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“Una historia de amor
fustigada por el deseo
de emigrar o la voluntad
de permanecer en la Isla
y las razones para cada
una. Una mirada a la
Cuba de hoy desde la
cotidianidad y la
literatura. Una
reflexión sobre el mundo
de estos días”.
Esa es la propuesta de
la escritora cubana
Mylene Fernández Pintado
(1963) en su más
reciente novela, La
esquina del mundo.
Con ella, la autora
regresa y sintetiza
algunos de sus temas
recurrentes como la
emigración y las
relaciones humanas que,
a decir de la
investigadora literaria
Zaida Capote Cruz,
componen las dos
direcciones
fundamentales desde las
cuales discursa la
obra.
La esquina del mundo
(UNIÓN, 2011) fue
presentada este jueves 6
de enero en una
abarrotada sala Rubén
Martínez Villena de la
Unión de Escritores y
Artistas de Cuba. El
lanzamiento sirvió,
además, como homenaje a
la artista plástica
Ileana Alonso,
recientemente fallecida,
quien tuvo a su cargo el
diseño de la portada y
acompañó a la escritora
en las primeras lecturas
de la obra.
Marian, la protagonista
de la anécdota, es una
profesora de Lengua
Española cuya vida
transcurre sin aparentes
sobresaltos hasta que se
encuentra con el primer
libro de un joven
escritor.
Para Capote Cruz, la
novela remite
inevitablemente a los
anteriores textos de
Mylene, pues viene a
cerrar asuntos visibles
en Anhendonia,
Otras plegarias
atendidas, Litle
woman in blue jeans
y Vivir sin papeles,
como el dilema entre
irse o permanecer en la
Isla y las relaciones
afectivas y sicológicas
entre los seres humanos.
Además, se inserta en el
panorama de la
novelística femenina
contemporánea con una
poética particular.
Fernández Pintado ofrece
una mirada a la realidad
social fuera de
esquematismos y
profundiza en la
psicología de sus
personajes para
describir la manera en
que se tejen relaciones
de pareja, sociales,
familiares, sexuales, de
amistad, etcétera.
La emigración es un tema
bastante tratado en la
narrativa de los últimos
tiempos, mas, a decir de
la presentadora, en
La esquina del mundo
la escritora incorpora
la perspectiva de
enfrentar desde las
relaciones humanas las
consecuencias de la
partida. “El texto
ofrece un catálogo
completo de las
posiciones humanas ante
la realidad de la
emigración. Es un tema
que nos toca a todos
porque con él tenemos
que vivir cotidianamente
la mayoría de los
cubanos”, señaló Capote
Cruz.
“En la novela está
perfectamente diseñado
desde el punto de vista
de los personajes. Uno
está leyendo una
historia de un amor
frustrado, pero posible,
y todo el tiempo los
personajes están
comentando sus propias
ideas acerca del asunto.
Quién toma una decisión,
quién toma otra, por qué
lo hace”, continuó.
La investigadora destacó
además la ironía que
caracteriza la prosa de
la novelista, una visión
que muchas veces
incorporan sus
personajes femeninos
para sobreponerse a las
circunstancias de
desventaja en que se
encuentran.
Asimismo, participa del
debate sobre lo que debe
ser la literatura,
puesto que su
protagonista es una
profesora de Letras,
razón que la escritora
“aprovecha para
cuestionar esa visión
apocalíptica de Cuba y
de lo que debe ser la
literatura cubana, y se
vuelve una especie de
rescate de una
posibilidad de estilo,
de profundidad, de
diversidad”, acentuó
Capote Cruz.
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