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Sin discusión alguna,
cuando se haga un
recuento de las grandes
intérpretes de la
canción en Cuba en los
últimos cuarentaitantos
años, el nombre de
Miriam Ramos figurará en
primera línea. Desde que
ella debutase como
integrante del Coro
Nacional en el primer
quinquenio de los 60 de
la pasada centuria, su
permanente quehacer ha
impactado a las
audiencias locales, no
solo por las
posibilidades que posee
como vocalista sino
sobre todo, por el rigor
y el tino con el que
siempre ha escogido su
repertorio.
Mucho ha llovido a
partir del instante en
que Miriam decidió
asumir la carrera de
solista, pero de
aquellos tiempos lejanos
aún se recuerdan sus
interpretaciones de
piezas como “Mirando
caer la lluvia” y
“Mariposa”, por solo
mencionar un par de
ejemplos. En lo referido
a su discografía, uno de
los trabajos que en el
plano personal más he
disfrutado es el
fonograma titulado
Obsesión, publicado
a través del sello
Unicornio, perteneciente
a Producciones Abdala.
El álbum se ubica dentro
de la línea de los
discos grabados a modo
de tributo a una figura
o un género en
específico, en este caso
el gran Beny Moré. Vale
recordar que ya desde el
decenio de los 70,
Miriam Ramos tenía
incorporado a su
repertorio uno que otro
tema del llamado
“bárbaro del ritmo”, por
lo que la grabación de
un proyecto como el de
Obsesión no ha de
verse como un asunto de
una moda pasajera u
operación comercial, al
estilo de lo que
acontece con no pocos de
los CD realizados
en la vertiente de los
tributos u homenajes y
que tan en boga ha
estado de los 90 hacia
acá en todo el mundo,
incluida Cuba.
El fonograma se arma a
partir de la
reinterpretación
personal que Miriam
Ramos hace de un puñado
de boleros, harto
conocidos en la voz de
Beny Moré. Para ello, la
vocalista se acompaña de
una Big Band que
ejecuta los arreglos
escritos por Joaquín
Betancourt, encargado
además de la producción
musical del álbum. Entre
las 13 piezas incluidas
en la grabación aparecen
“Tú me sabes
comprender”, “Mucho
corazón”, “Cómo fue”,
“Amor fugaz”, “Hoy como
ayer”, “Solamente una
vez” y la que le otorga
el nombre al CD, es
decir, “Obsesión”,
composición original de
Pedro Flores.
Junto con la lección
interpretativa que nos
ofrece Miriam Ramos a lo
largo de todo el
material en su conjunto
y a las elegantes
orquestaciones hechas
por Joaquín Betancourt,
importante para el
resultado final del
proyecto es la nómina de
excelentes
instrumentistas que
intervienen en la Big
Band de respaldo,
entre ellos Jorge Luis
Valdés (“Chicoy”), Juan
Manuel Ceruto, Jorge
Reyes y Tony Pérez.
Disco que penosamente
apenas se programa en la
radio cubana,
Obsesión es un
fonograma muy
disfrutable y que nos
pone en contacto con
parte de la rica
tradición cancionística
de nuestro país. |