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“Poesía colmada de
vivencias, se enriquece
además por el cuidado
formal, de singular
calidad, trabajo que sin
duda hace de este libro
un ejemplo altamente
atendible dentro del
panorama de la lírica
cubana de los últimos
diez años. Puede
afirmarse que Música
vaga (Letras Cubanas,
2002) es el testimonio
de la plenitud de un
poeta que ha venido
construyendo su obra
desde su propia vida,
desde sí mismo, y no a
la manera de un
ejercicio verbal mejor o
peor elaborado.”1
Enrique
Saínz
“Fotos de la memoria
(2001-2007) es libro de
textura armónica, es
libro ‘callado’, hasta
cierto punto tentativo,
pero tentativo no en el
sentido de probar
fuerza, de intentar,
sino de provocar en el
lector, precisamente,
las emociones que puedan
provenir de esos
intentos, de ciertos
conatos que siempre
encuentran lugar en el
sentido de la dinámica
de la sinceridad.
Alberto Acosta-Pérez no
nos entrega un libro de
corriente rápida y
poderosa, o acaso
turbulento, sino una
obra donde no tienen
cabida las
transgresiones y el
lenguaje no es, en sus
manos, un mero juguete.
Textos pensados y
sopesados, son fruto de
una inteligencia poética
y creadora y de un
proyecto existencial
auténtico moldeado desde
su propia intensidad
como ser humano. Es
libro de definiciones.2
“...sus componentes
poéticos no se
abroquelan en lo
puramente reflexivo,
sino que, a la vez,
construyen en algunos
casos historias, riesgo
que corre el autor aún
en los hai kais,
y del que sale airoso
sin hacer concesiones
fraudulentas, sino
ganado por una
premeditada huida de los
arquetipos.”3
Cira
Romero
“La obra de Alberto
Acosta-Pérez es un
diálogo constante
consigo mismo y con el
tiempo, donde la memoria
no es capaz de devolver
a plenitud —ni siquiera
en su dimensión
imaginaria— el pasado
tanto el de la
felicidad, como el de la
angustia. Estas
preocupaciones lo
distinguen del resto de
los poetas de su
promoción, no porque sea
el único, sino porque en
los demás no tienen el
lugar central que ocupan
en su poesía. (...)
“Sus conceptos del
tiempo y de la vida,
alejados de todo
esencialismo, se exponen
en su sentido más humano
y fugaz, condicionado
por la sociedad. De ahí
que algunos de sus
versos cuestionen tanto
la historia
sociopolítica, como su
propia historia
personal. (...)
“En Música vaga
se reúnen más de cien
poemas que trascienden
lo meramente íntimo para
adentrarse en territorio
más vasto donde se cifra
toda una experiencia del
hombre en su acontecer
vital. Así el cuerpo que
revisa la memoria es, a
la vez, cuerpo del
poeta, de la ciudad y de
la Isla. Porque en estos
textos, donde se expresa
una corporalidad difícil
en lo que se refiere a
su representación ante
el mundo y a su
libertad, el cuerpo es
un espacio donde se
materializan los relatos
y figuraciones sobre lo
‘real’ y lo ‘literario’.
“Los modos del cuerpo en
la textualidad de
Acosta-Pérez expresan
siempre una tensión al
exponer una identidad,
ocurriendo un juego
preformativo de la
carne. Mudar la carne en
otra a partir del cambio
de género en el sujeto
que enuncia es
trascender sus propias
verdades produciendo
otras identidades
textuales y personajes
que, sin dejar de hablar
desde su propia carne,
ocultan siempre la piel.
La unidad del sujeto
enunciador —recuperada
finalmente en la
pluralidad del texto— se
disuelve para dar paso a
otra voz que permite
burlar los límites que
impone la identidad
genérica a la expresión.
(...)
“Cuando pensamos en el
carácter de autenticidad
que tiene esta poesía,
apreciamos mejor la
calidad del arte con que
se expresa. (...)”4
Alexander Pérez-Heredia
“Alberto Acosta Pérez
trasluce en sus versos
la melancolía ante los
momentos idos,
irrecuperables; rememora
su infancia y rescata de
la nada anónima las
experiencias que
determinan su
sensibilidad ecléctica,
forjada por los
sinsabores y sobrecogida
por la condición mortal
del hombre.”5
Luis Rafael
Hernández
“...hay en su poesía una
profunda asimilación
existencial de su
circunstancia, y un
matiz sentimental que
conoce la
intelectivación rilkista
o baqueriana, un sufrir
callando que prende
fuego en los versos,
como en aquella poética
del dolor que puede
hallarse en los orbes
martianos.”6
Félix
Bolaños
“Alberto [Acosta-Pérez]
ha ido transitando hacia
la limpieza y la pureza
del lenguaje, cualidades
que se conjugan,
asimismo, con un fino
erotismo, al tiempo que
su voz lírica emprende
otras búsquedas, de
naturaleza filosófica y
acento conceptual,
marcado el poeta por la
trascendencia de la
vida y angustias
existenciales que
encuentran, siempre en
su escritura, la
respuesta del amor.
(...)
“En la lírica cubana
contemporánea el cuerpo
es más que un tópico o
un recurso banalizado.
Es un referente cósmico,
como sucede en el
discurso de
Acosta-Pérez, uno de
esos poetas cubanos cuya
huella debe seguirse con
atención, porque en cada
uno de sus versos hay
también el latido del
otro, la necesidad del
diálogo con los
lectores. (...)
“Eros y Thánatos
protagonizan, una vez
más, la escritura de la
Isla, y avanzan en la
puja por la sensualidad
de un poeta que asume,
como suyo, no solo el
registro emocional y
afectivo del hombre,
sino también la sutileza
de la mujer.”7
Mercedes
Santos
Moray
“En la obra de Alberto
Acosta-Pérez, la
autonomía de la figura
del poeta en su
concentración
introspectiva nunca
reduce su acción poética
a una forma que incline
a la evasión ni a una
actuación social no
interventora: no hay tal
dicotomía en su acción
poética: se trata de una
síntesis que transgrede
al superar la tensión
del dúo sujeto
expresivo/espacio social
de la escritura (...)
“Incluso en los momentos
de su verbo más enfocado
en la demanda amatoria,
hay también ese incidir
en el espacio social, en
tanto público, a través
de una economía entre el
cuerpo expresivo del
poeta y su
momentum,
su circunstancia, con la
legitimidad de un
mecanismo, a la vez
crítico y poético,
asumiendo eficaces
protocolos de
intervención, incluso
icásticos, casi libres
de adornos, o con
mínimos apuntes
metafóricos, sin perder
calidad literaria (...)
“Como toda poesía
saludable, la suya es
capaz de sintetizar lo
personal y las
pluralidades humanas,
las tangencias y las
contradicciones, en
densidades plenas,
expresando las disímiles
angustias propias de los
espacios limítrofes, de
las circunstancias
ambivalentes y polares
que participan de
estados de crisis. Así,
su expresión es reflejo
de la angustia de los
diversos umbrales: ante
los dramas del cuerpo y
del espíritu, o los de
colectividades frente a
los nuevos espacios
globales y estrenados
tecnemas con energías
emergentes que podrían
(o no: pasto de
incertidumbre)
condicionar nuevos
conciertos. (...)
“...por los rejuegos con
lo fragmentario, la
parodia, la asunción de
una identidad otra en
una voz transgenérica,
así como por la
validación de las
diferencias, entre otros
aspectos que merecen,
más allá del rejuego
diletante de esta
aproximación, el estudio
detenido de algún
especialista, la poética
de Alberto Acosta-Pérez
podría inscribirse como
manifestación nada
epifenoménica de la
estética del
posmodernismo: como eco
de una época que
sorprende y abruma,
entre prodigios y
mutaciones, con más
espantos que milagros.”8
Juana
García
Abás
“Todo cuanto tuvo, y no
mucho por cierto,
siempre menos de lo que
se mereció como el
sólido escritor que era,
fue el resultado de su
tenacidad, de imponer su
calidad a base de
dedicación y constancia,
él les dejó a otros la
tarea de reconocer y
promover su poesía, y
ahora que ya no está,
estoy convencido de que
alcanzará la estatura
que su creación poética
reclama, y El mejor
amigo es la memoria.”
Es la memoria que hace
palabras
y revisa los cuerpos
Es la memoria quien
llena las manos vacías
la que nos hace abrir
los ojos únicamente
adentro
de nosotros mismos
para saber que nada
puede morir.
La memoria es el pan,
nuestro despertar a la
vida al polvo
“Parecen proféticas
estas palabras y otras
muchas que escribió a lo
largo de su vida, como
si se preparara para la
inmortalidad, esa que
nos hace palidecer o
temblar cuando leemos
sus versos, sentencias
que nos hacen pensar en
lo premonitorio de toda
su poética, su quehacer
literario y su modo de
vida. (...)
“Con estas tus propias
palabras cierro este
modesto tributo a tu
memoria: ‘Valgo lo que
doy, es decir, todo’.”
Pablo
Vargas9
Notas:
E. S., Cubaliteraria,
La palabra y el
silencio, 2003.
C. R., Notas a Premios
de la Crítica Literaria
2002.
-
A. P. H., La Gaceta
de Cuba,
enero-febrero 2003.
-
L. R. H., “Alberto
Acosta-Pérez y los
caminos de aire de la
poesía”.
Rinconete,
Instituto Cervantes,
2009.
-
M. S. M., Cubarte, 21 de
abril 2004.
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