: el
periódico vespertino
Combate del
Directorio
Revolucionario 13 de
Marzo; otros hasta
entonces de circulación
clandestina, como el
periódico Revolución,
órgano del Movimiento 26
de julio, y Noticias
de Hoy, órgano del
Partido Socialista
Popular que aunque
legalizado había sido
censurado y atacado en
algunas etapas.
Revolución
y Noticias de Hoy,
fueron los más
destacados exponentes
del periodismo
revolucionario. Fue dura
la lucha contra los
medios de corte
reaccionario ya
existentes como
Prensa Libre y
Avances o el
poderoso y centenario
Diario de La Marina.
Noticias de Hoy
se había fundado en mayo
de 1938. Fue clausurado
luego del asalto al
cuartel Moncada en 1953.
Aunque desde sus inicios
no se autodenominó
órgano oficial del
Partido Comunista, si
representaba a los
afiliados cubanos. “Al
periódico Noticias de
Hoy lo caracterizó
su fidelidad a los
intereses de la clase
obrera, del campesinado,
no hubo una acción en
toda la lucha de nuestro
pueblo, y de las
organizaciones
sindicales y las
organizaciones
progresistas que no
apareciera el periódico
abanderando esas
concepciones, esos
intereses de los
trabajadores”.
(Guevara, 2007: p.204)
Por su parte, el
periódico Revolución
se creó luego del
desembarco del yate
Granma, en diciembre de
1956. Fue una
alternativa clandestina
y bien organizada de
prensa rebelde para
difundir el mensaje
revolucionario a toda la
Isla. Empleó una
estructura sencilla y
funcional. Desde el
principio estuvieron muy
bien delimitados sus
objetivos de organizar,
orientar y divulgar la
ideología revolucionaria
para el pueblo cubano.
Desde su salida pública
en 1959, Revolución
se destacó de inmediato
por ser la contraparte
del conservadurismo y la
rutina periodística.
Sin duda, un factor
importante en la
proyección del nuevo
sistema periodístico fue
la fotografía. A partir
del 59, gracias a la
fotografía, la
Revolución y sus
personajes le dieron la
vuelta al mundo.
“El movimiento
fotográfico fue la
expresión artística más
representativa de la
Revolución en su
nacimiento. Fue esta
manifestación, por su
propia naturaleza, la
que primero dio
respuesta —en bloque—,
como imagen artística, a
los imperativos
políticos y estéticos
del nuevo proceso. Y no
es de extrañar que este
haya sido el momento de
mayor reconocimiento del
valor social del
fotógrafo y la
fotografía en Cuba.
(…)
“Fue en la prensa donde
se hizo evidente que la
fotografía hablaba un
nuevo lenguaje, donde se
expresaron con mayor
claridad las
agudizaciones de la
lucha de clases.” (Haya,
1980: p.53)
Aunque periódicos
tradicionales siguieron
su curso y se destacaban
en la parte fotográfica
como es el diario El
Mundo, lo cierto es
que la mayor parte de
esa iconografía épica,
fueron publicadas en el
periódico Revolución
y la revista INRA,
del recién creado
Instituto Nacional de la
Reforma Agraria. La
fotografía tuvo en las
páginas de estos medios,
el mejor momento de la
historia del
fotoperiodismo en Cuba.
“Si la revista Life
mostraba con orgullo los
ensayos de Eugene Smith,
y la revista O'Cruceiro
la obra de José Medeiros,
Cuba lanzaba INRA
apoyada en el talento de
Raúl Corrales como
editor de fotografía.
Allí estaban los hechos
al alcance de la mirada,
un mundo que no
necesitaba
intermediarios, se
expresaba por sí mismo,
testimoniarlo,
convertirlo en historia
gráfica, en memoria
colectiva era el reto.
La Revolución estaba
allí, solo había que
captarla, afirmaba Raúl
Corrales, acompañado de
Ernesto Fernández,
Agraz, Tirso Martínez,
Canales, Ante, Salas,
Mario Ferrer y Mayito,
dar fe de ello en las
imágenes del combate
durante el ataque
mercenario de Playa
Girón y de la
Alfabetización preñada
de esperanzas que se
desarrollaba en el mismo
tiempo. Las armas, la
derrota de los
mercenarios, el
hundimiento del buque
madre, contrastan con
las conmovedoras fotos
de los alfabetizadores.
“No hay hechos que no
fueran testimoniados: la
entrega de los títulos
de la propiedad de la
tierra, los momentos de
la Crisis de octubre, la
participación popular
tras el atentado al
buque La Coubre y ese
instante que Korda capta
por sorpresa y
transforma la imagen del
guerrillero
convirtiéndola en la más
divulgada en la historia
de la fotografía,
haciendo valederos los
planteamientos de Henri
Cartier-Bresson y su
teoría del instante
decisivo.” (Vent Dumois,
2008).
La fotografía tenía
reservado grandes
espacios y versatilidad
de géneros como el
fotorreportaje para
abordar los más diversos
temas. Se hizo habitual
ver publicadas
fotografías a tamaño
completo de una página.
Precisamente, es por
medio de la fotografía
que el periódico
Revolución expresa
una política editorial
redonda, definida. La
sensación de ventana de
la realidad que provocan
sus imágenes
fotográficas, reflejan,
sin duda, la voz de
aquellos estilos de la
cultura que resultan ser
valederos de la
modernidad. También la
voz de las ideas e
intereses del gobierno
revolucionario.
Coincidieron en
Revolución grandes
maestros del lente como
Osvaldo Salas y su hijo
Roberto (Salitas), Raúl
Corrales, Alberto Korda,
Ernesto Fernández,
Liborio Noval, Jesse
Fernández y Mario García
Joya, por solo mencionar
a los más reconocidos.
“Del habitual trabajo
individual pasan al
método colectivo, se
discute el material para
publicar o el número de
imágenes. No se
fotografía al otro, sino
a sí mismo, se comparten
ideas, un motivo tiene
muchas miradas, se
construye el mapa
fotográfico del país. La
fotografía perdía la
inocencia, como afirma
el fotógrafo brasileño
Miguel Río Branco, se
afilia a una causa que
considera justa, toma
partido. Ella registra
la belleza y el
conflicto, los triunfos
y las luchas, de las
trincheras a los
trabajos voluntarios, de
las marchas y
concentraciones a las
memorias de los viajes.
Se nutre el legado de un
caudal fotográfico que
va ganando el
reconocimiento nacional
e internacional.” (Vent
Dumois, 2008).
En el campo de la
gráfica y el diseño,
Revolución hizo
honor a su nombre.
Constantemente
experimentaba cambios
novedosos de formato y
diseños en la primera
plana. Según el doctor
Jorge Bermúdez, uno de
los investigadores y
especialistas más
consagrados en materia
visual en nuestro país,
la portada del primer
número de Revolución
en la Revolución,
vislumbra el auge
posterior del cartel
cubano.
La conjugación del
diseño y la fotografía
tuvieron su punto clímax
en Lunes de
Revolución,
suplemento cultural del
periódico; un semanario
de corte sociocultural,
de formato
tabloide-ilustrado
similar a los
suplementos culturales
franceses de finales de
los 50.
El punto de mira a
partir del 59
Hurgar en las dinámicas
de los acontecimientos
de la naciente
Revolución fue el punto
de mira de la fotografía
de prensa cubana a
partir del 59. Desde sus
hechos más heroicos
hasta el recurrente
protagonismo de los
personajes épicos y
populares de la
cotidianidad.
El ámbito fotográfico
era protagonizado por
jóvenes de entonces que
en su mayoría venían
realizando distintas
labores en muchos de los
medios periodísticos y
publicitarios existentes
en el momento. Algunos
de ellos: Osvaldo y
Roberto Salas, Mario
García Joya (mayito),
Alberto y Luis Korda,
Raúl Corrales, Jesse
Fernández, Liborio
Noval, entre otros.
Osvaldo Salas trabajó
para importantes medios
de noticia en Nueva
York; Jesse Fernández
estuvo en la prestigiosa
revista Life y
Raúl Corrales junto con
Oscar Pino Santos había
hecho algunos trabajos
fotorreporteriles para
la Cuba Sono Films en
zonas rurales de la Isla
antes de 1959. Por su
parte, otros estaban
vinculados a la imagen
por la parte
publicitaria: Liborio
Noval era laboratorista
de los estudios Siboney
perteneciente a una
firma publicitaria y
Alberto y Luis Korda
tenían un estudio
fotográfico en La Habana
dedicado en un primer
momento a la fotografía
de modas.
“Alberto Díaz Gutiérrez
fundador con Luis A.
Pierce de los Estudios
Korda, de donde toma su
nombre, realiza trabajos
para las más importantes
compañías publicitarias
del país. Korda, con la
versatilidad con que
después hizo gala,
fotografiaba también
modas, con una fuerte
influencia como él mismo
aseguraba, de los
fotógrafos
norteamericanos Irving
Pen y Richard Avedon,
convirtiéndolo en el
pionero de esa
manifestación en el
país.” (Vent Dumois,
2008).
En sentido general, la
madurez y los
conocimientos para hacer
fotografía de prensa los
fueron obteniendo con el
trabajo diario. Sin
embargo, tenían a su
favor que ya desde los
años 40 se había visto
en Cuba, sobre todo en
el campo publicitario,
el incremento del uso de
la imagen en detrimento
del lenguaje escrito, y
la representación más
naturalista de la
realidad pasaba a ser
paulatinamente del
dominio de la imagen
fotográfica.
“El fotógrafo se tropezó
con una realidad que
violentó sus conceptos
en todos los sentidos.
Lo inmediatamente
evidente fue un cambio
en el aspecto formal de
esta fotografía. Los
equipos tradicionales no
resultaron adecuados
para la movilidad
requerida por la nueva
situación y se
generalizó un estilo de
fotografiar con luz
ambiente y cámara de 35
mm.” (Haya, 1980: p.54)
Algunos de estos
fotógrafos ya utilizaban
el modelo de cámara
reflex (como los Korda)
y todos, el formato de
35 mm. La forma
rectangular, horizontal
o vertical fue la
alternativa que
prefiguraba a la hora de
componer para entonces
hacer la foto.
Este formato propuso,
además, una serie de
características
creativas que realzaron
la calidad estética de
las fotografías de este
período. Por ejemplo, la
posibilidad de basar sus
composiciones en una
simetría acostumbrada
por el diseño de las
paginaciones en medios
impresos. De la misma
manera poder utilizar,
antes de apretar el
obturador, las líneas
diagonales como trazos
directos de mayor
alcance para el
recorrido de las
lecturas gráficas. Así
encontramos una atención
especial en la
perspectiva.
Un aspecto importante es
la capacidad de usar
correctamente la
dirección de la luz por
muchos de los fotógrafos
de prensa de esta fecha.
Trabajaban en
condiciones de luz
ambiente. Al concebir la
composición de la luz de
una foto, lo decisivo no
es solo la fuente y su
lugar, sino también la
influencia de los
objetos que, en parte o
por completo, ocultan
los rayos de la luz que
caen sobre la escena.
Cuenta Liborio Noval,
fotorreportero de
Revolución, que la
necesidad los hizo
especialistas en cuanto
al trabajo con las
luces, pues nunca
contaron con flashes ni
pudieron escoger
películas de alta
sensibilidad.
“Trabajábamos —dice— con
carretes que en la
mayoría de los casos
venían del ICAIC.
Entonces teníamos que
revelar un pedazo para
ver si ya no se había
expuesto antes porque
fácilmente te
encontrabas un pedazo de
filmación de Santiago
Álvarez debajo de tu
foto.” (Liborio Noval)
Las mismas carencias
ocurrían, como es de
suponer, con las cámaras
y los objetivos. En
muchos casos trabajaban
con lentes fijos y
muchos de estos
objetivos eran de poca
distancia focal. De la
misma manera trabajar
con la profundidad de
campo les permitió
obtener infinidad de
variaciones. En muchas
de las fotos, todo es
nítido, no enfatizan
ninguna parte (regla de
muchas de las fotos
pertenecientes a la
épica revolucionaria).
Característica esta que
obliga a prestar
atención a todo el
contenido del cuadro
como un sistema
integral. Pero no por
ello faltaron los
primeros planos
denotados con fondos
ligeramente difuminados.
También e
intencionalmente, el
fuera de foco para
destacar disímiles
atributos, una bandera,
un rostro. Y también las
instantáneas donde el
fondo y primer plano son
borrosos y solo los
objetos a media
distancia están a foco.
A partir de los
fotógrafos cubanos de
los 60, comienza a verse
una marcada destreza
técnica y empírica que
legan a sus semejantes
de las décadas
posteriores.
Los que graficaron los
primeros años de la
Revolución tuvieron que
adaptarse a las pocas
condiciones materiales
que en sentido
fotográfico existían
—existen— en Cuba. La
euforia masiva por el
triunfo y las nuevas
medidas sociales,
necesitaban ser
fotografiados para
legitimar lo que para
muchos resultaba ser una
utopía. Ahí quedó
congelada por Corrales
la caballería de
mambises barbudos
entrando triunfantes
esta vez a cada rincón;
las testimoniales
escenas de Ernesto
Fernández; las
milicianas y la plaza
desbordada por el pueblo
(hasta en una farola) de
Korda; los
alfabetizadores de
Mayito o los guajiros en
La Habana y las
enérgicas multitudes en
la Plaza captadas por
Liborio Noval.
|
 |
“Esta nueva imagen ahora
lo invadía todo, donde
tradicionalmente se
pintaban muros con
imaginarias y sublimadas
muchachas publicitando
algún producto, ahora
aparecía insólitamente
una maravillosa escena,
especie de ceremonia
(agraria), donde Fidel
hace entrega a algunos
campesinos de los
títulos de propiedad de
la tierra.
(…)
“Fue muy usual que
durante los momentos más
delicados y decisivos,
en apoyo a las
patrióticos y dramáticos
llamados de la
Revolución, se utilizara
la fotografía como
lenguaje para
sensibilizar a las masas
a través de la prensa o
impresa directamente en
carteles y vallas, con
textos como los
siguientes: “Estos
cubanos necesitan tu
ayuda”, “Es tuyo
habanero”, “¡Comandante
en Jefe ordene!” (Haya,
1980: p.54)
Los marcos ideológicos
que envuelve a la
fotografía de los 60,
están ajustados a una
responsabilidad social,
con fines educativos. Es
una condición espontánea
que asumen los
fotógrafos de la época y
que legan luego como
fundamento.
Instauraron un ingenio
particular que en alguna
manera permitió que el
fotoperiodismo del
primer quinquenio de la
Revolución sea, por la
excelente calidad, el
paradigma gráfico dentro
de la historia de la
fotografía en Cuba. |